Copa dorada del mundo de fútbol en un estadio de noche con los focos encendidos.
Copa del Mundo de fútbol.

El secreto del trofeo del Mundial que casi nadie conoce: no es macizo y pesa mucho menos de lo que parece

El galardón más codiciado del fútbol mundial está fabricado con oro de 18 quilates, pero esconde varios detalles poco conocidos

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Cada cuatro años, el momento más esperado de un Mundial de fútbol llega cuando el capitán de la selección campeona alza el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA ante millones de espectadores.

Pero detrás de esa imagen histórica existe una curiosidad que pasa desapercibida para la mayoría de los aficionados: la copa no es completamente maciza y el equipo vencedor no se la lleva a casa de forma permanente.

El actual trofeo fue diseñado en el año 1971 por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, después de que la FIFA decidiera crear un nuevo galardón para sustituir a la histórica Copa Jules Rimet.

La pieza comenzó a utilizarse en el Mundial del año 1974 y desde entonces se ha convertido en uno de los símbolos deportivos más reconocibles del planeta.

Con una altura de 36,8 centímetros, la escultura representa a dos figuras humanas estilizadas sosteniendo el planeta Tierra, una imagen concebida para simbolizar la unión entre los pueblos a través del deporte.

Copa del Mundo de Fútbol: oro de 18 quilates, malaquita y una estructura hueca

Aunque visualmente transmite la sensación de ser una pieza completamente maciza, el trofeo guarda un importante secreto de fabricación. Está elaborado con oro de 18 quilates, equivalente a una pureza del 75 %, pero su interior es parcialmente hueco.

Gracias a esa construcción, el conjunto pesa exactamente 6,175 kilogramos, de los que alrededor de cinco corresponden al oro utilizado en su elaboración. Si el diseño fuera totalmente sólido, los especialistas estiman que su peso rondaría entre 70 y 80 kilogramos, una cifra que haría prácticamente imposible levantarla durante las celebraciones.

La base incorpora además dos anillos decorativos de malaquita verde, una piedra semipreciosa que aporta el característico contraste cromático del trofeo y que se ha convertido en otro de sus rasgos más identificables.

La combinación de materiales nobles, junto con un diseño pensado para equilibrar resistencia y ligereza, explica que el trofeo pueda manipularse durante las ceremonias sin comprometer su integridad.

La copa auténtica vuelve siempre a la FIFA

Otra de las grandes curiosidades del trofeo afecta a su destino una vez concluye la final del Mundial. Aunque los futbolistas levantan la copa original durante la ceremonia oficial sobre el terreno de juego, esa pieza nunca permanece en manos de la selección vencedora.

Por motivos de seguridad y conservación, la FIFA recupera el trofeo luego de todas las celebraciones y lo devuelve a su sede de Zúrich (en Suiza), donde permanece bajo custodia.

El país campeón recibe, con posterioridad, una réplica oficial elaborada en bronce y recubierta con un baño de oro, idéntica en apariencia al original pero distinta en sus materiales. De esta forma, la organización protege una de las piezas deportivas de mayor valor histórico y simbólico del mundo.

Antes de la creación del actual diseño existía otro trofeo que marcó una época. La Copa Jules Rimet, utilizada hasta el Mundial de 1970, estaba fabricada con plata esterlina recubierta de oro y descansaba sobre una base de lapislázuli.

Tras conquistar su tercer campeonato del mundo en México el año 1970, Brasil obtuvo el derecho a conservar definitivamente aquella copa, la Rimet. Aunque cabe destacar que el destino del histórico galardón fue trágico puesto que en el año 1983 fue robado y, según las investigaciones realizadas posteriormente, terminó siendo fundido, desapareciendo, por desgracia, para siempre.

Desde entonces, el actual trofeo de la Copa Mundial de la FIFA se ha convertido en una pieza única e irrepetible cuya custodia permanece bajo estrictas medidas de seguridad. Solo unos pocos jugadores tienen el privilegio de sostener el original durante unos minutos, antes de que vuelva a ocupar su lugar entre los grandes símbolos de la historia del deporte.