Médico comprobando la muerte de Carolina Coronado o si era catalepsia.

La mujer que fue dada por muerta cuatro veces y su historia aún estremece a España

Carolina Coronado, la escritora que fue dada por muerta varias veces y alimentó uno de los mayores temores del siglo XIX

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La reciente noticia de una anciana declarada fallecida que recuperó signos vitales en un tanatorio de Palma volvió a poner sobre la mesa uno de los miedos más antiguos de la humanidad: ser enterrado vivo.

Aunque hoy los protocolos médicos reducen al mínimo ese riesgo, durante el siglo XIX la incertidumbre sobre algunos estados neurológicos alimentó una auténtica obsesión colectiva.

Entre los casos más llamativos figura el de la escritora española Carolina Coronado, una de las grandes figuras del Romanticismo, cuya vida estuvo marcada por episodios que llevaron a creer en varias ocasiones que había muerto.

Cuando la catalepsia sembró el pánico en Europa

El temor a ser enterrado vivo alcanzó dimensiones extraordinarias durante el siglo XIX. En aquellos años se difundieron numerosos relatos sobre personas que supuestamente habían despertado dentro de sus féretros o que habían sido encontradas con señales de haber intentado escapar después de ser enterradas.

La posibilidad de cometer errores en la certificación de la muerte generó una preocupación social que dio origen incluso a una palabra específica: tafofobia, el miedo a ser sepultado con vida.

Detrás de muchos de esos temores aparecía una enfermedad neurológica conocida como catalepsia. Este trastorno puede provocar una pérdida temporal de movilidad y sensibilidad, dejando al paciente inmóvil durante largos periodos.

En algunos casos, la respiración y el pulso resultan tan difíciles de detectar que podían inducir a error en una época sin los medios diagnósticos actuales.

La preocupación fue tan intensa que surgieron soluciones tan ingeniosas como inquietantes. Se diseñaron ataúdes equipados con sistemas de ventilación, tubos para la entrada de aire y mecanismos de alerta conectados a campanas situadas sobre la tumba.

La idea era que una persona que despertara pudiera avisar a quienes se encontraban en la superficie. Aunque muchos de estos dispositivos nunca llegaron a utilizarse, reflejan hasta qué punto la sociedad convivía con ese miedo.

Carolina Coronado, la poeta que regresó de la muerte

En ese contexto histórico vivió Carolina Coronado, nacida en Almendralejo en 1820 y considerada una de las voces más relevantes del Romanticismo español. Su biografía estuvo rodeada de episodios extraordinarios que contribuyeron a forjar una imagen casi legendaria.

El caso más conocido ocurrió en 1844. Tras sufrir uno de sus episodios de catalepsia, fue dada por fallecida. La noticia se difundió y comenzaron a llegar mensajes de pésame, flores y homenajes. Sin embargo, un médico cercano a la familia dudó del diagnóstico y recomendó retrasar el entierro.

Su decisión resultó decisiva. Después de varios días velada en su domicilio, Coronado recuperó la consciencia y volvió a la vida ante el asombro de quienes ya la consideraban muerta.

Aquella experiencia no fue un hecho aislado. A lo largo de su vida volvió a sufrir otros episodios similares, lo que reforzó su fama y alimentó la percepción de que mantenía una relación singular con la muerte. La propia escritora tuvo que comunicar públicamente que seguía viva para frenar los rumores y las condolencias que continuaban llegando a su casa.

Una vida marcada por el duelo y el olvido literario

Los años posteriores estuvieron marcados por tragedias familiares. La muerte de varios seres queridos afectó profundamente a la autora y transformó su carácter. Especialmente dolorosa fue la pérdida de una de sus hijas, un episodio que la llevó a adoptar decisiones extremas y a recluirse progresivamente de la vida pública.

Tras instalarse en Lisboa junto a su marido, Coronado fue alejándose de los círculos literarios que anteriormente había impulsado. Después del fallecimiento de su esposo, permaneció durante años encerrada en un universo dominado por el recuerdo y el duelo. Murió en 1911, a los 90 años.

Más allá de las historias que rodearon su existencia, Carolina Coronado dejó una importante obra literaria y destacó por su defensa de los derechos de las mujeres y su oposición a la esclavitud.

No obstante, durante décadas quedó relegada a un segundo plano dentro de la historia de la literatura española. Su figura sigue siendo recordada no solo por sus versos, sino también por haber protagonizado uno de los episodios más sorprendentes asociados al miedo universal de despertar cuando todos creen que la muerte ya ha llegado.

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