Hallan nuevos secretos en Ascalón, la ciudad que fue el puente entre Oriente y Occidente
Ascalón, la joya olvidada de Tierra Santa que desentierra su pasado milenario
Situada en la costa mediterránea del actual Israel, a unos 50 kilómetros al sur de Tel Aviv y próxima a la Franja de Gaza, la antigua Ascalón —hoy es conocida como Ashkelon— es una de las ciudades más antiguas y fascinantes del mundo antiguo.
Su situacón estratégica en la llanura costera la convirtió durante milenios en un punto de encuentro entre civilizaciones, un puerto de intercambio y una encrucijada de culturas que conectó Egipto con el Levante.
Las primeras excavaciones arqueológicas que revelaron la magnitud histórica de Ascalón se remontan al año 1815, cuando Lady Hester Stanhope emprendió una exploración pionera en el lugar.
Si bien su metodología distó de los estándares científicos actuales, su trabajo marcó el inicio de la arqueología en Oriente Medio. Décadas más tarde, entre los años 1920 y 1922, el arqueólogo británico John Garstang dirigió nuevas campañas que permitieron desenterrar estructuras y objetos que ofrecieron una visión más precisa sobre la evolución urbana y comercial de la ciudad.
La investigación moderna alcanzó su máximo desarrollo con el Proyecto Leon Levy, activo entre 1985 y 2016 bajo la dirección de Lawrence Stager y posteriormente Daniel Master.
Este programa reveló hallazgos de enorme valor histórico como eran fortificaciones monumentales, viviendas bien conservadas, utensilios domésticos y restos humanos.
Los descubrimientos confirmaron que Ascalón fue un núcleo cosmopolita en el que coexistieron pueblos de distintas procedencias, convirtiéndose de esta forma en un punto neurálgico del comercio mediterráneo durante más de tres mil años.
Ascalón, de ciudad cananea a metrópolis helenística
La historia de Ascalón se remonta a la Edad del Bronce (2000-1200 a.C.), cuando era una próspera ciudad-estado cananea. Su puerto natural permitió la exportación de productos agrícolas y la importación de bienes de lujo, lo que impulsó su desarrollo económico y cultural.
Durante la Edad del Hierro (1200-604 a.C.), la ciudad fue ocupada por los filisteos y pasó a formar parte de su pentápolis junto con Gaza, Asdod, Ecrón y Gat, consolidándose como un centro político y militar destacado.
Bajo el dominio persa (604-332 a.C.), Ascalón mantuvo su importante papel comercial, integrando influencias fenicias y orientales.
La llegada de Alejandro Magno en el siglo IV a.C. transformó la ciudad en un punto helenístico en el que se introdujo el griego como lengua principal, se construyeron edificaciones con elementos clásicos y se consolidó una élite cultural de raíces mixtas.
Durante la dominación romana y bizantina (63 a.C.-640 d.C.), Ascalón experimentó su época de máximo esplendor. Se levantaron baños públicos, teatros, templos e iglesias, convirtiéndose en un destacado centro administrativo y religioso.
Con el auge del cristianismo, la ciudad albergó monasterios e importantes comunidades de tipo cristiano.
Entre el Islam, las cruzadas y el Imperio otomano
En el siglo VII, Ascalón fue incorporada al mundo islámico, aunque entre los siglos XI y XIII pasó de manos musulmanas a cruzadas en repetidas ocasiones. En el año 1153, los cruzados fortificaron la ciudad para proteger Jerusalén, pero en el año 1187 Saladino la reconquistó tras la batalla de Hattin.
En el año 1270, la urbe fue destruida, iniciando un largo periodo de abandono.
Bajo el Imperio otomano (1517-1917), la región de Ashkelon volvió a cobrar cierta importancia y relevancia. Excavaciones recientes han identificado complejos arquitectónicos con hasta once habitaciones, sistemas de drenaje y suelos enyesados, lo que demuestra una notable reorganización urbana.
La singularidad de Ascalón radica en su continuidad histórica, que permite trazar una línea ininterrumpida desde el periodo del Neolítico hasta las Cruzadas. Este registro ofrece a los arqueólogos una ventana única para estudiar las transformaciones sociales, económicas y políticas del Mediterráneo oriental.
Igualmente el yacimiento ha servido como banco de pruebas para innovaciones en análisis de materiales, reconstrucciones digitales y estudios paleoambientales.
En la actualidad entre las ruinas del Parque Nacional de Ascalón, se conservan vestigios de templos, fortificaciones y necrópolis que narran la historia de un enclave que fue testigo de la expansión de imperios y religiones.
La actual Ashkelon mantiene viva la memoria y el recuerdo de esa urbe legendaria que, durante milenios, fue el puente entre oriente y occidente.