Bombardeo sobre Zaragoza.

El misterio de las bombas que nunca explotaron en la Basílica del Pilar: la historia que aún desconcierta a los historiadores

Las bombas lanzadas sobre el templo de Zaragoza en agosto de 1936 continúan expuestas en su interior

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La Basílica del Pilar en la la Guerra Civil española, la ciudad de Zaragoza y la devoción a la Virgen del Pilar vuelven a cruzarse en uno de los episodios más singulares de la historia contemporánea española.

El ataque aéreo sufrido por el templo en agosto del año 1936 dio origen a una historia que durante décadas fue interpretada como un milagro, aunque las investigaciones históricas posteriores han abierto nuevas hipótesis sobre lo ocurrido aquella madrugada.

Casi nueve décadas después, las bombas continúan colgadas en el interior de la basílica y siguen siendo objeto de debate entre especialistas, instituciones y visitantes.

Un bombardeo que marcó la historia del templo de Zaragoza

La madrugada del 3 de agosto de 1936, pocas semanas después del inicio de la Guerra Civil, un avión lanzó varias bombas sobre la Basílica del Pilar.

Los proyectiles alcanzaron el entorno del edificio e incluso perforaron parte de su estructura, pero ninguno llegó a detonar.

El hecho provocó una enorme conmoción en una ciudad que permanecía bajo control del bando sublevado. La ausencia de explosiones fue interpretada de inmediato por numerosos fieles como una intervención de la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza y una de las advocaciones marianas con mayor arraigo en España.

Con el paso del tiempo, aquel episodio se convirtió en uno de los símbolos más conocidos del santuario. Las bombas recuperadas fueron conservadas y todavía hoy pueden contemplarse suspendidas en el interior del templo, mientras uno de los impactos permanece visible como testimonio de aquel ataque.

La Basílica del Pilar, cuya construcción actual corresponde principalmente al periodo barroco de los siglos XVII y XVIII, es además uno de los principales destinos de peregrinación del país y alberga importantes obras artísticas, entre ellas frescos realizados por Francisco de Goya.

Nuevas investigaciones cuestionan parte del relato tradicional

Aunque la versión popular ha permanecido prácticamente inalterable durante décadas, varios investigadores han revisado la documentación disponible para reconstruir con mayor precisión lo sucedido.

Entre ellos figura el médico e investigador Anton Pujol Bertran, cuyo trabajo plantea que algunos elementos ampliamente difundidos durante años no se corresponden con los hechos documentados. Sus investigaciones cuestionan tanto la identidad del avión utilizado como la del piloto al que tradicionalmente se atribuyó la acción.

Pujol sostiene que el aparato habría sido un Breguet XIX y no el modelo citado en numerosos relatos posteriores. Además, defiende que la misión habría respondido a una iniciativa ajena a una operación militar planificada y que una de las bombas pudo haber sido manipulada previamente para impedir su explosión.

Estas conclusiones no cuentan con un consenso absoluto entre los historiadores, pero sí han contribuido a revisar un episodio que durante décadas fue explicado casi exclusivamente desde una perspectiva religiosa o propagandística.

La documentación conservada sigue siendo objeto de estudio y mantiene abierto el debate sobre las circunstancias exactas del bombardeo.

Las bombas siguen expuestas y generan debate

Más allá del valor histórico del episodio, la presencia de las bombas dentro de la Basílica del Pilar ha adquirido una dimensión política y patrimonial en los últimos años.

Diversas voces han solicitado su retirada al considerar que su exhibición puede estar vinculada a una determinada interpretación de la Guerra Civil.

Frente a esa posición, otros sectores defienden que constituyen un elemento documental de gran relevancia para comprender un acontecimiento histórico ocurrido en el propio edificio.

La Dirección General de Patrimonio resolvió mantener las bombas expuestas al entender que poseen un interés histórico y memorial que trasciende el contexto político en el que fueron utilizadas.

Así, el visitante que hoy recorre las naves de la Basílica del Pilar encuentra no solo uno de los monumentos religiosos más emblemáticos de España, sino también un vestigio material de la Guerra Civil que continúa despertando preguntas.

Entre la fe, la investigación histórica y el debate sobre la memoria democrática, aquellas bombas que nunca explotaron siguen alimentando uno de los relatos más conocidos y discutidos del patrimonio español.

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