La verdadera historia detrás de 'Cuento de Navidad': Dickens quería escribir algo muy diferente
Charles Dickens tardó apenas seis semanas en escribir una de las historias navideñas más conocidas de la literatura
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Charles Dickens no concibió inicialmente Cuento de Navidad como la historia de Ebenezer Scrooge y sus encuentros con los espíritus de la Navidad.
Meses antes de que el libro llegara a las librerías en el año 1843, el escritor británico barajaba una fórmula bastante distinta: publicar un texto de denuncia sobre la situación de los niños pobres.
Aquella idea terminó convirtiéndose en una narración de fantasmas que utilizaba la transformación de un hombre avaro para hablar de pobreza, educación, generosidad y responsabilidad social.
Dickens quería denunciar las condiciones de los niños pobres
La preocupación del novelista puede rastrearse documentalmente. En una carta fechada el 6 de marzo de 1843 y conservada por la British Library, Dickens comunicaba al reformador social Thomas Southwood Smith su intención de publicar un panfleto barato en defensa de los hijos de las familias pobres.
También había conocido los informes sobre las durísimas condiciones de los menores empleados en las minas. El Charles Dickens Museum señala que la lectura de documentación parlamentaria sobre el trabajo infantil causó una fuerte impresión en el escritor.
Su primera intención fue responder públicamente, aunque finalmente optó por la ficción para intentar llegar a un público mucho mayor.
Ese trasfondo explica parte de la carga social de Cuento de Navidad. La pobreza no aparece simplemente como decorado de la historia. La familia Cratchit, las dificultades que rodean al pequeño Tiny Tim y las figuras alegóricas de la Ignorancia y la Necesidad sitúan al lector ante las consecuencias humanas de la desigualdad.
Dickens vinculaba además la educación con la posibilidad de romper el círculo de pobreza que afectaba a los niños más desfavorecidos.
De una denuncia social a una historia de fantasmas
Dickens encontró una fórmula mucho más popular que el panfleto político. Comenzó a escribir A Christmas Carol en octubre de 1843 y terminó el manuscrito a finales de noviembre. El proceso completo llevó aproximadamente seis semanas.
En lugar de exponer sus argumentos directamente, construyó la historia alrededor de Scrooge, un empresario incapaz de sentir compasión por quienes viven peor que él.
Las visitas de Jacob Marley y de los espíritus de las Navidades pasada, presente y futura obligan al protagonista a contemplar las consecuencias de su comportamiento.
La elección permitía combinar entretenimiento y crítica social sin convertir el libro en un tratado. La redención de Scrooge trasladaba además el mensaje a una escala personal: el personaje puede modificar su conducta después de enfrentarse a aquello que se había negado a mirar.
La propia experiencia familiar de Dickens ayuda a entender su sensibilidad hacia las deudas y la precariedad. Su padre, John Dickens, fue encarcelado por deudas en Marshalsea cuando Charles tenía 12 años, un episodio que marcó profundamente su juventud.
El museo dedicado al escritor conserva precisamente el ejemplar de la primera edición de Cuento de Navidad que perteneció a su padre.
Seis semanas de escritura y 6.000 ejemplares vendidos antes de Navidad
La primera edición salió a la venta el 19 de diciembre de 1843. Se imprimieron 6.000 ejemplares, con una cuidada presentación e ilustraciones coloreadas, y todos se habían vendido para Nochebuena. El elevado coste de producción hizo, sin embargo, que los beneficios iniciales fueran menores de lo que Dickens esperaba.
El éxito convirtió rápidamente aquella breve historia escrita contra reloj en una pieza central de la obra del autor. Dickens continuó publicando relatos navideños durante la década de 1840, manteniendo esa combinación de entretenimiento, celebración y preocupación por quienes quedaban al margen de la prosperidad victoriana.
Más de 180 años después, Scrooge continúa siendo reconocible incluso fuera de las páginas de la novela. Pero detrás del anciano que recibe la visita de tres espíritus navideños permanece el origen menos fantástico del libro: la decisión de Dickens de transformar una denuncia sobre la infancia pobre en una historia capaz de llevar esa cuestión hasta un público mucho más amplio.