Carro de la compra.

El hábito más común en el supermercado que puede hacerte gastar hasta un 30% más sin darte cuenta

Elegir siempre las mismas marcas y no comparar precios se ha convertido en uno de los hábitos más caros para miles de familias

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La subida sostenida de los precios de la alimentación ha cambiado la forma de comprar en Mallorca. La inflación sigue moderándose en Baleares, pero la cesta básica continúa siendo una de las principales preocupaciones de los hogares.

En este entorno, asociaciones de consumidores y expertos en distribución coinciden en señalar un hábito muy extendido que puede encarecer hasta un 30% el ticket final: llenar el carro sin revisar alternativas, promociones o marcas blancas.

El fenómeno no tiene que ver únicamente con comprar productos premium. La diferencia aparece, sobre todo, en compras rutinarias hechas con prisa o costumbre. Elegir siempre las mismas referencias, acudir al supermercado sin lista previa o ignorar los formatos ahorro provoca que muchos consumidores paguen bastante más por productos similares.

La situación se nota especialmente en Baleares, donde la presión sobre el coste de vida sigue siendo superior a la de otros territorios. Los alimentos, junto al alquiler y la restauración, continúan entre los gastos que más afectan a la economía doméstica.

La marca blanca gana terreno en los supermercados

Los datos del sector muestran un cambio claro en los hábitos de consumo. Más de la mitad de los consumidores españoles ya prioriza la marca blanca de manera habitual, impulsados por el aumento acumulado de precios en productos básicos como huevos, café, conservas o lácteos.

La diferencia de precio entre una marca reconocida y una alternativa del distribuidor puede superar el 20% en artículos cotidianos. En algunos casos concretos, especialmente en productos de limpieza, desayuno o despensa seca, la distancia es todavía mayor.

Las cadenas de supermercados han reforzado además sus líneas propias durante los últimos años. Ya no se limitan a productos básicos, sino que incluyen gamas consideradas “premium”, con envases más cuidados y una percepción de calidad más alta. Ese cambio ha hecho que muchos consumidores pierdan el recelo inicial hacia estas opciones.

Aun así, el comportamiento de compra sigue siendo muy desigual. Hay consumidores que comparan precios al detalle y otros que mantienen rutinas automáticas. Precisamente ahí es donde aparece el sobrecoste. La compra impulsiva o basada únicamente en fidelidad a determinadas marcas sigue siendo uno de los factores que más incrementa el gasto mensual.

Comprar menos veces, pero llenar más el carro

Otro cambio detectado por estudios de consumo es la reducción de visitas al supermercado. Las familias acuden menos veces a comprar, pero realizan compras más grandes. Ese modelo busca ahorrar tiempo y evitar desplazamientos, aunque también tiene efectos secundarios.

Cuando la compra se hace para varios días, aumentan las posibilidades de añadir productos no previstos. Las ofertas tipo “segunda unidad”, los formatos familiares o los productos colocados en zonas estratégicas terminan elevando el importe total.

En paralelo, muchos hogares han comenzado a revisar hábitos que antes pasaban desapercibidos. Comparar precios por kilo, cambiar de establecimiento según las promociones o planificar menús semanales son prácticas cada vez más frecuentes.

En Mallorca, algunas cadenas han reaccionado lanzando campañas de precios estables para productos esenciales ante la preocupación creciente por el coste de la cesta básica.

La alimentación sigue presionando los bolsillos en Baleares

Aunque el IPC balear redujo ligeramente su ritmo de subida en abril, la alimentación continúa acumulando incrementos importantes respecto a años anteriores. Los consumidores notan especialmente el encarecimiento en productos frescos, bebidas y artículos de consumo diario.

La consecuencia directa es un comprador mucho más atento al precio. Las comparaciones entre supermercados se han vuelto habituales y las aplicaciones para controlar ofertas o cupones digitales ganan usuarios cada mes.

El ahorro ya no depende solo de comprar menos. Cada vez más familias intentan optimizar la compra revisando etiquetas, evitando decisiones automáticas y sustituyendo productos por alternativas más económicas. En muchos hogares, pequeños cambios repetidos durante semanas son los que terminan marcando la diferencia en el gasto mensual.

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