El misterio de Atapuerca que lleva décadas desconcertando a los arqueólogos
Atapuerca y el misterio de la Sima de los Huesos: el hallazgo que cambió lo que se sabía sobre los primeros rituales humanos
La Sima de los Huesos, en la sierra de Atapuerca, cerca de Burgos, sigue siendo uno de los lugares más importantes para estudiar la evolución humana.
En esta pequeña cavidad se han recuperado en torno a unos 7.000 fósiles humanos con una antigüedad estimada de 430.000 años, una concentración sin precedentes para una población humana tan antigua.
Los investigadores consideran que este yacimiento ofrece información determinante y valiosa sobre el origen de los neandertales y sobre comportamientos que hasta hace poco se creían exclusivos de épocas mucho más recientes.
La importancia del enclave no radica únicamente en la cantidad de restos hallados. También destaca por las circunstancias en las que se acumularon los esqueletos así como también por el excepcional estado de conservación de los fósiles, que ha permitido realizar estudios anatómicos y genéticos imposibles en otros yacimientos de la misma cronología.
Atapuerca: un depósito único con miles de fósiles humanos
La Sima de los Huesos se encuentra en el interior del complejo kárstico de Cueva Mayor, a unos 500 metros de la entrada principal. Se trata de una cavidad reducida, de apenas siete metros de largo por tres de ancho, situada al pie de un conducto vertical de 13 metros de profundidad.
A pesar de sus dimensiones, el lugar ha proporcionado una de las colecciones de fósiles humanos más importantes del mundo. Los investigadores han identificado restos correspondientes a un mínimo de 30 individuos gracias al estudio de las piezas dentales recuperadas.
Entre los hallazgos aparecen representados prácticamente todos los huesos del cuerpo humano, desde cráneos completos hasta pequeñas falanges y huesecillos del oído.
Junto a los restos humanos también se han encontrado miles de huesos de osos de la especie Ursus deningeri, considerada antepasada del oso de las cavernas, además de fósiles de otros carnívoros como lobos, zorros o linces. Sin embargo, hay una ausencia que ha resultado decisiva para las investigaciones: no se han hallado restos de herbívoros.
La cronología del yacimiento se ha establecido mediante diferentes técnicas científicas, entre ellas la bioestratigrafía, el paleomagnetismo, la resonancia de espín electrónico y la luminiscencia.
Todas ellas sitúan el depósito hace unos 430.000 años, en pleno Pleistoceno medio, una etapa considerada fundamental para comprender la evolución de las poblaciones europeas que acabarían dando lugar a los neandertales.
La hipótesis que apunta a una acumulación intencionada
Una de las cuestiones más debatidas desde el descubrimiento de la Sima de los Huesos ha sido cómo llegaron hasta allí tantos esqueletos humanos. Tras décadas de excavaciones, los investigadores sostienen que la explicación más probable es que los cadáveres fueron depositados de manera deliberada por otros miembros del grupo.
La ausencia de herbívoros descarta que el depósito se formara por la actividad habitual de grandes depredadores. Tampoco existen evidencias de inundaciones, derrumbes u otros acontecimientos catastróficos que expliquen la acumulación masiva de individuos en el interior de la cavidad.
Otro elemento relevante es el hallazgo de un único bifaz, una herramienta de piedra encontrada en un lugar donde no existen señales de ocupación cotidiana. Para los especialistas, este dato refuerza la idea de que la sima no era un espacio habitado, sino un lugar al que se accedía con una finalidad concreta.
Algunos estudios recientes también han identificado fracturas en determinados cráneos que podrían haberse producido antes de que los cuerpos llegaran al interior de la cueva. De confirmarse esta interpretación, supondría una prueba adicional de que los individuos ya estaban muertos cuando fueron trasladados.
Los cráneos que ayudan a reconstruir el origen de los neandertales
Entre los hallazgos más destacados figuran 17 cráneos humanos recuperados hasta la fecha. El más conocido es el denominado Cráneo 5, popularmente llamado “Miguelón”, considerado uno de los ejemplares mejor conservados del registro fósil mundial.
El estudio de estos restos ha permitido comprobar que los habitantes de la Sima de los Huesos ya presentaban algunos rasgos característicos de los neandertales.
Sus rostros eran más proyectados hacia adelante, contaban con amplias aperturas nasales y compartían otras características faciales que aparecerían plenamente desarrolladas miles de años después.
Sin embargo, también conservaban rasgos más antiguos. Su capacidad cerebral media rondaba los 1.240 centímetros cúbicos, por debajo de los aproximadamente 1.400 centímetros cúbicos registrados en los neandertales clásicos.
Esta combinación de características primitivas y derivadas ha llevado a muchos investigadores a relacionar estos fósiles con Homo heidelbergensis, una población considerada tradicionalmente antepasada de los neandertales, aunque la clasificación sigue siendo objeto de debate científico.