ladrón entrando en una casa y al lado un teclado.
Cualquier sistema de alarma puede tener vulnerabilidades.

La OCU lanza una advertencia a quienes instalan una alarma en casa

Las alarmas no bastan: estas son las medidas que más ayudan a proteger una vivienda durante las vacaciones

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Con la llegada del verano y el aumento de los desplazamientos, miles de viviendas permanecen vacías durante días o semanas. Es un periodo en el que crece la preocupación por los robos y en el que muchas familias se plantean contratar una alarma, aunque los especialistas insisten en que ningún sistema, por sí solo, garantiza la protección del inmueble.

Las recomendaciones de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y los datos del Ministerio del Interior apuntan a una idea clara: la seguridad depende de combinar medidas físicas, tecnología y hábitos preventivos.

La primera barrera de seguridad sigue siendo la propia vivienda

Antes de pensar en dispositivos electrónicos, los expertos recomiendan revisar los puntos de acceso al inmueble. Una puerta de calidad, una cerradura con varios puntos de anclaje y un cilindro protegido frente a técnicas de manipulación dificultan la entrada de los intrusos y aumentan el tiempo necesario para forzar el acceso.

Las ventanas también forman parte de esa primera línea de defensa. En especial las situadas en plantas bajas, patios interiores o zonas fácilmente accesibles desde el exterior. Existen sistemas de bloqueo específicos, cristales reforzados y láminas protectoras que incrementan la resistencia frente a impactos sin necesidad de sustituir toda la carpintería.

En algunos casos, las rejas pueden aportar un nivel adicional de protección, siempre que permitan una evacuación rápida en caso de emergencia.

Los especialistas recuerdan que el objetivo no es hacer imposible un robo, sino aumentar la dificultad hasta el punto de disuadir a quien busca un acceso rápido y sencillo.

Las alarmas son un complemento, no una solución única

En los últimos años se ha incrementado la presencia de sistemas de alarma en los hogares españoles, impulsados especialmente por las campañas comerciales durante el verano.

Las organizaciones de consumidores advierten de que conviene comparar ofertas con detenimiento y no dejarse llevar por mensajes que exageren el riesgo de sufrir un robo.

Antes de firmar un contrato, aconsejan revisar tanto el coste de la instalación como las cuotas periódicas, la duración del compromiso y las condiciones de cancelación.

En las contrataciones realizadas fuera de un establecimiento comercial existe, además, un plazo legal de 14 días naturales para ejercer el derecho de desistimiento sin necesidad de justificar la decisión.

Los sistemas más habituales combinan sensores de apertura en puertas, detectores de movimiento, cámaras y conexión con una central receptora de alarmas. Algunas compañías añaden servicios adicionales, como el envío de un vigilante o sistemas diseñados para detectar intentos de inhibición de la señal.

Pese a ello, los expertos insisten en que la eficacia del conjunto depende tanto de una instalación adecuada como de un mantenimiento periódico.

Pequeños gestos que reducen la exposición durante una ausencia

Más allá de la tecnología, buena parte de la prevención pasa por mantener rutinas sencillas. Cerrar correctamente puertas y ventanas, evitar dejar llaves escondidas en el exterior y no facilitar información sobre viajes en redes sociales son algunas de las recomendaciones habituales.

También resulta aconsejable pedir a una persona de confianza que recoja el correo, comprobar el estado de la vivienda durante una ausencia prolongada y utilizar temporizadores para encender luces en determinados momentos del día, de forma que la casa no transmita una sensación evidente de estar desocupada.

Informar a vecinos de confianza para que puedan detectar movimientos extraños es otra de las medidas preventivas que suelen recomendar los especialistas.

Los datos oficiales reflejan, además, que los robos con fuerza en viviendas descendieron respecto a los años anteriores a 2019 y que la mayoría de estos delitos se producen cuando no hay nadie en casa, habitualmente durante el día y entre semana. Ese contexto lleva a los expertos a insistir en que la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para minimizar riesgos.

En estudios anteriores sobre seguridad doméstica, la OCU ya había concluido que la combinación de diferentes medidas de protección, junto con una actitud prudente por parte de los propietarios, reduce considerablemente la probabilidad de sufrir un robo frente a confiar exclusivamente en un único sistema de seguridad.