Eclipse de sol y unas gafas rústicas para verlo.
Gafas de sol para ver un eclipse solar.

Antes de comprar gafas para el eclipse, revisa este detalle: puede proteger tu vista

Qué revisar antes de comprar unas gafas para el eclipse: las claves para proteger la vista sin correr riesgos

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Las gafas de sol convencionales no sirven para observar un eclipse. Expertos y organismos de consumo recuerdan qué requisitos deben cumplir los filtros homologados y qué errores conviene evitar.

El próximo eclipse solar volverá a atraer a miles de personas que quieren contemplar uno de los fenómenos astronómicos más llamativos.

Pero, el Sol, las gafas para eclipse, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la normativa europea comparten un mismo mensaje: observar el fenómeno sin la protección adecuada puede provocar lesiones oculares irreversibles.

La recomendación es sencilla, pero exige prestar atención a los detalles antes de comprar cualquier filtro para la observación solar.

OCU: no todas las gafas protegen frente a un eclipse solar

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que unas gafas de sol convencionales son suficientes para mirar directamente al Sol. No lo son. Aunque reduzcan la intensidad de la luz visible, no bloquean la radiación necesaria para evitar daños en la retina durante un eclipse.

Tampoco ofrecen una protección válida otros métodos caseros que todavía circulan de forma habitual, como radiografías, cristales ahumados, discos compactos, películas fotográficas o filtros improvisados.

Las gafas adecuadas son aquellas diseñadas específicamente para la observación solar. En Europa deben comercializarse con marcado CE y un etiquetado que identifique al fabricante o importador, incluya instrucciones de uso, número de lote y la información necesaria sobre su conformidad con la legislación comunitaria.

Si bien muchos modelos hacen referencia a la norma EN ISO 12312-2:2015, la ausencia de esa mención no implica automáticamente que el producto sea inseguro, siempre que cumpla el resto de los requisitos legales.

La OCU también recomienda adquirir estos productos en establecimientos que ofrezcan garantías y desconfiar de vendedores que no faciliten información clara sobre el origen o las características de las gafas. El incremento de la demanda antes de un eclipse suele ir acompañado de una mayor presencia de productos cuya autenticidad resulta difícil de comprobar.

Cuándo pueden quitarse las gafas y cuándo nunca debe hacerse

Existe una excepción muy concreta en la que es posible observar el eclipse sin protección: la fase de totalidad, cuando la Luna cubre completamente el disco solar. Ese momento apenas dura entre uno y dos minutos, dependiendo del lugar desde el que se contemple el fenómeno.

Fuera de ese intervalo, incluso cuando solo queda visible una pequeña parte del Sol, las gafas deben permanecer puestas. Los conocidos como anillo de diamante o perlas de Baily indican precisamente que sigue llegando radiación solar directa y que todavía no es seguro mirar sin protección.

En cuanto reaparece el más mínimo fragmento del Sol tras la totalidad, las gafas deben volver a utilizarse inmediatamente.

Los especialistas recuerdan además que el daño ocular no siempre produce dolor inmediato. Una persona puede creer que no ha ocurrido nada tras mirar al Sol durante unos segundos y descubrir horas más tarde que ha sufrido alteraciones en la visión.

Entre los síntomas descritos por oftalmólogos figuran manchas oscuras, visión borrosa, pérdida de nitidez o una mayor sensibilidad a la luz, lesiones que en algunos casos pueden ser permanentes.

Cómo comprobar si unas gafas siguen siendo seguras

Quienes conserven gafas utilizadas en eclipses anteriores pueden reutilizarlas, siempre que se encuentren en perfecto estado. Antes de volver a emplearlas conviene revisar cuidadosamente tanto la montura como los filtros para comprobar que no presentan rayaduras, perforaciones, arrugas, deformaciones o cualquier otro deterioro visible.

Si existen dudas sobre su estado, la recomendación es sustituirlas por unas nuevas. El coste suele ser reducido y, según la OCU, normalmente oscila entre uno y tres euros por unidad, aunque también existen formatos de venta en paquetes. Un precio superior no implica necesariamente una protección mayor.

Otra recomendación práctica afecta al uso del teléfono móvil. Mirar el eclipse a través de la pantalla no supone un riesgo directo para la vista porque no se observa el Sol de forma inmediata.

El dispositivo puede generar una falsa sensación de seguridad cuando el usuario levanta la vista para localizar o encuadrar el astro. Por ese motivo, los expertos aconsejan mantener siempre las gafas especiales puestas mientras se dirige la mirada hacia el Sol durante cualquier fase parcial del eclipse.