El 'Partido de la Muerte': ganaron 5-3 a los nazis y lo que ocurrió después convirtió el partido en leyenda
El FC Start derrotó por 5-3 a un equipo vinculado a la Luftwaffe en la Kiev ocupada de 1942
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El 9 de agosto del año 1942, con Kiev bajo la ocupación de la Alemania nazi, un grupo de futbolistas ucranianos salió al campo para disputar uno de los encuentros más célebres de la Segunda Guerra Mundial. Jugaban para el FC Start y enfrente tenían al Flakelf, un equipo alemán relacionado con la Luftwaffe.
El resultado, 5-3 para los locales, sobrevivió durante décadas acompañado de una historia estremecedora: los vencedores habrían pagado con su vida la humillación infligida a los ocupantes. La victoria ocurrió.
También las detenciones y las muertes posteriores. Lo que no ha podido demostrarse es la relación directa entre ambas cosas. Años después sería la historia de inspiración para la mítica película "Evasión o victoria".
Un equipo nacido en una panadería durante la ocupación nazi
La invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941 interrumpió el fútbol y transformó por completo la vida de los jugadores de Kiev. Algunos fueron movilizados y otros acabaron como prisioneros. Entre quienes permanecieron en la ciudad estaba el guardameta Mykola Trusevych.
Trusevych encontró trabajo en una panadería y allí comenzó a tomar forma el FC Start. El equipo reunió principalmente a antiguos futbolistas profesionales procedentes del Dinamo y el Lokomotiv de Kiev.
En una ciudad sometida a la ocupación, aquel conjunto empezó a disputar encuentros contra diferentes equipos, incluidos combinados militares alemanes y húngaros.
Los resultados convirtieron al Start en un equipo difícil de batir. El 6 de agosto de 1942 se enfrentó al Flakelf y ganó por un contundente 5-1. Solo tres días después llegó la revancha que terminaría entrando en la historia.
El 5-3 que terminó convertido en una leyenda soviética
El segundo partido se disputó el 9 de agosto. El FC Start volvió a imponerse, esta vez por 5-3. La reconstrucción histórica disponible confirma el resultado y sitúa alrededor de 2.000 espectadores en el estadio. También se conserva una fotografía tomada después del encuentro en la que aparecen jugadores de ambos equipos.
Con los años se extendió una versión mucho más dramática. Según ese relato, los ucranianos habrían recibido amenazas para obligarlos a perder y decidieron ganar aun sabiendo que podían ser ejecutados. El episodio adquirió así el carácter de un desafío deliberado contra los nazis.
Sin embargo, los testimonios y las investigaciones realizadas posteriormente no han permitido acreditar esa secuencia. Los propios testigos cuestionaron que los jugadores fueran asesinados como represalia específica por el resultado.
La historia del encuentro acabó siendo utilizada y engrandecida por la propaganda soviética hasta transformar un partido real en un relato heroico con elementos cuya veracidad no estaba demostrada.
Hubo detenciones y asesinatos, pero no por perder los alemanes
La parte más trágica de la historia tampoco es una invención. El 16 de agosto, una semana después del famoso 5-3, el Start todavía volvió a jugar y derrotó por 8-0 al Rukh. Dos días más tarde comenzaron las detenciones de varios de sus integrantes.
Algunos futbolistas fueron encarcelados y enviados al campo de Syrets. Mykola Trusevych, Ivan Kuzmenko y Oleksiy Klymenko murieron allí en febrero de 1943, durante una ejecución de prisioneros. Nikolai Korotkikh había muerto anteriormente bajo custodia alemana.
Lo que las investigaciones posteriores no encontraron fue una prueba que conectara esas muertes con la victoria sobre el Flakelf. Documentación estudiada tras la desaparición de la Unión Soviética apunta a que las detenciones estuvieron relacionadas con las sospechas alemanas sobre los vínculos de antiguos jugadores del Dinamo con el aparato soviético.
Una investigación alemana cerrada en 2005 tampoco encontró evidencias suficientes para sostener que los futbolistas fueran ejecutados por haber ganado aquel encuentro.
Así, detrás del llamado “Partido de la Muerte” queda una historia quizá menos cinematográfica, pero igualmente brutal: futbolistas que siguieron jugando en una ciudad ocupada, vencieron a un equipo alemán y posteriormente sufrieron la maquinaria represiva nazi, mientras su destino era transformado durante décadas en una de las leyendas deportivas más persistentes de la guerra.