Vincent Van Gogh.

La muerte de Van Gogh: las contradicciones que ponen en duda la versión oficial

El disparo, la pistola desaparecida y los testimonios que mantienen abierto el debate

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El 27 de julio de 1890, Vincent van Gogh regresó herido al hostal Ravoux, en la localidad francesa de Auvers-sur-Oise. Dos días después murió a consecuencia de un disparo recibido en el abdomen.

Desde entonces, la explicación aceptada durante más de un siglo ha sostenido que el pintor neerlandés se quitó la vida en un campo de trigo cercano.

Pero cabe destacar que varios historiadores e investigadores han señalado una serie de contradicciones que ponen en duda esa versión y mantienen abierto uno de los mayores enigmas de la historia del arte.

Van Gogh: un suicidio que plantea más preguntas que respuestas

La reconstrucción oficial de los hechos se apoyó principalmente en las declaraciones recogidas por la policía y en las palabras pronunciadas por el propio Van Gogh mientras permanecía herido.

Según ese relato, el artista salió a pintar como hacía habitualmente, se disparó en el campo y regresó por sus propios medios al hostal donde se alojaba.

No obstante, varios aspectos del caso resultan difíciles de explicar. Uno de ellos es la naturaleza del disparo. Los médicos que lo atendieron localizaron la bala en la cavidad abdominal, cerca de la columna vertebral, siguiendo una trayectoria descendente. Para algunos investigadores, esa dirección no coincide con la que cabría esperar en un suicidio deliberado.

También llama la atención el lugar elegido para dispararse. Mientras que la mayoría de los suicidios con arma de fuego suelen dirigirse a zonas vitales como la cabeza o el corazón, Van Gogh presentaba una herida bajo las costillas.

A ello se suma otro elemento relevante: el proyectil procedía aparentemente de un arma de pequeño calibre y, según las conclusiones médicas de la época, había sido disparado desde una distancia considerable.

Las dudas aumentan al analizar lo ocurrido después. Pese a resultar herido de gravedad, el pintor logró recorrer el camino de regreso hasta el hostal. Allí confesó haber intentado quitarse la vida, pero nunca explicó con claridad de dónde había obtenido el arma ni qué había sucedido exactamente en los momentos previos al disparo.

La desaparición de la pistola y del material de pintura

Otro de los aspectos más discutidos es la desaparición de varias pruebas fundamentales. La pistola supuestamente utilizada nunca apareció tras la muerte del artista. Tampoco fueron encontrados el caballete, los lienzos ni los útiles de pintura que había llevado consigo aquella tarde.

La ausencia de estos objetos ha alimentado durante décadas numerosas especulaciones. Si Van Gogh se encontraba solo en el campo cuando se disparó, resulta difícil explicar por qué desaparecieron todos los elementos relacionados con la escena. Tampoco existe una explicación definitiva sobre el destino del revólver ni sobre quién pudo retirarlo del lugar.

A estas incógnitas se suma un detalle frecuentemente citado por quienes cuestionan la versión oficial: el artista no dejó ninguna nota de despedida.

Si bien no todos los suicidios van acompañados de un mensaje final, la ausencia de una explicación escrita ha sido interpretada por algunos historiadores como un elemento adicional que dificulta cerrar el caso de forma concluyente.

La hipótesis del accidente que sigue generando debate

Los investigadores Steven Naifeh y Gregory White plantearon una alternativa que ha ganado notoriedad en los últimos años.

Según su reconstrucción, Van Gogh pudo haber resultado herido de manera accidental durante un encuentro con René Secrétan, un adolescente que veraneaba en Auvers y que acostumbraba a portar una pistola defectuosa con la que jugaba a imitar a los vaqueros del Oeste americano.

La teoría se apoya en varios testimonios recogidos décadas después de los hechos y en la existencia de una relación conflictiva entre el joven y el pintor.

También intenta explicar algunas de las cuestiones que permanecen sin resolver, como la desaparición del arma o del material de pintura.

Sin embargo, la hipótesis tampoco ha podido demostrarse de manera definitiva. No existen pruebas concluyentes que permitan confirmar que René Secrétan estuviera presente en el momento del disparo ni que participara directamente en los acontecimientos.

Más de 130 años después de la muerte de Van Gogh, la explicación oficial continúa señalando el suicidio como causa de su fallecimiento. Pero las inconsistencias detectadas en la investigación, la falta de pruebas materiales y la existencia de testimonios contradictorios han impedido que el debate quede definitivamente cerrado.

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