Mujer con una hucha y botellas de agua mineral.
El gasto en agua ha aumentado en los hogares.

La OCU avisa del gasto en agua embotellada que muchas familias pasan por alto cada verano: puede superar los 490 euros al año

La OCU recuerda que el consumo habitual de agua mineral en casa multiplica por cien el coste frente al agua del grifo y aconseja priorizar esta última cuando su calidad y sabor lo permitan

Actualizado:
Añadir Cádiz Directo en

Síguenos en Google

El aumento de las temperaturas durante el verano suele traducirse en un mayor consumo de agua dentro de los hogares. En ese contexto, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto el foco en un gasto cotidiano que muchas familias apenas tienen en cuenta: la compra habitual de agua embotellada.

Según sus cálculos, un hogar formado por cuatro personas que consuma dos litros de agua mineral por persona al día puede llegar a desembolsar un mínimo de 496 euros al año, frente a poco más de cinco euros si ese mismo consumo se cubriera con agua del grifo.

La organización subraya que esta diferencia económica resulta especialmente relevante durante los meses de verano, cuando el consumo de agua aumenta por las altas temperaturas.

Aunque reconoce que existen zonas donde el sabor o determinadas características del agua del grifo hacen que muchos consumidores opten por agua mineral, insiste en que, siempre que el suministro público reúna las condiciones habituales de potabilidad, el agua del grifo continúa siendo la alternativa más económica y sostenible.

El sabor sigue siendo el principal motivo para elegir agua embotellada

La decisión de comprar agua mineral no suele responder a dudas sobre la seguridad del suministro. De acuerdo con una encuesta realizada por la OCU entre consumidores españoles, el principal motivo para recurrir al agua embotellada es el sabor del agua del grifo, una percepción que cambia notablemente según la comunidad autónoma.

El estudio refleja que alrededor del 41% de los españoles consume habitualmente agua mineral en casa.

Pero existen diferencias territoriales muy marcadas. En comunidades como la Comunidad Valenciana o Cataluña, donde el agua suele presentar una mayor dureza o un sabor menos apreciado por parte de los usuarios, el porcentaje de hogares que optan por agua embotellada supera ampliamente la media nacional.

En cambio, en Madrid o el País Vasco, donde el agua del grifo goza de una mejor valoración, el consumo de agua mineral es considerablemente menor.

La organización recuerda que el agua suministrada por las redes públicas españolas está sometida a controles sanitarios continuos y, con carácter general, es segura para el consumo.

Por ello, diferencia claramente entre cuestiones relacionadas con el gusto personal y aquellas vinculadas a la calidad sanitaria del agua.

Consejos para reducir el gasto si se prefiere agua mineral

Para quienes prefieren seguir consumiendo agua embotellada, la OCU plantea varias recomendaciones con el objetivo de contener el gasto sin renunciar a este hábito.

Entre ellas destaca la conveniencia de adquirir formatos de gran capacidad, como garrafas de cinco u ocho litros, que ofrecen un precio por litro inferior al de las botellas pequeñas.

También aconseja elegir marcas procedentes de manantiales cercanos a la comunidad autónoma donde reside el consumidor, una medida que puede reducir tanto el coste económico como el impacto asociado al transporte.

La organización también recuerda la importancia de conservar correctamente el agua mineral. Recomienda almacenarla en lugares frescos y secos, protegidos de la luz solar directa, y consumirla en un plazo de dos o tres días una vez abierto el envase para mantener sus condiciones óptimas.

El coste económico se suma al impacto ambiental

Además del desembolso para las familias, la OCU insiste en que el consumo de agua embotellada tiene consecuencias ambientales que conviene valorar.

Coincidiendo con la época de mayor demanda, la organización ha advertido sobre algunos mensajes presentes en el etiquetado de determinadas botellas de plástico que pueden transmitir una imagen de sostenibilidad superior a la que realmente tienen.

Según explica, expresiones como "100% reciclable" o "100% reciclado" pueden resultar confusas porque el proceso de reciclaje del plástico presenta limitaciones y no todas las partes del envase proceden de material reciclado.

Por ello, la recomendación general pasa por priorizar el consumo de agua del grifo cuando su calidad y sabor sean satisfactorios.

En aquellos lugares donde las características organolépticas hagan menos agradable su consumo, la organización considera razonable recurrir al agua mineral, procurando hacerlo de la forma más eficiente posible tanto desde el punto de vista económico como ambiental.