Las gasolinas "baratas" no todas son iguales.

La OCU analiza la gasolina de las gasolineras baratas y aclara si realmente es peor para el coche

La OCU acaba con una de las grandes dudas al repostar: la gasolina barata no es peor para el coche

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Repostar en una gasolinera low cost no significa llenar el depósito con un combustible de peor calidad. Es la principal conclusión de un análisis realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre 80 muestras de gasolina y gasóleo adquiridas en estaciones de servicio de España.

Las pruebas de laboratorio no detectaron una relación entre pagar más por litro y obtener un carburante de mayor calidad: todas las muestras examinadas cumplieron los requisitos establecidos por la normativa.

OCU: 80 muestras para comprobar qué ocurre en las gasolineras

La OCU quiso poner a prueba una creencia habitual entre algunos conductores: que los carburantes de las estaciones más económicas pueden perjudicar al vehículo o tener una calidad inferior.

Para comprobarlo, recogió muestras de forma anónima directamente de los surtidores durante el verano de 2025. El estudio abarcó estaciones pertenecientes a 26 cadenas y analizó 40 muestras de gasolina de 95 octanos y otras 40 de gasóleo convencional.

El laboratorio examinó hasta siete parámetros relacionados con la calidad. En la gasolina se estudiaron, entre otros aspectos, el contenido de azufre, la densidad, la presión de vapor, la evaporación, el punto final de ebullición y la apariencia.

Para el gasóleo se comprobaron variables como el azufre, la densidad, el punto de inflamación, la presencia de agua o el comportamiento del combustible a bajas temperaturas.

Las referencias utilizadas fueron las normas europeas EN 228 para gasolina y EN 590 para gasóleo, incorporadas a la regulación española. Ninguna de las muestras analizadas superó los límites legales y la OCU tampoco encontró una relación entre los resultados obtenidos y el tipo de cadena en la que se había comprado el carburante.

La diferencia aparece al pasar por caja

Si en calidad no apareció una brecha significativa, en el precio ocurrió justamente lo contrario.

Los precios recopilados para el estudio el 30 de octubre de 2025 situaban la gasolina en una media de 1,53 euros por litro en las grandes cadenas. La cifra bajaba a 1,45 euros en las cadenas medianas, 1,43 euros en las low cost y 1,40 euros en las estaciones de supermercados e hipermercados.

La distancia era todavía mayor con el diésel. El precio medio alcanzaba 1,47 euros por litro en las grandes cadenas, frente a 1,38 euros en las medianas, 1,34 euros en las low cost y 1,32 euros en hipermercados.

Trasladado a un depósito de 70 litros, la diferencia resulta apreciable. Un repostaje de diésel en una estación de hipermercado suponía un ahorro medio de 10,50 euros respecto a una gran cadena. En una low cost, el ahorro era de 9,10 euros.

Con gasolina de 95 octanos, llenar esos mismos 70 litros permitía ahorrar de media 9,10 euros en un hipermercado y 7 euros en una estación low cost frente a hacerlo en una gran cadena.

Por qué combustibles con precios distintos pueden ser tan parecidos

Una de las claves está antes de que el carburante llegue al surtidor. La OCU explica que el sistema español de producción y distribución favorece que combustibles comercializados posteriormente bajo marcas diferentes compartan una calidad de base muy similar.

Las diferencias pueden aparecer posteriormente en los aditivos incorporados por las compañías. Algunas utilizan formulaciones propias, mientras otras recurren a productos estándar.

Pero la organización señala que resulta complicado determinar hasta qué punto esas fórmulas consiguen mejoras reales en aspectos como el consumo, las prestaciones o la duración del motor.

El análisis tampoco encontró que esos aditivos se tradujeran en diferencias significativas en los parámetros de calidad estudiados. De hecho, algunos de los combustibles con buenos resultados estaban entre los más económicos.

La fotografía que dejan las pruebas es especialmente relevante para quien elige estación de servicio mirando primero el precio: dentro de las 80 muestras examinadas, pagar menos no implicó recibir un combustible que incumpliera los estándares de calidad exigidos.

La diferencia más clara entre unas gasolineras y otras apareció, precisamente, en el importe final del repostaje.

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