Frontal del carro de bronce de El Turuñuelo.
Parte del carro de bronce encontrado en El Turuñuelo.

El hallazgo de un carro de bronce sin precedentes reescribe la Historia de Tartesos

El hallazgo en el yacimiento de Casas del Turuñuelo aporta nuevas evidencias sobre los intercambios culturales y comerciales entre las élites tartésicas y civilizaciones como la etrusca, la griega y la egipcia

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El descubrimiento de un carro ritual de bronce en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), abre una nueva vía para comprender el papel de Tarteso en las redes de intercambio del Mediterráneo durante el siglo V a. C.

La pieza, presentada por el equipo del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura) tras la octava campaña de excavaciones, destaca por una combinación de características que no encuentra paralelos conocidos en la península ibérica y que refuerza la importancia internacional del enclave arqueológico.

El hallazgo se suma a una década de descubrimientos que han cambiado la visión tradicional sobre esta civilización.

Tartesos: un objeto excepcional con iconografía de tradición mediterránea

La estructura de bronce conserva una elaborada decoración con figuras mitológicas, entre ellas un Aqueloo en la parte frontal, dos grifos en los laterales y varias figuras humanas que sostienen el conjunto.

Los investigadores consideran que su tipología mantiene similitudes con modelos documentados en el ámbito etrusco, aunque incorpora elementos iconográficos singulares que la convierten en una pieza excepcional.

La localización del carro junto a un espacio identificado como sala de banquetes refuerza la hipótesis de un uso ceremonial. Los arqueólogos plantean que pudo participar en rituales vinculados a celebraciones religiosas o actos de carácter simbólico desarrollados antes del abandono deliberado del edificio, un episodio que sigue siendo objeto de investigación.

El yacimiento sigue revelando la dimensión internacional de Tartesos

La campaña arqueológica también ha permitido recuperar otros materiales de gran interés, entre ellos braseros, un caldero de bronce, fragmentos de marfil decorado, cerámicas griegas y un recipiente de alabastro de origen egipcio.

En su conjunto, estos hallazgos respaldan la existencia de contactos de larga distancia entre las comunidades tartésicas y diferentes territorios del Mediterráneo.

Los especialistas consideran que este conjunto arqueológico refleja la circulación de objetos de prestigio y de influencias culturales entre distintas élites de la época. Además de aportar información sobre el comercio, las piezas ayudan a reconstruir prácticas rituales y formas de representación simbólica poco conocidas hasta ahora en el suroeste de la península ibérica.

El excelente estado de conservación del yacimiento se debe a que el edificio fue sellado intencionadamente bajo un gran túmulo de tierra tras su clausura a finales del siglo V a. C., una circunstancia que ha protegido estructuras y materiales durante más de dos milenios.

Un proyecto que continúa transformando el conocimiento arqueológico

Casas del Turuñuelo se ha convertido en uno de los principales referentes para el estudio de la cultura tartésica. Desde el inicio de las excavaciones, el enclave ha proporcionado descubrimientos de gran relevancia, como las primeras representaciones humanas asociadas a Tartesos, un gran sacrificio ritual de animales, un altar de mármol de tradición griega y una tablilla con inscripciones paleohispánicas.

Tras concluir los trabajos de campo de esta campaña, el proyecto entra ahora en una fase centrada en la restauración y el análisis científico de las piezas recuperadas.

Estudios sobre la composición de los metales, la procedencia de los materiales y las técnicas de fabricación permitirán conocer con mayor precisión el origen del carro y profundizar en las conexiones que mantuvieron las comunidades tartésicas con otras culturas mediterráneas durante la Edad del Hierro.