Vista de un recipiente con una ensalada de lechuga y pollo.
Ensalada.

La OCU cuestiona las ensaladas preparadas del supermercado: siete de cada 16 suspenden su evaluación nutricional

La OCU analiza 16 ensaladas de supermercado y el resultado sorprende: siete suspenden

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Las ensaladas preparadas que se venden en supermercados se han convertido en una de las alternativas más habituales para quienes buscan una comida rápida con apariencia saludable. Pero un análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone en duda esa percepción.

Después de estudiar 16 referencias comercializadas en distintas supermercados españoles, la entidad concluye que casi la mitad obtiene una valoración negativa desde el punto de vista nutricional.

El estudio examinó nueve ensaladas César y siete ensaladas de pasta. Según los resultados, siete de los productos analizados suspenden la escala saludable elaborada por la organización, mientras que los nueve restantes apenas alcanzan una valoración aceptable.

La principal conclusión, y bastante significativa, es que muchos de estos preparados están más cerca de un alimento ultraprocesado de lo que suele pensar el consumidor.

OCU: el exceso de aditivos y el perfil nutricional, en el centro de las críticas

Uno de los aspectos que más preocupa a la OCU es la presencia de aditivos. El análisis detectó productos que incorporan hasta 15 aditivos diferentes entre la salsa y el resto de ingredientes.

La organización señala especialmente algunos componentes utilizados en el pollo de las ensaladas César y en los aliños incluidos en los envases.

A ello se suma un perfil nutricional que, según la entidad, dista de la imagen de comida ligera asociada habitualmente a una ensalada. Las variedades de pasta presentan una media de 183 kilocalorías por cada 100 gramos, mientras que las César rondan las 163-168 kilocalorías por la misma cantidad.

Cabe destacar que estas últimas registran niveles superiores de grasa y sal, con porcentajes medios del 11 % y del 1,1 %, respectivamente. En las ensaladas de pasta, esos valores se sitúan en torno al 9 % de grasa y al 0,6 % de sal.

La organización también advierte de que estos productos no deberían considerarse una comida completa por sí solos. Su aporte nutricional resulta limitado en varios casos y recomienda complementarlos con otros alimentos para conseguir una ingesta más equilibrada.

Etiquetado mejorable y resultados discretos en degustación

Otra de las observaciones recogidas en el informe afecta a la información que reciben los consumidores. La OCU considera insuficiente que la mayoría de fabricantes ofrezcan únicamente datos nutricionales por cada 100 gramos cuando los envases suelen contener entre 205 y 325 gramos y habitualmente se consumen enteros en una sola comida.

Además, la entidad critica que no se diferencie claramente el impacto nutricional de la salsa respecto al resto de ingredientes.

Al presentarse por separado dentro del mismo envase, el consumidor no puede conocer con precisión cuánto influyen los aliños en las cifras finales de grasas, calorías o sal.

Las pruebas de degustación tampoco dejaron resultados especialmente positivos. Según la evaluación, una parte significativa de las ensaladas analizadas recibió valoraciones discretas debido a factores como una acidez excesiva en las salsas, una apariencia considerada demasiado industrial o una cantidad insuficiente de ingredientes en relación con el tamaño del envase.

Algunas marcas destacan frente al resto

Pese a las conclusiones generales, el análisis también identifica excepciones. Entre las referencias mejor valoradas aparecen varias marcas de distribución comercializadas por cadenas de supermercados.

En la categoría César destacan productos de Daylicious, comercializada por Aldi, y Alipende, de Ahorramás. En las ensaladas de pasta, la OCU sitúa entre las opciones más recomendables una referencia Daylicious comercializada igualmente por Aldi.

El informe lanza así un mensaje claro para los consumidores: el hecho de que un producto lleve la palabra “ensalada” en el envase no garantiza por sí mismo un perfil nutricional saludable.

La composición real, la cantidad de aditivos asó como del contenido de sal y grasas y la información disponible en el etiquetado siguen siendo factores determinantes a la hora de valorar este tipo de alimentos.