Bombilla sobre facturas y dinero.
La factura de la luz podría subir en el verano.

La OCU alerta del riesgo que puede hacer subir otra vez la factura de la luz este verano

La factura de la luz baja en mayo, pero la OCU alerta de un posible repunte del precio este verano

Actualizado:

La factura eléctrica de los hogares españoles ha dado un respiro en pleno arranque de mayo. Según los últimos datos publicados por la OCU, el recibo medio de abril se situó en 55,89 euros, frente a los 62,22 euros registrados en marzo.

La diferencia supone una caída cercana al 10% y rompe la tendencia alcista que había marcado el inicio de año. Sin embargo, tanto la organización de consumidores como expertos del sector energético advierten de que esta bajada podría ser temporal y dependerá en gran medida de la evolución del mercado del gas y de la situación internacional.

El descenso no responde a una única causa, sino a una combinación de factores técnicos, meteorológicos y fiscales que han permitido contener los costes del sistema eléctrico durante las últimas semanas.

Entre ellos destaca la reducción del precio de los llamados servicios de ajuste, esenciales para garantizar el equilibrio entre oferta y demanda de electricidad. Ese coste ha pasado de los máximos alcanzados en marzo a 0,02977 euros por kilovatio hora.

También ha influido el aumento de la producción renovable. Las lluvias acumuladas durante la primavera han elevado las reservas hidráulicas y, al mismo tiempo, las horas de sol han impulsado la generación fotovoltaica.

Ambas tecnologías, más baratas que los ciclos combinados de gas, han contribuido a rebajar el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista.

A ello se suma el efecto de las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno. La reducción del IVA al 10% y la rebaja del Impuesto Especial sobre la Electricidad al 0,5%, vigentes hasta junio de 2026, continúan amortiguando el impacto sobre el consumidor doméstico.

El conflicto en Oriente Medio mantiene en alerta al mercado energético

Pese a la moderación de abril, la incertidumbre sigue instalada en el mercado. La OCU recuerda que el sistema eléctrico europeo continúa muy condicionado por el precio internacional del gas.

En el modelo marginalista que rige en la Unión Europea, toda la energía se paga al precio de la tecnología más cara que entra en cada momento en el sistema, y esa referencia suele marcarla el gas.

Por ese motivo, la tensión geopolítica en torno a Irán y el riesgo de bloqueo del estrecho de Ormuz mantienen en alerta a los operadores energéticos. Por esa vía marítima transita buena parte del comercio mundial de gas y petróleo, y cualquier interrupción podría provocar una subida inmediata de los precios internacionales.

El escenario preocupa especialmente de cara al verano. El aumento del uso del aire acondicionado suele elevar el consumo eléctrico y, si coincide con una reducción de las reservas hidráulicas o una caída de la producción renovable, el sistema tendría que recurrir con más intensidad a centrales de gas.

A esa presión se añaden los costes derivados de las medidas de seguridad adoptadas tras el apagón registrado el 28 de abril de 2025. Desde entonces, Red Eléctrica Española mantiene un funcionamiento reforzado del sistema para evitar nuevas incidencias.

Ese modelo operativo implica un mayor uso de ciclos combinados y limita parcialmente la entrada de renovables en determinados momentos, unos sobrecostes que terminan reflejándose en el recibo final.

La organización de consumidores advierte de que, si el encarecimiento del gas coincide con un verano seco y una menor aportación hidráulica, el impacto sobre la factura podría ser notable en los próximos meses.

Las tarifas fijas ganan peso ante la volatilidad del mercado

Ante este contexto, la OCU recomienda a los consumidores revisar su contrato eléctrico antes de la llegada del verano. Los hogares acogidos a tarifas indexadas o al sistema PVPC son los más expuestos a las variaciones diarias del mercado mayorista y, por tanto, a posibles subidas repentinas del recibo.

La organización aconseja valorar contratos de precio fijo durante al menos doce meses para ganar estabilidad y evitar sobresaltos en periodos de alta volatilidad.

Si bien es cierto que estas ofertas no siempre son las más baratas en momentos puntuales, permiten conocer de antemano el coste de la energía y reducir la exposición a episodios de tensión internacional o cambios bruscos en la generación.

También recomienda comparar ofertas y revisar la potencia contratada para ajustarla al consumo real de cada vivienda. En muchos casos, una revisión del contrato puede suponer un ahorro adicional sin necesidad de modificar hábitos de consumo.

El mercado eléctrico afronta ahora semanas decisivas. La evolución del conflicto en Oriente Medio, el comportamiento de las renovables y la demanda prevista para el verano marcarán si la rebaja de abril se consolida o queda como un alivio pasajero para millones de hogares españoles.