Antoñito Cordero celebra el gol de penalti que adelantó al Cádiz CF ante la AD Ceuta en la victoria por 3-1.
Antoñito Cordero celebra el penalti con el que el Cádiz CF culminó la remontada ante la AD Ceuta en el JP Financial Estadio. Foto: Cádiz CF.

El Cádiz CF remonta un partido y lo acaba ganando 534 días después

El triunfo ante el Ceuta (3-1) rompe una sequía que comenzó tras la agónica remontada frente al Almería del 9 de mayo de 2025

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El Cádiz CF ha vuelto a ganar un partido después de comenzar perdiendo. Han tenido que pasar 534 días desde la última vez que los amarillos fueron capaces de darle la vuelta a un marcador adverso y terminar sumando los tres puntos.

La victoria por 3-1 ante la AD Ceuta de este domingo 25 de octubre en el JP Financial Estadio, ha puesto fin a una sequía que se prolongaba desde el 9 de mayo de 2025, cuando el conjunto cadista derrotó por 2-1 a la UD Almería.

La remontada ha llegado, además, en el estreno de Borja Jiménez en el banquillo amarillo. El entrenador, que apenas había dispuesto de dos días para trabajar con sus futbolistas, se encontró con un Cádiz superado durante la primera mitad y que llegó al descanso perdiendo 0-1. Su intervención en los vestuarios cambió el desarrollo del encuentro y permitió a los locales marcar tres goles en la segunda parte.

El resultado rompe una dinámica especialmente preocupante: durante casi año y medio, cada vez que el Cádiz había empezado perdiendo un encuentro, había sido incapaz de terminar ganándolo. Una circunstancia que ayuda a dimensionar lo sucedido frente al Ceuta, aunque los tres puntos no deben esconder los problemas que el equipo volvió a mostrar durante buena parte del partido.

La última remontada del Cádiz CF fue ante un Almería con nueve jugadores

Para encontrar el precedente hay que regresar al 9 de mayo de 2025. Aquel día, el Cádiz CF de Gaizka Garitano recibía a la UD Almería en un encuentro que podía dejar certificada matemáticamente la permanencia en Segunda División. Lo consiguió, pero después de una actuación que estuvo muy cerca de convertirse en un ridículo difícil de justificar.

El Almería se había adelantado en el marcador y terminó jugando con solo nueve futbolistas. Pese a semejante superioridad numérica, el Cádiz fue incapaz de encontrar soluciones durante buena parte del encuentro y llegó al tiempo añadido todavía por detrás.

La situación cambió cuando el partido parecía prácticamente terminado. Carlos Fernández consiguió el empate en el minuto 93 y Víctor Chust marcó el 2-1 una vez superado el minuto 97. Dos goles agónicos que transformaron la desesperación de la grada en una celebración por la permanencia.

Aquella victoria tuvo un enorme valor clasificatorio, pero también dejó una imagen preocupante. El Cádiz necesitó esperar hasta los últimos instantes para remontar ante un adversario que había sufrido tres expulsiones (dos jugadores y la de su entrenador, Rubi). El resultado aseguró la continuidad en Segunda, aunque difícilmente podía interpretarse como una demostración de superioridad futbolística.

Del sufrimiento ante el Almería a la reacción de Borja Jiménez

La historia volvió a comenzar mal para el Cádiz el domingo. La AD Ceuta, que llegaba al Nuevo Mirandilla como penúltimo clasificado y con una sola victoria en las diez jornadas anteriores, dominó con claridad la primera mitad. Los visitantes tuvieron el balón, generaron más peligro y se adelantaron justo antes del descanso gracias a un penalti transformado por Yann Bodiger, antiguo futbolista cadista.

El Cádiz había comenzado con un sistema 4-4-2, pero terminó la primera parte desbordado. El Ceuta alcanzó el descanso con alrededor del 71 % de posesión y ocho remates, frente a los dos de los locales. Nada hacía pensar que el equipo amarillo estuviera cerca de remontar.

Sin embargo, Borja Jiménez aprovechó el descanso para cambiar el planteamiento. Dio entrada a Álvaro García Pascual, reorganizó la defensa con tres centrales y modificó la posición de varios futbolistas. El Cádiz regresó al terreno de juego con una disposición diferente y consiguió discutirle al Ceuta un encuentro que hasta entonces había estado claramente inclinado hacia el lado visitante.

La respuesta fue inmediata. Ibon Sánchez marcó el 1-1 en el minuto 51, apenas seis después de la reanudación. Antoñito Cordero culminó la remontada al transformar un penalti en el minuto 70 y Borja Vázquez sentenció con el 3-1 en el 94, cuando el Ceuta buscaba desesperadamente el empate.

La diferencia respecto a la remontada ante el Almería resulta significativa. En mayo de 2025, el Cádiz necesitó dos goles en el descuento frente a nueve jugadores para conseguir una victoria que parecía escaparse. Esta vez, el equipo reaccionó mucho antes y lo hizo después de una modificación táctica que tuvo consecuencias visibles sobre el terreno de juego.

Una victoria que rompe la racha, pero no borra las carencias

Los 534 días transcurridos entre ambas remontadas reflejan hasta qué punto le había costado al Cádiz CF reaccionar ante la adversidad. La incapacidad para ganar después de encajar el primer gol se había convertido en una constante que atravesó diferentes etapas deportivas y que Borja Jiménez ha conseguido romper en su primer encuentro.

Eso no significa que la victoria ante el Ceuta resolviera de golpe todos los problemas del equipo. Los visitantes terminaron con 24 remates, frente a los 11 del Cádiz, y dominaron la posesión con un 68 %. También lanzaron diez saques de esquina, por solo tres de los amarillos. Las cifras reflejan que el conjunto ceutí dispuso de numerosos argumentos para obtener un resultado mejor.

La remontada, además, estuvo acompañada de varias reclamaciones de penalti por parte del Ceuta que añadieron polémica al desarrollo del encuentro. El Cádiz supo aprovechar sus mejores minutos y mostró una eficacia que le había faltado en otras ocasiones, pero siguió concediendo demasiadas oportunidades.

En cualquier caso, Borja Jiménez se estrena con una victoria y con un dato que no es menor. Su primer partido ha servido para poner fin a 534 días sin que el Cádiz CF consiguiera ganar después de empezar perdiendo. El último precedente había dejado una celebración por la permanencia mezclada con la indignación por el juego. Esta vez, la alegría llegó acompañada de una reacción desde el banquillo que, al menos durante la segunda mitad, permitió ver a un Cádiz muy distinto al que se había marchado derrotado al descanso.