Un cazador arrodillado, con sus perros, ante la imagen de una Virgen en el hueco del tronco de un árbol.
Gregorio Medina en el momento de encontrar la imagen de la Virgen del Rocío.

La sorprendente historia de la Virgen del Rocío: el hallazgo en una marisma que cambió Andalucía

La leyenda de la Virgen del Rocío: el hallazgo en la marisma que dio origen a una de las devociones más multitudinarias de España

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La tradición sitúa el origen de la Virgen del Rocío en los primeros años del siglo XV, cuando un vecino de Villamanrique de la Condesa -que en algunos casos se identifica como Gregorio Medina- encontró una talla mariana oculta entre la maleza de las marismas de Almonte.

El relato, transmitido durante generaciones y recogido por escrito en el siglo XVIII, tiene los necesarios elementos religiosos y episodios considerados milagrosos que todavía hoy forman parte de la identidad de la romería más multitudinaria de Andalucía junto con la de Nuestra Señora de la Cabeza (Jaén).

Virgen del Rocío: un hallazgo entre acebuches y marismas

La historia más difundida sobre la aparición de la Virgen del Rocío tiene como protagonista a Gregorio Medina, identificado en algunas versiones como cazador y en otras como pastor.

Según la tradición oral conservada por la Hermandad Matriz de Almonte, el hombre recorría una zona de espesura conocida como La Rocina cuando sus perros comenzaron a ladrar de forma insistente.

El lugar estaba rodeado de matorrales, espinas y vegetación propia de las marismas próximas al actual entorno de Doñana. Los animales se detenían ante un punto concreto sin atreverse a avanzar. Extrañado por el comportamiento, Gregorio Medina decidió abrirse paso entre la maleza hasta llegar a un viejo acebuche.

En el hueco del tronco apareció una talla de la Virgen María. El relato insiste en que la imagen se encontraba intacta pese a haber permanecido durante años a la intemperie. Aquella escena quedó grabada en la memoria popular como el inicio de la devoción rociera.

Las primeras referencias escritas de esta leyenda no aparecen hasta mediados del siglo XVIII, cuando la Hermandad Matriz recopiló las tradiciones transmitidas oralmente desde hacía siglos.

El entorno donde supuestamente apareció la imagen tenía entonces una importancia estratégica para la ganadería y la caza. Las marismas eran atravesadas por pastores, jornaleros y viajeros que se desplazaban entre distintas localidades de la actual provincia de Huelva. En ese entorno tan especial nació una narración que terminó convirtiéndose en uno de los pilares simbólicos de la romería.

El regreso de la imagen de la Virgen del Rocío y la decisión de construir la ermita

Tras descubrir la talla, Gregorio Medina decidió trasladarla hasta Almonte para comunicar el hallazgo a las autoridades religiosas y civiles.

Según la leyenda, cargó la imagen sobre sus hombros y emprendió el camino de regreso. La Virgen, descrita como una escultura pesada, terminó agotando al hombre, que decidió detenerse para descansar.

El relato asegura que el cazador cayó dormido durante varias horas. Cuando despertó, comprobó que la talla había desaparecido. Alarmado, regresó sobre sus pasos hasta el lugar exacto del descubrimiento inicial.

Allí encontró nuevamente la imagen dentro del tronco del acebuche. La interpretación popular fue inmediata: la Virgen quería permanecer en aquel punto concreto de la marisma y no en otro lugar.

Gregorio Medina regresó entonces a Almonte para explicar lo sucedido. Los vecinos acudieron hasta La Rocina y comprobaron la presencia de la imagen. A partir de ese momento comenzó a extenderse la idea de levantar un pequeño santuario en mitad del paraje.

Otra de las versiones más conocidas introduce una disputa entre Almonte y Villamanrique de la Condesa por la custodia de la talla. Ambos municipios reclamaban el derecho a conservar la imagen debido a la relación del descubridor con Villamanrique y a la ubicación del hallazgo dentro del término de Almonte.

Para resolver el conflicto, los habitantes de la zona decidieron colocar la Virgen sobre una carreta tirada por bueyes. La tradición sostiene que los animales permanecieron inmóviles y fueron incapaces de mover la carga. El episodio fue interpretado como una señal divina que confirmaba la voluntad de la imagen de quedarse en aquel enclave.

Ese supuesto prodigio terminó consolidando la construcción de una primera ermita en pleno corazón de las marismas. Con el paso del tiempo, el pequeño santuario evolucionó hasta convertirse en el actual templo del Rocío, centro de peregrinación para cientos de hermandades procedentes de toda España.

De Virgen de las Rocinas a símbolo de la romería andaluza

La talla encontrada en la marisma no recibió desde el principio el nombre con el que hoy se la conoce. Durante décadas fue denominada Virgen de las Rocinas o también Virgen de los Remedios, en referencia directa al paraje donde apareció.

El cambio de advocación llegó, según la tradición, a mediados del siglo XVII. En aquellos años una intensa sequía afectaba a la comarca y las autoridades religiosas organizaron rogativas para pedir lluvia.

La imagen fue trasladada en procesión mientras los vecinos participaban en actos religiosos destinados a implorar el final de la falta de agua. La leyenda sostiene que, poco después de aquellas plegarias, comenzó a llover sobre la marisma.

Las gotas de agua cayendo sobre la imagen mariana fueron interpretadas como una intervención milagrosa. Desde entonces empezó a imponerse el nombre de Nuestra Señora del Rocío, una denominación vinculada al agua y a la humedad de las primeras horas de la mañana.

La devoción creció con rapidez durante los siglos posteriores. Las hermandades comenzaron a organizar desplazamientos colectivos hasta la ermita y la romería fue adquiriendo una dimensión cada vez mayor.

El traslado por caminos de arena, las carretas adornadas y el paso de peregrinos por el entorno de Doñana terminaron configurando una celebración con fuerte arraigo popular.

Hoy, la Virgen del Rocío es una de las advocaciones marianas más conocidas de España y la romería reúne cada año a cientos de miles de personas.