Solo cuatro mujeres han comandado la Estación Espacial Internacional: quiénes fueron las pioneras
Samantha Cristoforetti y las pioneras que cambiaron para siempre la historia de la exploración espacial
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El próximo relevo al frente de la Estación Espacial Internacional (EEI) marcará un nuevo hito para la exploración espacial. La astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Samantha Cristoforetti asumirá el mando durante la Expedición 68, convirtiéndose en la cuarta mujer que alcanza la máxima responsabilidad a bordo del laboratorio orbital desde que comenzó su funcionamiento.
Aunque la presencia femenina en el espacio ha aumentado de forma progresiva durante las últimas décadas, el número de comandantes sigue siendo reducido si se compara con las más de sesenta expediciones desarrolladas en la EEI.
Su nombramiento vuelve a poner el foco sobre las científicas, ingenieras y astronautas que contribuyeron decisivamente al desarrollo de la exploración espacial, muchas de ellas en una época marcada por fuertes desigualdades.
De los cálculos en tierra a los primeros vuelos espaciales
Mucho antes de que las mujeres pilotaran naves o realizaran paseos espaciales, ya desempeñaban un papel esencial en los programas aeroespaciales. Una de las figuras más relevantes fue Mary Jackson, ingeniera y matemática de la NASA, que comenzó a trabajar en la agencia en plena segregación racial en Estados Unidos.
Jackson formó parte del grupo de las conocidas como "computadoras humanas", especialistas encargadas de realizar complejos cálculos matemáticos de manera manual para garantizar la seguridad de las primeras misiones tripuladas.
Su trabajo resultó fundamental durante los inicios del programa Mercury y contribuyó a preparar misiones históricas como la órbita terrestre de John Glenn en 1962. Además de su labor técnica, dedicó buena parte de su carrera a impulsar la igualdad de oportunidades para las mujeres y las minorías dentro de la agencia espacial.
Poco después llegaría otro momento decisivo. En 1963, la cosmonauta soviética Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio. Con solo 26 años protagonizó una misión que sigue siendo única: continúa siendo la única mujer que ha realizado un vuelo espacial completamente en solitario.
La Unión Soviética volvió a situar a otra mujer en la historia de la exploración espacial cuando Svetlana Savitskaya se convirtió en la segunda mujer en abandonar la Tierra y, años después, en la primera en realizar una caminata espacial, consolidando el protagonismo femenino en algunas de las operaciones más complejas fuera de la nave.
Astronautas que rompieron nuevas barreras científicas
La presencia femenina también fue ampliando fronteras en Estados Unidos. Judith Resnik pasó a la historia como la segunda astronauta estadounidense y la primera mujer judía en viajar al espacio.
Su carrera quedó truncada en 1986 cuando falleció junto a Christa McAuliffe y el resto de la tripulación durante el accidente del transbordador Challenger, uno de los episodios más trágicos de la historia espacial.
A comienzos de los años noventa, Mae Jemison abrió una nueva etapa al convertirse en la primera mujer afroamericana en viajar al espacio. Ingeniera, médica y escritora, su misión simbolizó el avance logrado tras décadas de reivindicaciones por una mayor diversidad en los programas espaciales.
Europa también incorporó nombres propios a esta historia. La francesa Claudie Haigneré, médica especializada en varias disciplinas científicas, fue la primera mujer europea en visitar la Estación Espacial Internacional, reforzando el papel de la Agencia Espacial Europea en las misiones de larga duración.
La nueva generación consolida el liderazgo femenino
Las últimas décadas han demostrado que la aportación femenina ya no se limita a romper barreras simbólicas, sino también a liderar proyectos científicos de enorme complejidad.
La astronauta estadounidense Sunita Williams protagonizó varios récords relacionados con las caminatas espaciales y llegó a convertirse en la segunda mujer en comandar la Estación Espacial Internacional.
Durante sus misiones también realizó actividades deportivas inéditas en microgravedad, como completar una maratón y un triatlón adaptados a las condiciones del espacio.
Otro avance destacado llegó de la mano de Kathleen Rubins. Especialista en microbiología, fue la primera persona en secuenciar ADN en el espacio, una investigación clave para comprender cómo afecta la microgravedad a los organismos vivos y para preparar futuras misiones de larga duración hacia la Luna o Marte.
En ese contexto, el nombramiento de Samantha Cristoforetti representa un nuevo paso en una trayectoria construida durante décadas por mujeres que ampliaron los límites del conocimiento científico.
Su llegada al mando de la EEI refleja una evolución lenta pero constante en la participación femenina dentro de la exploración espacial y reconoce la aportación de generaciones de investigadoras y astronautas que hicieron posible ese avance.