Supermercado con carros y cesta con productos básicos.
Carro de la compra.

Cambio en el IPC: la OCU denuncia que los consumidores perderán información clave sobre la cesta de la compra

OCU alerta de que los cambios en el IPC reducen la transparencia sobre la evolución de los precios de los alimentos

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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha expresado su preocupación por la actualización aplicada en la clasificación del Índice de Precios de Consumo (IPC), considerando que la nueva metodología elimina información relevante para seguir con precisión la evolución de los precios en el sector alimentario.

La organización sostiene que los cambios introducidos dificultan el análisis detallado de productos básicos en un momento en el que el coste de la alimentación continúa siendo una de las principales preocupaciones de los hogares españoles.

La crítica llega tras la publicación de los datos correspondientes al IPC de mayo. Según la OCU, la nueva estructura estadística reduce el nivel de detalle disponible en varias categorías de alimentos y complica la comparación de precios entre productos concretos.

La organización considera que esta modificación supone una pérdida de información útil tanto para los consumidores como para los analistas que utilizan estos indicadores para evaluar la evolución del mercado alimentario.

Menos detalle en carne, pescado y aceites

Uno de los aspectos que más preocupa a la OCU es la desaparición de determinadas categorías específicas dentro de los grupos alimentarios.

De acuerdo con la organización, el nuevo sistema ya no diferencia entre distintos tipos de carne, como ave o vacuno, ni entre diferentes clases de pescado.

Tampoco permite distinguir si los productos son frescos, congelados o refrigerados, una información que hasta ahora facilitaba el seguimiento de las variaciones de precios en segmentos concretos del mercado.

La modificación también afecta al apartado de los aceites comestibles. La OCU destaca que el aceite de oliva deja de aparecer separado de otros aceites, como el de girasol, y pasa a integrarse en una categoría más amplia.

A juicio de la organización, esta agrupación dificulta conocer con exactitud cómo evolucionan los precios de un producto especialmente relevante para el consumo doméstico en España.

La información desagregada del IPC ha servido tradicionalmente para identificar tendencias específicas dentro de la cesta de la compra.

Por ello, la organización considera que la reducción de categorías limita la capacidad de detectar incrementos o descensos de precios en determinados alimentos y resta transparencia a un indicador ampliamente utilizado por administraciones, empresas y consumidores.

El precio de los alimentos sigue por encima de los niveles previos

La advertencia de la OCU se produce en un contexto marcado por la persistencia de precios elevados en alimentación. La organización recuerda que los alimentos continúan siendo, de media, un 36% más caros que hace cinco años, pese a la moderación observada en algunos productos durante los últimos meses.

Aunque la inflación alimentaria ha mostrado una evolución menos intensa que en los momentos más críticos de la crisis inflacionaria, el impacto acumulado sigue siendo significativo para muchas familias. Los datos oficiales continúan situando a los alimentos y bebidas no alcohólicas entre los grupos con mayor influencia en la evolución del IPC general.

La OCU considera que disponer de estadísticas detalladas resulta especialmente importante en este escenario, ya que permite comprobar con mayor precisión qué productos experimentan aumentos de precio y cuáles registran descensos.

Según la entidad, esta información contribuye a mejorar la capacidad de elección de los consumidores y facilita la vigilancia sobre posibles incrementos injustificados.

Peticiones al Gobierno para aliviar el gasto alimentario

Junto a sus críticas sobre la nueva clasificación del IPC, la organización ha reiterado varias de las medidas que viene reclamando en materia fiscal.

Entre ellas figura la recuperación de una reducción más amplia del IVA para determinados alimentos, una iniciativa que considera necesaria para aliviar la presión económica sobre los hogares.

Asimismo, la OCU vuelve a solicitar que la carne y el pescado sean considerados alimentos básicos a efectos tributarios. Esta medida permitiría aplicar un tipo reducido del 4%, frente al 10% actual, según plantea la organización.

Mientras continúa el debate sobre la evolución de los precios, la entidad insiste en que la calidad y el nivel de detalle de los datos estadísticos son elementos esenciales para entender el comportamiento real de la cesta de la compra.

Por ello reclama que las futuras revisiones metodológicas preserven la información necesaria para seguir la evolución de los alimentos con el mayor grado posible de precisión.