La OCU confirma el secreto mejor guardado de las gasolineras baratas: repostar barato no daña el coche
La OCU desmonta el gran mito sobre las gasolineras baratas y confirma que repostar barato no daña el coche
Durante años, miles de conductores han evitado repostar en estaciones de servicio de bajo coste por miedo a que el combustible pudiera perjudicar al motor, reducir el rendimiento o provocar averías mecánicas a largo plazo.
No obstante un reciente análisis elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone fin a una de las creencias más extendidas entre los automovilistas españoles: la gasolina y el diésel de las gasolineras baratas ofrecen prácticamente la misma calidad que los de las grandes marcas tradicionales.
El estudio de la OCU confirma que no hay diferencias relevantes entre combustibles
La investigación llevada a cabo por la OCU analizó un total de 80 muestras de carburante obtenidas en estaciones de servicio de toda España.
Para ello, se recogieron muestras en gasolineras de grandes compañías petroleras, cadenas medianas, supermercados y establecimientos low cost, con el objetivo de comprobar si realmente existían diferencias significativas entre unas y otras.
Tras someter todas las muestras a pruebas de laboratorio, la conclusión fue contundente: no se detectaron diferencias importantes en la calidad de los carburantes comercializados, independientemente de dónde se hubieran adquirido.
Según el informe, todos los combustibles examinados cumplían con la normativa europea vigente, tanto en gasolina como en diésel.
En concreto, la gasolina analizada respetó la norma EN 228, mientras que el diésel cumplió con la regulación EN 590, ambas diseñadas para garantizar unos estándares mínimos de calidad en todos los países de la Unión Europea.
Este cumplimiento normativo implica que cualquier combustible vendido legalmente en España debe reunir unas características determinadas antes de llegar al consumidor.
El resultado desmonta así la idea de que repostar en una estación de servicio más cara garantiza automáticamente un carburante superior. Según la OCU, no existe relación directa entre el precio del combustible y su calidad objetiva.
Qué parámetros se analizaron para medir la calidad del carburante
Para determinar si un combustible podía considerarse adecuado o no, la OCU estudió varios factores técnicos esenciales que influyen directamente en el funcionamiento del motor y en la seguridad del vehículo.
Entre ellos se encuentran el nivel de azufre, la densidad, la presión de vapor, la evaporación, el punto de ebullición, la presencia de agua y partículas, así como la apariencia visual del producto.
Todos estos elementos son fundamentales para garantizar una combustión eficiente, minimizar emisiones contaminantes y prevenir problemas mecánicos derivados de posibles impurezas.
En el caso del diésel, además, también se tuvieron en cuenta otros indicadores específicos como el punto de inflamación y su comportamiento en condiciones de bajas temperaturas.
El análisis no detectó ninguna irregularidad destacable en ninguna de las muestras recogidas. Todas ellas se encontraban dentro de los límites legales establecidos, sin importar si procedían de una gran petrolera o de una cadena low cost.
La organización recuerda, además, que buena parte del combustible que se distribuye en España proviene de un número limitado de refinerías, desde donde se abastece a múltiples operadores.
Esto significa que muchas estaciones de servicio venden carburante de origen muy similar, aunque posteriormente cada compañía pueda añadir determinados aditivos propios.
El mantenimiento de la gasolinera sí puede influir en el estado final del combustible
Aunque la OCU descarta que exista una menor calidad general en los carburantes low cost, sí señala un aspecto que puede resultar determinante para el estado del combustible que llega al depósito: el mantenimiento de las instalaciones.
Según explica el informe, una estación de servicio mal conservada, con depósitos deteriorados o escasa limpieza en sus sistemas de almacenamiento, podría favorecer la acumulación de agua, sedimentos o residuos que terminen contaminando el carburante.
En estos casos concretos sí podrían producirse incidencias que afectasen al vehículo.
No obstante, la organización recalca que esta circunstancia no depende de si la gasolinera pertenece a una marca premium o low cost, sino exclusivamente de cómo se encuentren sus instalaciones y de la frecuencia con la que se renueve el combustible almacenado.
Por este motivo, la recomendación principal para los conductores pasa por elegir estaciones de servicio con buena rotación de clientes, instalaciones cuidadas y apariencia de mantenimiento adecuado. Más allá de eso, el consumidor puede priorizar el precio con tranquilidad.
Con este informe, la OCU despeja definitivamente una de las grandes dudas del sector automovilístico y concluye que repostar en una gasolinera barata no supone, por sí mismo, ningún riesgo añadido para el vehículo ni implica una peor calidad del combustible.