Momento de la explosión del reactor nuclear número 4 de Chernóbil.
Explosión del reactor nuclear de Chernóbil.

La noche en que Chernóbil explotó: fallos, silencio soviético y una nube radiactiva sobre Europa

Chernóbil: la prueba que convirtió un reactor soviético en una crisis mundial

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La explosión del reactor 4 de Chernóbil, ocurrida el 26 de abril de 1986 en la central Vladímir Ilich Lenin, al norte de Ucrania, fue el resultado de una prueba de seguridad mal gestionada en una planta soviética.

La instalación, situada junto a Prípiat y cerca de Bielorrusia, liberó material radiactivo, activó una evacuación masiva y obligó a la Unión Soviética a reconocer, bajo presión exterior, la mayor catástrofe nuclear civil registrada.

Centra nuclear de Chernóbil: una prueba retrasada y un reactor fuera de control

La maniobra debía comprobar si la inercia de una turbina podía mantener unos segundos la alimentación eléctrica de las bombas de refrigeración hasta que arrancasen los generadores diésel.

La prueba ya había fallado antes y el cuarto ensayo quedó marcado por una demora de diez horas, que dejó la operación al turno nocturno.

Durante la reducción de potencia, el reactor RBMK entró en una situación inestable. La potencia cayó por debajo de lo previsto, se retiraron demasiadas barras de control y se desactivaron sistemas de seguridad. A la 01.23, al iniciarse el experimento, el caudal de agua disminuyó, aumentó la formación de vapor y el reactor respondió con una subida brusca.

Al activarse el apagado de emergencia, las puntas de grafito agravaron inicialmente la reacción. Segundos después llegaron las explosiones.

La tapa del reactor salió despedida y el grafito comenzó a arder. No fue una explosión nuclear como la de un arma atómica, sino la destrucción del reactor por vapor y calor extremo.

Pripiat: bomberos, evacuación y silencio oficial

Dos trabajadores murieron en la explosión inicial. En las horas siguientes, bomberos y operarios acudieron sin conocer con precisión la magnitud de la radiación. Combatieron incendios sobre techos contaminados y entre fragmentos del núcleo. Decenas fueron hospitalizados por síndrome agudo de irradiación; 28 murieron después.

Fue una acción suicida en la que muchos de aquellos bomberos no sabía muy bien en peligro real al que se estaban enfrentando, era el fuego, cierto, pero era también la tremenda radioactividad que estaba latente en ese momento en aquel punto tan extremadamente contaminado.

Prípiat, una ciudad de 50.000 habitantes creada para alojar a trabajadores de la planta, fue evacuada 36 horas después. A la población se le dijo que llevara documentos y alimentos para pocos días. La mayoría no regresó nunca. Después, la evacuación se amplió a 30 kilómetros.

La información oficial llegó con retraso. La señal exterior más clara no procedió de Moscú, sino de Suecia, donde se detectaron partículas radiactivas en trabajadores de Forsmark. Las mediciones en otros países europeos confirmaron que una nube contaminada se desplazó mucho más allá de Ucrania. Solo entonces las autoridades soviéticas admitieron el accidente.

Contención, liquidadores y consecuencias abiertas en Chernóbil

Tras la emergencia inicial, la Unión Soviética movilizó a cientos de miles de liquidadores para descontaminar, retirar materiales y construir una estructura de contención sobre el reactor destruido.

El primer sarcófago se levantó en condiciones extremas y nació como solución provisional. Con el tiempo se deterioró, hasta que en 2016 fue cubierto por el nuevo confinamiento seguro, un arco metálico de más de 30.000 toneladas.

Las consecuencias sanitarias siguen siendo objeto de debate. Hay consenso sobre el aumento de cáncer de tiroides en personas expuestas de niñas al yodo radiactivo, especialmente por alimentos contaminados.

También se reconocen los daños directos sufridos por bomberos, operarios y liquidadores que recibieron dosis elevadas. La cifra total de muertes indirectas continúa discutida porque depende de modelos epidemiológicos.

La central cerró definitivamente el 15 de diciembre de 2000. Los reactores restantes quedaron inactivos y el área próxima sigue sometida a controles. Chernóbil permanece como un caso técnico, político y sanitario: un accidente nacido de una prueba mal ejecutada, amplificado por fallos de diseño y comunicación oficial muy tardía.