Quiénes fueron los pueblos del mar, los enigmáticos guerreros que pusieron contra las cuerdas al antiguo Egipto
Los misteriosos pueblos del mar que sacudieron el Mediterráneo y acabaron chocando con el Egipto de Ramsés III
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Las inscripciones de Medinet Habu describen una coalición que avanzó por el Mediterráneo oriental durante la crisis de finales de la Edad del Bronce.
Su identidad continúa siendo objeto de discusión, pero su enfrentamiento con Egipto dejó uno de los testimonios militares más extraordinarios del mundo antiguo.
A finales de la Edad del Bronce, el Mediterráneo oriental atravesó una crisis que transformó el mapa político de la región.
En ese escenario aparecen los llamados pueblos del mar, varias comunidades conocidas principalmente por testimonios egipcios y relacionadas con episodios de destrucción y movimientos de población.
Su rastro conduce hasta Egipto, donde el faraón Ramsés III aseguró haber frenado su avance. Los relieves e inscripciones de Medinet Habu constituyen hoy una de las principales fuentes para reconstruir unos acontecimientos ocurridos hace más de 3.000 años.
Quiénes eran realmente los pueblos del mar
El primer problema está en el propio nombre. “Pueblos del mar” no era la denominación utilizada por aquellas comunidades, sino una expresión creada por los investigadores modernos para agrupar a diferentes poblaciones mencionadas en documentos antiguos.
Las fuentes egipcias identifican nombres como Peleset, Tjeker, Shekelesh, Denyen, Weshesh y Sherden, además de otros grupos registrados durante el reinado anterior de Merneptah.
Tampoco existe una explicación definitiva sobre su procedencia. A lo largo del tiempo se han propuesto conexiones con el Egeo, Anatolia, Chipre y otras zonas mediterráneas, pero las identificaciones continúan siendo discutidas.
Incluso la imagen tradicional de un gigantesco ejército invasor resulta más compleja de lo que parecía. Los relieves de Medinet Habu muestran carros con personas que acompañaban a los combatientes, algo que ha servido para interpretar el episodio como un movimiento de población y no exclusivamente como una campaña militar.
Otros trabajos recientes plantean, sin embargo, que algunos de estos grupos pudieron funcionar como contingentes relativamente reducidos de guerreros, saqueadores o mercenarios.
Una crisis que hizo desaparecer reinos enteros
Su aparición coincide con el colapso que afectó al Mediterráneo oriental alrededor del 1200 a. C. Ciudades y estructuras políticas de Anatolia, el Egeo, Chipre y el Levante sufrieron destrucciones o profundas transformaciones durante unas pocas décadas.
La arqueología confirma algunos episodios violentos. En el norte del Levante se han encontrado niveles de destrucción con viviendas quemadas, muros derrumbados y puntas de flecha. Un estudio basado en dataciones por radiocarbono situó destrucciones terminales de esa región aproximadamente entre 1192 y 1190 a. C.
Eso no significa que todas puedan atribuirse automáticamente a los pueblos del mar. La caída del Imperio hitita es un buen ejemplo. Durante décadas se relacionó la destrucción de Hattusa directamente con estos invasores, pero investigaciones arqueológicas posteriores han cuestionado la idea de una destrucción repentina de la capital provocada por fuerzas extranjeras y apuntan hacia un proceso de decadencia más complejo.
El final de la Edad del Bronce fue, por tanto, mucho más que una sucesión de invasiones. Movimientos de población, conflictos internos, cambios económicos y la desintegración de redes políticas y comerciales forman parte de un proceso cuyo alcance todavía se investiga.
Ramsés III preparó Egipto para detener su avance
El episodio mejor documentado llegó durante el reinado de Ramsés III. Las inscripciones correspondientes al octavo año de su gobierno describen una coalición que avanzaba hacia Egipto por tierra y por mar.
El faraón presentó posteriormente el enfrentamiento como una gran victoria y ordenó inmortalizarlo en su templo funerario de Medinet Habu.
Las escenas conservadas muestran barcos enemigos enfrentándose a embarcaciones egipcias mientras los arqueros intervienen en el combate. Las fuentes sitúan el choque naval en las bocas del Nilo, aunque se desconoce la ubicación exacta.
El enfrentamiento, fechado habitualmente hacia 1175 a. C., es considerado uno de los primeros combates navales de la historia de los que se conserva una descripción detallada.
Egipto consiguió contener aquella ofensiva, pero los pueblos del mar no pueden entenderse simplemente como un ejército derrotado que desapareció después de la batalla. Algunas de las poblaciones asociadas a ese nombre aparecen vinculadas posteriormente a territorios del Mediterráneo oriental.
Más de tres milenios después, las imágenes grabadas en Medinet Habu siguen siendo la principal ventana hacia aquellos grupos. Muestran guerreros, barcos y desplazamientos humanos, pero no resuelven la pregunta fundamental: quiénes eran exactamente las comunidades que participaron en uno de los periodos más convulsos del Mediterráneo antiguo.