Lo que ocurrió en Leningrado durante 900 días, en la Segunda Guerra Mundial, sigue estremeciendo a los historiadores
La ciudad donde el hambre acabó rompiendo todas las normas
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Leningrado, la actual San Petersburgo, fue escenario de uno de los episodios más devastadores de la Segunda Guerra Mundial.
Entre septiembre de 1941 y enero de 1944, la ciudad permaneció cercada por las fuerzas de la Alemania nazi y sus aliados en una operación que buscaba rendir a la población por inanición.
El resultado fue una tremenda catástrofe humana que dejó cientos de miles de muertos y episodios extremos que permanecieron ocultos, silenciados, durante décadas. Entre ellos, los numerosos casos documentados de canibalismo registrados durante los peores meses del asedio.
Un cerco diseñado para matar de hambre a la población de Leningrado
La ofensiva contra Leningrado formó parte de la Operación Barbarroja, la invasión alemana de la Unión Soviética iniciada el 22 de junio de 1941.
Mientras otros grupos de ejército avanzaban hacia Moscú y Ucrania, las fuerzas asignadas al frente norte tenían como objetivo aislar la antigua capital de los zares.
Según los planes alemanes, la ciudad no debía ser ocupada, sino destruida tras el agotamiento de sus recursos.
El 8 de septiembre de 1941 quedó cortada la última vía terrestre de salida. Cerca de tres millones de personas quedaron atrapadas dentro del perímetro sitiado.
Las reservas alimentarias resultaron insuficientes y varios depósitos fueron destruidos por los bombardeos. A medida que avanzaban los meses, las raciones oficiales disminuyeron hasta niveles críticos y el hambre se convirtió en el principal enemigo de la población.
El invierno agravó todavía más la situación. Las temperaturas extremas, la falta de combustible y las enfermedades asociadas a la desnutrición provocaron un deterioro acelerado de las condiciones de vida.
Los habitantes comenzaron consumiendo animales domésticos, aves urbanas e incluso ratas. Para muchos, cualquier fuente de proteínas se convirtió en una cuestión de supervivencia.
Leningrado: cuando la supervivencia cruzó todos los límites
Los testimonios recopilados tras la guerra describen una progresión gradual hacia situaciones impensables antes del cerco.
Primero aparecieron rumores sobre el consumo de cadáveres encontrados en las calles. Más tarde comenzaron a registrarse asesinatos con el objetivo de obtener carne humana o apropiarse de las cartillas de racionamiento de las víctimas.
Durante décadas, la magnitud real del fenómeno permaneció oculta. La apertura de archivos soviéticos permitió conocer informes internos del NKVD, la policía secreta de la Unión Soviética.
Según esos documentos, más de dos mil personas fueron detenidas por prácticas relacionadas con el canibalismo durante el asedio. Centenares fueron ejecutadas o enviadas a prisión.
Las investigaciones también revelaron que las autoridades distinguían entre quienes consumían restos humanos procedentes de cadáveres y quienes asesinaban deliberadamente para obtener alimento.
Los informes describen casos de familias desesperadas, bandas criminales y mercados clandestinos donde circulaban restos humanos. Aunque representaban una minoría dentro de la población, estos episodios se multiplicaron durante los meses más duros del invierno de 1941 y comienzos de 1942.
Los documentos que sacaron a la luz una tragedia ocultada
El canibalismo se convirtió en uno de los capítulos más incómodos de la historia del sitio de Leningrado. La propaganda soviética evitó durante años cualquier referencia pública a estos hechos, centrando el relato oficial en la resistencia heroica de la ciudad. No fue hasta principios del siglo XXI cuando numerosos documentos policiales comenzaron a estudiarse de forma abierta.
Los archivos muestran que las detenciones alcanzaron su punto máximo durante el primer gran invierno del cerco. Conforme mejoró el abastecimiento y las autoridades intensificaron la persecución de los responsables, los casos empezaron a disminuir. A finales de 1942 los informes registraban un descenso notable de los incidentes relacionados con la antropofagia.
La liberación definitiva de Leningrado en enero de 1944 puso fin a casi 900 días de aislamiento. El asedio dejó una huella profunda en la memoria soviética y continúa siendo considerado uno de los cercos más mortíferos de la historia moderna.
Los documentos desclasificados permiten comprender hoy hasta qué punto el hambre, el frío y la desesperación transformaron la vida cotidiana de una ciudad atrapada en una de las mayores tragedias del siglo XX.