La OCU lanza un aviso sobre los productos anticaída: gastar casi 600 euros al año no hace crecer el pelo
La OCU cuestiona los productos anticaída: hasta 600 euros al año sin pruebas de que hagan crecer el pelo
La preocupación por la caída del cabello sostiene un mercado que mueve millones de euros cada año en España. Champús, ampollas, sérums, lociones y complementos alimenticios ocupan cada vez más espacio en farmacias, supermercados y perfumerías con mensajes dirigidos a consumidores que buscan frenar la pérdida de pelo.
No obstante, un nuevo estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone en duda la eficacia real de buena parte de estos productos y advierte del elevado gasto que pueden suponer.
Según el informe, un consumidor que combine cosméticos anticaída con complementos alimenticios puede gastar una media de 588 euros anuales. La cifra incluso puede superar los 1.000 euros si se opta por productos de gama alta o tratamientos más completos.
La OCU señala que, con la evidencia científica disponible hasta el momento, no existen pruebas sólidas de que estos cosméticos o suplementos aceleren el crecimiento del cabello o funcionen como tratamiento terapéutico contra la alopecia.
El análisis calcula que los tratamientos cosméticos compuestos por champú, sérum o loción y ampollas tienen un coste aproximado de 300 euros al año. A esa cantidad se añaden otros 288 euros anuales en complementos alimenticios comercializados específicamente para combatir la caída del cabello.
Dentro de los productos cosméticos, las ampollas son las más caras. Su precio medio ronda los 15 euros al mes. Los sérums tienen un coste cercano a los 8 euros mensuales y los champús especializados se sitúan alrededor de los 7 euros al mes.
La suma de todos ellos eleva considerablemente el gasto anual para consumidores que mantienen el tratamiento de forma continuada.
Qué efectos sí pueden tener los cosméticos capilares
La organización de consumidores matiza que estos productos no son completamente inútiles. Algunos pueden mejorar el aspecto externo del cabello, aportar brillo, reducir la rotura o facilitar el peinado.
El problema, según la OCU, aparece cuando se presentan como soluciones capaces de estimular el crecimiento capilar o revertir procesos de alopecia.
El informe recuerda que los cosméticos actúan sobre la fibra capilar, pero no modifican la actividad del folículo piloso ni alteran el ciclo biológico del crecimiento del pelo.
Entre los ingredientes más habituales figuran extractos vegetales como romero, ginseng, quina o Serenoa repens, además de minerales como zinc, cobre y selenio.
También son frecuentes vitaminas del grupo B, biotina, aminoácidos como cisteína, arginina y metionina, así como componentes ampliamente utilizados en campañas publicitarias, como cafeína o aminexil.
La OCU sostiene que la presencia de estos ingredientes no implica necesariamente eficacia clínica frente a la caída capilar. De hecho, insiste en que muchos mensajes publicitarios generan expectativas que no están respaldadas por estudios científicos concluyentes.
El informe también pone el foco en los complementos alimenticios. Estos productos incluyen fórmulas similares basadas en vitaminas, minerales, colágeno y extractos vegetales como ortiga, mijo, cola de caballo, té verde o semillas de calabaza.
La OCU detecta alegaciones no autorizadas en tres productos
La organización recuerda que los complementos alimenticios solo pueden resultar útiles cuando existe una carencia nutricional concreta diagnosticada por un profesional sanitario. En ausencia de déficits específicos, no han demostrado eficacia general contra la caída del cabello.
Además del coste económico, la OCU advierte de posibles riesgos asociados al consumo continuado de suplementos, especialmente por interacciones con medicamentos o por un uso prolongado sin supervisión médica.
El estudio también revisó el etiquetado y las alegaciones publicitarias utilizadas por distintas marcas comercializadas en España.
La normativa europea únicamente permite afirmar que determinados nutrientes contribuyen al mantenimiento normal del cabello o de su pigmentación, siempre que el producto contenga ingredientes concretos como biotina, zinc, selenio o cobre.
Sin embargo, la organización detectó alegaciones no autorizadas o rechazadas en tres productos: Cabellos, uñas y piel Gummies, de Santiveri; Iraltone AGA, de Cantabria Labs; y Pilexil cápsulas Anticaída Forte Max, de Lacer.
La OCU ha trasladado estos casos a la Agencia de Salud Pública de Cataluña y a la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid para que revisen la situación y determinen si procede exigir cambios en el etiquetado o abrir expedientes sancionadores.
La organización insiste en que los consumidores deben conocer qué pueden ofrecer realmente estos productos antes de asumir gastos elevados durante meses.
Según concluye el informe, ni los cosméticos ni los complementos alimenticios han demostrado científicamente que hagan crecer el cabello o traten la alopecia.