Dos petroleros en el Estrecho de Ormuz y un mapa encima de ellos a la derecha.
Petroleros en el Estrecho de Ormuz.

El reparto del petróleo de Ormuz revela qué países dependen más de la ruta más importante del planeta

Más del 80% del petróleo que sale de Ormuz termina en Asia: así se reparte el crudo más estratégico del mundo

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El Estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más determinantes para la economía global. Por esta estrecha vía marítima situada entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán circula cerca de una quinta parte del petróleo que consume el planeta, convirtiéndose en una arteria energética esencial para decenas de países.

Cada día atraviesan este corredor alrededor de 20 millones de barriles de crudo, una cifra que refleja hasta qué punto el mercado energético internacional depende de su estabilidad.

Asia concentra la mayor parte del petróleo que cruza Ormuz

La distribución del petróleo que sale del Estrecho de Ormuz muestra una dependencia casi absoluta del mercado asiático.

Más del 80% del crudo transportado por esta ruta tiene como destino países de Asia, donde las economías industriales y manufactureras requieren un suministro constante de energía para sostener su crecimiento.

Entre todos los compradores, China se mantiene como el principal receptor mundial de petróleo procedente de esta vía, absorbiendo cerca de 5,4 millones de barriles diarios, lo que equivale aproximadamente al 38% de todo el flujo que atraviesa el estrecho.

El gigante asiático necesita enormes volúmenes de energía para alimentar su industria, su red logística y su creciente demanda interna.

En segunda posición aparece India, que recibe alrededor de 2,1 millones de barriles diarios, representando aproximadamente el 15% del tráfico total.

La rápida expansión de su economía y de su población ha disparado su necesidad de importaciones energéticas durante los últimos años.

Muy cerca se sitúan también Corea del Sur y Japón, dos de las economías más dependientes del petróleo extranjero debido a la limitada producción nacional de recursos energéticos.

Corea del Sur importa unos 1,7 millones de barriles diarios, mientras Japón ronda los 1,6 millones, con cuotas cercanas al 12% y al 11%, respectivamente.

Otros países asiáticos completan la lista con alrededor de 2 millones de barriles diarios adicionales, consolidando así el dominio absoluto del continente sobre el reparto del petróleo que sale de esta estratégica zona.

Europa y Estados Unidos reciben una porción mucho menor

Aunque durante décadas Occidente fue uno de los grandes consumidores del petróleo del golfo Pérsico, el reparto actual muestra un cambio de tendencia muy significativo.

Europa apenas recibe en torno al 4% del crudo que atraviesa Ormuz, con aproximadamente 600.000 barriles diarios, mientras que Estados Unidos importa solo entre el 2% y el 3%, es decir, unos 400.000 barriles por día.

Esta reducción responde principalmente al aumento de la producción energética interna estadounidense, especialmente gracias al auge del petróleo de esquisto, así como a la diversificación de proveedores europeos tras varios años de tensiones geopolíticas en distintos mercados internacionales.

Pese a ello, tanto Europa como Norteamérica siguen muy pendientes de cualquier incidente en la zona, ya que una alteración del tránsito en Ormuz provoca inmediatamente subidas en el precio internacional del barril, afectando a los mercados globales independientemente del origen del suministro.

Los grandes exportadores que dependen de esta ruta estratégica

El petróleo que circula por el Estrecho de Ormuz procede principalmente de los grandes productores del golfo Pérsico, muchos de los cuales dependen casi totalmente de esta vía para vender su crudo al exterior.

El mayor exportador es Arabia Saudita, que aporta aproximadamente 5,5 millones de barriles diarios, lo que representa cerca del 38% del total transportado por el estrecho.

Si bien se dispone de rutas alternativas mediante oleoductos hacia el mar Rojo, sigue utilizando Ormuz como principal salida comercial.

También destaca Irak, cuya producción petrolera del sur del país sale en gran parte por terminales conectadas directamente a esta ruta marítima. A ello se suman los Emiratos Árabes Unidos, que pese a contar con el oleoducto de Fujairah mantienen una parte relevante de sus exportaciones pasando por el estrecho.

Otros países como Kuwait, Irán y Catar dependen prácticamente al cien por cien de este corredor marítimo para exportar sus recursos energéticos.

En el caso catarí, además del petróleo, el país utiliza esta vía para enviar gran parte de su gas natural licuado, fundamental para abastecer a varios mercados internacionales.

La importancia de Ormuz no radica únicamente en el volumen que transporta, sino en la escasez de alternativas reales.

Las infraestructuras de desvío disponibles solo podrían asumir una parte limitada del tráfico habitual, lo que convierte cualquier bloqueo o tensión en la zona en una amenaza directa para el equilibrio energético mundial.