Cargador de móvil.

La OCU lanza una alerta sobre los cargadores de Temu y Shein: solo dos superan las pruebas de seguridad

Un análisis europeo detecta riesgos de sobrecalentamiento, fallos eléctricos y etiquetado deficiente en decenas de dispositivos vendidos a bajo coste

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Los cargadores USB de bajo precio vendidos en plataformas como Temu y Shein vuelven a estar en el punto de mira de las organizaciones de consumidores.

Un estudio coordinado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) junto a varias asociaciones europeas ha detectado importantes deficiencias de seguridad en estos dispositivos, hasta el punto de que únicamente dos de los 54 cargadores analizados cumplieron todos los requisitos exigidos por la normativa comunitaria.

La investigación forma parte de un trabajo desarrollado por la red internacional ICRT (International Consumer Research and Testing), en colaboración con entidades de consumidores de varios países europeos.

El análisis incluyó 162 productos adquiridos de forma anónima en Temu y Shein, entre ellos cargadores USB, juguetes infantiles y artículos de bisutería.

OCU: sobrecalentamiento y riesgo de incendio entre los principales problemas detectados

Los resultados más preocupantes se registraron en la categoría de cargadores. Según los datos difundidos por la OCU, varios dispositivos presentaron fallos durante las pruebas eléctricas y de resistencia.

Algunos alcanzaron temperaturas muy superiores a las consideradas seguras por la normativa europea, llegando en determinados casos hasta los 88 grados centígrados.

Los expertos advierten de que un exceso de temperatura puede deteriorar los componentes internos del cargador, afectar al aislamiento eléctrico y aumentar el riesgo de incendio.

Además, una parte significativa de los modelos analizados mostró problemas estructurales tras pruebas básicas de uso, como caídas o manipulaciones habituales, lo que compromete su durabilidad y seguridad.

Otro de los aspectos señalados por el informe es la calidad del etiquetado. Numerosos productos carecían de información obligatoria o incluían datos incompletos sobre especificaciones técnicas y advertencias de seguridad.

En algunos casos, los consumidores podrían tener dificultades para identificar el origen real del producto o verificar si cumple los estándares exigidos dentro de la Unión Europea.

Más de dos tercios de los artículos analizados presentaron irregularidades

El estudio no se limitó a los cargadores. También examinó juguetes para menores de tres años y piezas de bisutería comercializadas en ambas plataformas.

En conjunto, 112 de los 162 artículos evaluados presentaron algún tipo de incumplimiento de la normativa europea, mientras que más de una cuarta parte fueron considerados potencialmente peligrosos para los consumidores.

Los investigadores explican que los productos fueron seleccionados entre artículos populares disponibles para cualquier comprador, sin buscar deliberadamente modelos sospechosos.

Este detalle resulta especialmente relevante porque apunta a que los problemas detectados no serían casos aislados, sino una situación que afecta a una parte significativa de la oferta disponible.

La OCU considera que el crecimiento de estas plataformas ha incrementado la entrada de productos baratos procedentes de terceros países y reclama un refuerzo de los controles.

La organización pide una mayor vigilancia por parte de las autoridades europeas y la aplicación de sanciones cuando se detecten incumplimientos de las normas de seguridad.

Qué recomienda la OCU antes de comprar un cargador

Ante estos resultados, la organización aconseja revisar cuidadosamente el origen del producto y comprobar que dispone de marcado e información conforme a la normativa europea.

También recomienda desconfiar de dispositivos con precios extremadamente bajos cuando se trata de componentes eléctricos que permanecen conectados durante largos periodos de tiempo.

La advertencia llega en un contexto de creciente escrutinio sobre los productos comercializados en grandes plataformas internacionales.

En los últimos meses, distintas investigaciones europeas han puesto el foco en artículos que no cumplen los estándares comunitarios de seguridad, especialmente en categorías sensibles como cargadores, juguetes y dispositivos electrónicos.

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