Mesa con tablillas en escritura cuneiforme y comida, son recetas.
Tablillas cuneiformes con recetas.

Descubren cómo cocinaban hace casi 4.000 años: las recetas más antiguas del mundo siguen sorprendiendo

Las recetas más antiguas del mundo revelan una cocina sorprendentemente sofisticada en Mesopotamia

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La invención de la escritura transformó la forma en que las sociedades registraron su actividad política, económica y religiosa. También dejó constancia de algo mucho más cotidiano: la comida.

Entre los testimonios más llamativos de ese legado figuran tres tablillas de arcilla halladas en la Universidad de Yale y estudiadas por el historiador francés Jean Bottéro. Datadas hacia 1750 a.C., contienen 25 recetas redactadas en escritura cuneiforme que ofrecen una de las evidencias más antiguas de la práctica culinaria documentada.

Procedentes de la antigua Mesopotamia, la región situada entre los ríos Tigris y Éufrates, estas tablillas muestran que cocinar era mucho más que una necesidad básica. Los textos describen guisos de carne, preparaciones vegetales y elaboraciones complejas que requerían experiencia y conocimiento técnico.

Una de las recetas más citadas propone cocinar un pichón de dos maneras distintas: las pechugas se guisan y los muslos se hornean envueltos en masa.

El procedimiento sugiere una cocina refinada, vinculada probablemente a entornos palaciegos o a grandes casas donde la presentación de los platos también formaba parte del resultado final.

Los nuhatimmu y el dominio de las técnicas culinarias

Las tablillas presentan una característica que sorprende a los investigadores: no incluyen cantidades precisas ni proporciones detalladas. Ese vacío indica que estaban dirigidas a cocineros experimentados, capaces de interpretar instrucciones generales y adaptar cada preparación según su criterio.

En Mesopotamia, esos profesionales recibían el nombre de nuhatimmu, un término que suele traducirse como "embellecedores". Su función iba más allá de alimentar. Debían dominar técnicas, seleccionar ingredientes y elaborar platos capaces de satisfacer a comensales exigentes.

La despensa mesopotámica incluía cereales como cebada y trigo, utilizados para panes y tortas; legumbres; frutas frescas y secas; productos lácteos y diferentes tipos de carne. También recurrían a métodos avanzados para la época, como la fermentación para elaborar quesos y bebidas o la salación para conservar alimentos.

El uso de ingredientes aromáticos como ajo, cebolla y puerro demuestra una búsqueda deliberada del sabor. Lejos de la imagen de una cocina rudimentaria, las fuentes describen una tradición gastronómica compleja y organizada, basada en conocimientos transmitidos y perfeccionados durante generaciones.

De Mesopotamia a Roma: una historia culinaria compartida

La sofisticación culinaria no fue exclusiva de Mesopotamia. En el antiguo Egipto, aunque no han aparecido recetarios escritos comparables, las escenas representadas en tumbas y templos documentan procesos de preparación y consumo de alimentos.

Los griegos dieron un paso adicional al reflexionar sobre la cocina como una disciplina digna de atención intelectual. Autores y pensadores escribieron sobre gastronomía, mientras algunos cocineros alcanzaron notoriedad pública, como Miteco de Siracusa, considerado por diversos especialistas entre los primeros chefs conocidos por su nombre.

Roma heredó y transformó parte de ese legado. El recetario De Re Coquinaria, atribuido a Apicio, reunió fórmulas y técnicas que recuerdan a preparaciones todavía presentes en la cocina actual, entre ellas embutidos, albóndigas o versiones tempranas de los flanes.

La investigación sobre los orígenes de la alimentación también ha modificado la imagen de los neandertales. En la cueva de Shanidar, en el actual Irak, se identificaron restos de alimentos cocinados que apuntan a una dieta más elaborada de lo supuesto durante décadas. Entre ellos destaca un pan plano elaborado con ingredientes vegetales triturados y mezclados con agua.

Estos hallazgos permiten reconstruir la evolución de la cocina como una expresión cultural. Las primeras recetas escritas muestran que el interés por combinar ingredientes, perfeccionar técnicas y ofrecer experiencias gastronómicas complejas acompaña a la humanidad desde los comienzos de la historia documentada.

Las tablillas cuneiformes no solo registran qué se comía hace casi cuatro mil años. También evidencian la existencia de especialistas, repertorios culinarios y criterios estéticos definidos.

La cocina aparece así como un indicador de organización social, intercambio de conocimientos y sofisticación cultural, mucho antes de la aparición de los recetarios modernos europeos.