Bloqueo de número de teléfono.

Asescon denuncia que las empresas usan líneas fijas para esquivar la norma del Ministerio y seguir llamando a cualquier hora

El 75% de los usuarios afirma que las llamadas ahora llegan incluso después de las diez de la noche

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Desde el pasado 7 de junio, la Orden del Ministerio para la Transformación Digital estableció una nueva normativa que debía suponer un alivio y calma para millones de ciudadanos como es que las compañías telefónicas estaban obligadas a bloquear las llamadas comerciales realizadas desde líneas móviles sin consentimiento previo del usuario.

Pero apenas unos meses después de su entrada en vigor, los resultados demuestran que la medida ha tenido un impacto muy limitado.

Una encuesta elaborada por la Asociación Española de Consumidores (ASESCON) revela que el 99% de los usuarios sigue recibiendo estas llamadas comerciales no deseadas, aunque ahora la mayoría provienen de teléfonos fijos.

El estudio, que ha recopilado respuestas de 3.000 consumidores de todo el país, ha confirmado que las empresas dedicadas al marketing telefónico han encontrado un vacío legal para continuar con esta práctica, muy criticada por su carácter invasivo.

Las llamadas no cesan: cambian los números, no la estrategia

Según los datos de la encuesta, los consumidores están recibiendo llamadas desde líneas fijas ubicadas en distintos puntos y provincias de España, e incluso desde números internacionales.

Esta nueva táctica permite a las compañías evadir la prohibición, manteniendo sus campañas de captación sin infringir literalmente esta nueva normativa.

Pero el problema no termina ahí. El 75% de los encuestados afirma que el horario de las llamadas se ha ampliado, y ahora han pasado de las tardes a franjas nocturnas, incluso a partir de las diez de la noche.

Este cambio ha incrementado la molestia y el cansancio de los usuarios, que aseguran sentirse tremendamente acosados por la insistencia de los operadores.

Los motivos de contacto son variados, aunque la mayoría de las llamadas están vinculadas con ofertas de servicios telefónicos, energéticos o de suministros básicos, sectores donde la competencia es feroz y la captación telefónica sigue siendo una herramienta habitual.

Una normativa insuficiente y fácil de eludir

La Asociación Española de Consumidores considera que la regulación actual es insuficiente y también es poco efectiva. Si bien el bloqueo de las llamadas desde móviles se presentó como un avance en la protección de la privacidad, en la práctica ha sido una medida parcial que no aborda la raíz de este problema.

Desde ASESCON señalan que anular las llamadas desde móviles no ha servido absolutamente para nada si las empresas pueden seguir operando desde teléfonos fijos.

Por ello, la organización reclama que el Gobierno amplíe las restricciones a todas las líneas, tanto móviles como fijas, y que se potencie el sistema de inspección y sanción para garantizar el cumplimiento efectivo de la norma.

“No puede ser que una ley pensada para proteger a los consumidores se convierta en papel mojado por un simple cambio de prefijo”, indican, que también denuncia la falta de control real sobre las empresas infractoras.

La situación se agrava mucho en un contexto donde los consumidores están cada vez más expuestos a fraudes, estafas telefónicas y engaños digitales.

Las llamadas comerciales, en muchos casos, se mezclan con intentos de phishing o suplantación de identidad, generando una gran desconfianza generalizada hacia cualquier comunicación no solicitada.

Esta realidad no solo perjudica a los usuarios, sino también a las empresas que actúan de forma legítima y cumpliendo la ley, ya que se ven afectadas por el clima de sospecha que generan las prácticas de tipo abusivo de otras compañías.

La Asociación Española de Consumidores insiste en que es necesario un marco legal mucho más estricto, con mayores sanciones y supervisión tecnológica, para evitar que la picaresca empresarial siga burlando las normas.

Entre tanto, los consumidores siguen recibiendo llamadas, muchas de ellas a horas intempestivas, sin que la normativa actual haya logrado protegerlos de manera efectiva.

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