Las völvas, las mujeres vikingas que predecían el futuro.

Las mujeres vikingas que predecían guerras y eran temidas incluso por los guerreros

Las völvas: las mujeres vikingas que dirigían rituales, predecían guerras y eran temidas por los guerreros

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Las völvas, figuras centrales dentro de la espiritualidad nórdica, fueron mujeres que estaban dedicada a la práctica del seiðr, una forma de magia ritual que se encontraba vinculada a la adivinación, los trances y la comunicación con otros mundos.

En la sociedad vikinga no eran simples curanderas ni personajes marginales, era más importante y se ocupaban posiciones de autoridad, participaban en decisiones políticas y eran consultadas antes de guerras, viajes o crisis.

Su presencia aparece en textos medievales, restos arqueológicos y relatos mitológicos que muestran hasta qué punto la cultura de la zona escandinava concedía importancia a lo sobrenatural.

El término völva procede del nórdico antiguo vǫlva, que puede traducirse como “portadora de vara” o “mujer del bastón”, una referencia clara y directa al objeto ceremonial que utilizaban durante sus rituales.

Su origen es anterior a la era vikinga y algunos estudios sitúan estas prácticas siglos antes de las expediciones nórdicas que marcaron Europa entre los siglos VIII y XI.

Las comunidades escandinavas veían a estas mujeres como las perfectas intermediarias entre el mundo humano y las fuerzas invisibles que gobernaban el destino.

Consejeras espirituales y figuras de poder en la sociedad vikinga

Las völvas ejercían una influencia que iba mucho más allá de los rituales religiosos. Los líderes locales acudían a ellas para obtener orientación en asuntos militares, disputas internas o decisiones que afectaban a toda la comunidad.

Su capacidad para interpretar señales y predecir acontecimientos futuros les otorgaba un prestigio excepcional dentro de una sociedad dominada políticamente por guerreros y jefes tribales.

Los relatos conservados en las sagas islandesas muestran que estas mujeres podían desplazarse entre asentamientos y ser recibidas con honores. Algunas ceremonias incluían banquetes, cánticos y reuniones comunitarias en las que la völva entraba en trance para transmitir mensajes o visiones.

Su autoridad espiritual estaba ligada tanto al miedo como al respeto que inspiraban entre la población.

En contraste, cuando los hombres practicaban seiðr, la percepción social era muy distinta. Estas actividades se asociaban con la ergi, un concepto despectivo relacionado con la pérdida de masculinidad y el comportamiento considerado impropio para un guerrero.

Ese rechazo refleja las tensiones de género dentro del mundo nórdico: mientras las mujeres podían alcanzar poder mediante la magia ritual, los hombres que participaban en esas prácticas eran vistos con sospecha.

La figura de la völva rompe así con la idea de una sociedad vikinga exclusivamente masculina y militar. Aunque las estructuras políticas estaban dirigidas por hombres, estas sacerdotisas conservaron espacios de influencia propios y una autonomía poco habitual para la época.

Los rituales del seiðr y los viajes espirituales

Las ceremonias dirigidas por las völvas seguían una preparación precisa y estaban cargadas de simbolismo. Las fuentes históricas describen túnicas llamativas, accesorios rituales y sombreros confeccionados con pieles animales. El bastón ceremonial era el elemento principal de sus prácticas y simbolizaba tanto autoridad como conexión con el mundo espiritual.

Durante los rituales, las völvas utilizaban cantos, música y estados de trance para comunicarse con espíritus o acceder a conocimientos ocultos. Estas sesiones podían celebrarse en espacios considerados sagrados o apartados del núcleo habitado. Allí buscaban respuestas sobre cosechas, enfermedades, expediciones marítimas o conflictos armados.

Algunas tradiciones atribuyen a estas mujeres la capacidad de abandonar simbólicamente su cuerpo y realizar viajes espirituales. Según las creencias nórdicas, podían desplazarse a otros lugares para obtener información o intervenir de manera sobrenatural en acontecimientos importantes.

Si bien es cierto que estas prácticas pertenecen al terreno de la religión y la mitología, reflejan la importancia que los pueblos escandinavos otorgaban a las experiencias chamánicas y a la conexión con fuerzas invisibles.

La huella arqueológica y el declive con el cristianismo las excavaciones realizadas en distintos puntos de Escandinavia han aportado pruebas sobre el alto estatus social de las völvas.

En enterramientos como el de Fyrkat, en Dinamarca, los arqueólogos encontraron objetos rituales, broches decorados, bastones de hierro y vestimentas de gran valor asociados a mujeres consideradas practicantes de seiðr. Estos hallazgos refuerzan la idea de que ocuparon una posición relevante dentro de las élites espirituales de la época.

Las völvas también aparecen en textos fundamentales de la mitología nórdica, especialmente en la Völuspá, uno de los poemas más conocidos de la tradición escandinava. En ese relato, una vidente describe la creación del mundo y anuncia el Ragnarök, el fin de los dioses. Su papel como transmisoras de conocimiento quedó fijado así en la memoria literaria del norte de Europa.

La expansión del cristianismo transformó profundamente esa tradición. Las antiguas sacerdotisas perdieron influencia y muchas prácticas paganas fueron perseguidas o reinterpretadas como brujería.

Con el paso de los siglos, la imagen de las völvas quedó mezclada con leyendas medievales sobre hechicería, aunque las investigaciones históricas y arqueológicas han permitido reconstruir parte de su auténtico papel dentro de la sociedad vikinga.

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