Piscina en cuyo bordillo hay una toalla con gafas de natación y crema protectora contra el sol.
Piscina.

Lo que debes comprobar en una piscina antes de bañarte, según los expertos

Higiene del agua, mantenimiento de las instalaciones y medidas básicas de prevención marcan la diferencia para evitar accidentes durante la temporada de baño

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Con la llegada de las altas temperaturas hay elementos que son imprescindibles como las piscinas, los socorristas, la calidad del agua y las medidas de seguridad que se vuelven a situarse en el centro de la temporada estival.

Si bien estos espacios son una de las principales opciones de ocio durante el verano, especialistas en consumo y prevención recuerdan que tanto el estado de las instalaciones como el comportamiento de los usuarios resultan determinantes para reducir el riesgo de accidentes y problemas sanitarios.

La calidad del agua depende de un mantenimiento constante

El agua de una piscina pública no permanece estática durante toda la temporada. Los sistemas de depuración y filtrado trabajan de forma continua para eliminar impurezas y mantener unas condiciones higiénicas adecuadas. Además, una parte del agua se renueva periódicamente para conservar los parámetros de calidad exigidos.

Uno de los aspectos que los usuarios pueden comprobar antes del baño es la información disponible sobre el mantenimiento. Las instalaciones deben mostrar de forma visible las normas de uso y los controles básicos del agua, incluidos los niveles de desinfectante y el pH, ya que estos indicadores permiten verificar que la piscina se encuentra dentro de los valores establecidos para un uso seguro.

El correcto tratamiento del agua no solo mejora la experiencia del baño. También reduce la posibilidad de proliferación de microorganismos que pueden aparecer cuando existen deficiencias en la limpieza, en la filtración o en el mantenimiento general de la instalación.

Las instalaciones también influyen en la seguridad

Más allá del agua, el diseño y la conservación de la piscina desempeñan un papel importante en la prevención de accidentes. La existencia de duchas y lavapiés de uso previo ayuda a reducir la entrada de suciedad, restos de cremas solares o partículas que afectan a la calidad del agua.

También es recomendable que las diferentes zonas de baño estén claramente diferenciadas, especialmente cuando existen vasos infantiles. La separación física entre las áreas destinadas a niños y adultos limita situaciones de riesgo y facilita la vigilancia.

Otro aspecto relevante es la señalización de la profundidad. Contar con indicaciones visibles permite evitar zambullidas en zonas poco profundas, una de las causas habituales de lesiones durante el verano.

A ello se suma la importancia de disponer de un número suficiente de socorristas en función del tamaño y del aforo de la instalación, así como de elementos de rescate accesibles en caso de emergencia.

El estado general del recinto también ofrece pistas sobre el mantenimiento. La ausencia de agua estancada alrededor del vaso, unas superficies limpias y el buen estado de conservación de duchas, aseos y zonas comunes contribuyen tanto a la higiene como a la seguridad de los usuarios.

Pequeños gestos que ayudan a prevenir problemas

Gran parte de la prevención depende también del comportamiento de quienes utilizan la piscina. Ducharse antes de entrar en el agua, utilizar chanclas en las zonas húmedas y respetar las normas específicas de cada instalación son medidas sencillas que ayudan a mantener la calidad del agua y reducen el riesgo de contagios o resbalones.

Durante los días de mayor calor, los expertos también aconsejan evitar una exposición prolongada al sol en las horas centrales del día, mantenerse bien hidratado y utilizar protección solar adecuada. Buscar zonas de sombra entre los baños contribuye a prevenir golpes de calor y quemaduras, especialmente entre menores y personas mayores.

La vigilancia constante de los niños sigue siendo otra de las recomendaciones fundamentales. La presencia de un socorrista no sustituye la supervisión directa de los adultos cuando los menores se encuentran dentro o junto al agua, especialmente en las piscinas infantiles.

Además, respetar las normas relativas al consumo de alimentos y bebidas cerca del vaso ayuda a evitar contaminaciones y facilita el mantenimiento de las instalaciones. Del mismo modo, seguir las indicaciones del personal de la piscina contribuye a que todos los usuarios puedan disfrutar de un entorno más seguro durante los meses de verano.

La combinación de un adecuado mantenimiento técnico, unas instalaciones bien conservadas y hábitos responsables por parte de los bañistas constituye la principal herramienta para reducir incidentes y disfrutar de la temporada de piscinas con mayores garantías de seguridad así como también de higiene.