Dos soldados españoles en el Rif con una ametralladora y máscaras.
Soldados con una ametralladora y máscaras contra el gas.

La vez que España usó armas químicas contra civiles en Marruecos

España y las armas químicas en el Rif: APDHA y la campaña que reclama verdad y reparación un siglo después

Actualizado:
Añadir Cádiz Directo en

Síguenos en Google

La utilización de armas químicas por parte de España en el transcurso de la Guerra del Rif vuelve al debate público cuando se acerca el centenario del final del conflicto.

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ha iniciado una campaña a fin de poder reclamar reconocimiento institucional, apertura de archivos y reparación para la población civil rifeña afectada por los bombardeos realizados entre 1921 y 1927 en el norte de Marruecos.

El uso de armas químicas en la Guerra del Rif

La Guerra del Rif -entre España y Marruecos- enfrentó al ejército español con las fuerzas lideradas por Abd el-Krim en el protectorado del norte de Marruecos.

Tras el desastre de Annual en el año 1921 y las graves pérdidas sufridas por las tropas españolas, el mando militar decidió intensificar las operaciones y recurrió al uso de armamento químico, pese a que los efectos devastadores y muy nocivos de estos gases ya eran conocidos desde la Primera Guerra Mundial.

Diversos estudios históricos y documentos militares sitúan a España entre las primeras potencias del mundo en emplear armas químicas contra población civil.

Entre 1921 y 1927 se utilizaron elementos tan nocivos como fosgeno, difosgeno, cloropicrina y gas mostaza, también conocido como iperita. Los ataques afectaron no solo a combatientes rifeños, sino también a aldeas, mercados, cultivos y cursos de agua.

Uno de los documentos más citados sobre esta etapa es el telegrama enviado el día 12 de agosto de 1921 por el entonces alto comisario de España en Marruecos, Dámaso Berenguer, al ministro de la Guerra, Luis de Marichalar.

En ese mensaje, Berenguer justificaba el uso de gases asfixiantes después de las derrotas sufridas por el ejército español en el Rif.

La adquisición del gas mostaza se realizó mediante contactos con Alemania, pese a las limitaciones impuestas tras el Tratado de Versalles de 1919.

La primera entrega de este armamento llegó en 1923. Desde entonces, los bombardeos químicos se incorporaron de forma sistemática a la estrategia militar española en el protectorado.

El uso de estas armas fue documentado en prensa internacional de la época y posteriormente reconocido por algunos investigadores españoles.

El historiador Juan Pando situó el empleo de gas mostaza a partir de 1923, mientras que publicaciones españolas defendieron públicamente el recurso a agentes químicos como respuesta militar al conflicto.

Bombardeos desde el aire y consecuencias en la población

La aviación tuvo un papel central en la campaña militar. Según dejó escrito el general Hidalgo de Cisneros en sus memorias, él mismo participó en el lanzamiento de bombas de gas mostaza desde aviones Farman F.60 Goliath durante el verano de 1924.

La operación aérea alcanzó una gran escala: cerca de 127 bombarderos participaron en distintos momentos del conflicto y parte de los aparatos operaban desde la base de Tablada, en Sevilla.

Las bombas químicas eran transportadas desde arsenales alemanes hasta Melilla antes de ser cargadas en los aviones. Las ofensivas se concentraron sobre zonas habitadas y espacios utilizados por la población civil.

El impacto exacto de aquellos ataques sigue siendo objeto de discusión académica por la falta de acceso completo a archivos militares y por la ausencia de investigaciones médicas concluyentes.

Asociaciones rifeñas y colectivos memorialistas sostienen desde hace años que existe una relación entre aquellos bombardeos y la elevada incidencia de determinadas enfermedades en la región, especialmente cáncer.

Sin embargo, hasta ahora no se ha desarrollado un estudio científico independiente y de gran alcance que establezca una conexión definitiva entre el uso de armas químicas y los problemas de salud detectados en el Rif.

El episodio permanece además en un espacio marginal dentro de la memoria pública española. A diferencia de otros conflictos coloniales europeos, el uso de armamento químico en Marruecos apenas ha tenido presencia institucional o reconocimiento político en España durante décadas.

La campaña de la APDHA para exigir reconocimiento oficial

La APDHA considera que el centenario del final de la Guerra del Rif, que se cumplirá en 2027, representa una oportunidad para abordar un episodio que define como “oscuro y olvidado” de la historia colonial española.

La organización sostiene que una democracia no puede mantener en silencio hechos relacionados con violaciones graves del derecho humanitario.

La entidad reclama al Gobierno español y a la Jefatura del Estado un reconocimiento público de la responsabilidad histórica por el uso de armas químicas en el Rif y la celebración de un acto oficial de disculpa dirigido a las comunidades afectadas y a los descendientes de las víctimas.

La campaña también exige la apertura completa de archivos militares y administrativos relacionados con la guerra, así como la puesta en marcha de investigaciones independientes sobre el alcance de los ataques y sus posibles consecuencias sanitarias y ambientales a largo plazo.

Además, la APDHA ha abierto la iniciativa a otras organizaciones sociales y de derechos humanos para ampliar el respaldo a una petición que, cien años después del conflicto, vuelve a situar el pasado colonial español en el centro del debate público.