Nueva alerta de la Guardia Civil por la estafa de las facturas falsas: así pueden vaciar la cuenta de una empresa
El método, basado en la suplantación de identidad y la manipulación de correos electrónicos, puede provocar importantes pérdidas económicas si los pagos se desvían a cuentas controladas por los estafadores
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Las empresas, las administraciones públicas y la Guardia Civil vuelven a poner el foco sobre una modalidad de fraude que continúa creciendo y que tiene como objetivo desviar pagos legítimos mediante el envío de facturas manipuladas.
El engaño, conocido en el ámbito de la ciberseguridad como Business Email Compromise (BEC), aprovecha la confianza entre proveedores y clientes para sustituir los datos bancarios de una factura y conseguir que el dinero termine en una cuenta controlada por los delincuentes.
Las autoridades recuerdan que la rapidez al detectar el fraude resulta decisiva para intentar recuperar los fondos.
Un fraude que se basa en la confianza entre empresas
Este tipo de estafa comienza, en la mayoría de los casos, con el acceso ilícito al correo electrónico de una empresa o con la suplantación de una dirección muy similar a la del proveedor habitual. A partir de ese momento, los ciberdelincuentes interceptan conversaciones comerciales reales y esperan el momento adecuado para remitir una factura aparentemente auténtica, pero con un número de cuenta distinto.
El objetivo es que la víctima no perciba ninguna anomalía y realice la transferencia creyendo que está abonando un servicio o suministro pendiente. Cuando el proveedor reclama posteriormente el pago, ambas partes descubren que el dinero nunca llegó a su destinatario legítimo.
La Guardia Civil advierte de que este procedimiento puede afectar tanto a pequeñas empresas como a grandes compañías y organismos públicos, ya que los delincuentes aprovechan relaciones comerciales consolidadas para aumentar las posibilidades de éxito.
La detección temprana puede marcar la diferencia
Los especialistas en ciberdelincuencia insisten en que las primeras horas son fundamentales cuando se produce una transferencia fraudulenta. Si la incidencia se comunica inmediatamente a la entidad bancaria y se presenta una denuncia, existe la posibilidad de bloquear el movimiento del dinero antes de que sea transferido a otras cuentas.
En distintas investigaciones desarrolladas por la Guardia Civil durante los últimos meses se han logrado recuperar cantidades relevantes gracias a la rápida actuación de las víctimas y a la coordinación entre las entidades financieras y la Cibercomandancia.
En otros casos, cuando la denuncia llegó días después, el rastreo del dinero resultó mucho más complejo porque los fondos ya habían sido distribuidos entre varias cuentas.
Los investigadores recuerdan además que las organizaciones afectadas suelen sufrir un doble perjuicio. Por un lado, pierden el importe transferido a los estafadores y, por otro, continúan obligadas a pagar la factura legítima al proveedor, que también ha sido víctima de la suplantación de identidad.
Las recomendaciones para reducir el riesgo
La principal medida de prevención pasa por desconfiar de cualquier cambio inesperado relacionado con cuentas bancarias, datos de facturación o solicitudes urgentes de pago.
Antes de realizar una transferencia, la Guardia Civil aconseja confirmar cualquier modificación mediante un canal diferente al correo electrónico, como una llamada telefónica al contacto habitual o una reunión presencial.
También recomienda revisar cuidadosamente la dirección del remitente para detectar pequeñas variaciones en el dominio, implantar protocolos internos que exijan una segunda validación antes de autorizar pagos relevantes y reforzar la formación del personal encargado de la gestión económica.
Otra de las medidas consideradas esenciales es activar sistemas de autenticación multifactor en las cuentas de correo corporativas y mantener actualizados los mecanismos de seguridad informática para dificultar accesos no autorizados.
Si pese a estas precauciones una empresa detecta que ha realizado un pago fraudulento, las autoridades aconsejan contactar de inmediato con la entidad bancaria para intentar bloquear la operación y presentar la correspondiente denuncia sin demora.
La rapidez sigue siendo uno de los factores con mayor capacidad para limitar el impacto económico de este tipo de estafas, cuya sofisticación continúa aumentando conforme evolucionan las técnicas empleadas por los ciberdelincuentes.