Colono sentado junto a un cadáver consumiendo su carne.
Colono incurriendo en prácticas caníbales.

Los primeros colonos ingleses en América llegaron a comerse a los muertos para sobrevivir

Jamestown: el hambre extrema que llevó a los primeros colonos ingleses al canibalismo

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Las historias que llegaron a Inglaterra durante el verano de 1610 parecían imposibles de creer. Un grupo de hombres demacrados desembarcó desde el barco Swallow tras abandonar Jamestown, el asentamiento que Inglaterra intentaba consolidar en Norteamérica.

Los supervivientes hablaban de hambre, enfermedades y episodios de canibalismo. Según sus testimonios, la falta absoluta de alimentos llevó a algunos colonos a consumir cadáveres para sobrevivir.

Durante años, parte de la historiografía puso en duda aquellos relatos. Sin embargo, los testimonios fueron respaldados por otros supervivientes y por personas vinculadas a la fundación de la colonia.

Siglos después, el hallazgo de restos humanos con marcas compatibles con el despiece de cadáveres aportó nuevas evidencias sobre una de las etapas más duras de la colonización inglesa en América.

Jamestown: una colonia levantada sobre expectativas irreales

La historia de Jamestown comenzó en diciembre de 1606, cuando tres barcos partieron de Londres rumbo al continente americano.

El Susan Constant, el Godspeed y el Discovery, bajo el mando de Christopher Newport, transportaban a alrededor de un centenar de personas. Su misión era establecer el primer asentamiento inglés permanente en Norteamérica.

La iniciativa contaba con el respaldo de la Corona. El rey Jacobo I había concedido una licencia a la Virginia Company de Londres para comerciar y fundar colonias en América.

El éxito de españoles y portugueses alimentaba la esperanza de encontrar riquezas que justificaran la inversión.

Tras varios meses de travesía, los colonos llegaron a la bahía de Chesapeake y eligieron una península situada tierra adentro para establecerse.

La ubicación ofrecía ventajas defensivas y permitía la navegación por el río, bautizado como James en honor al monarca. En mayo de 1607 nació oficialmente Jamestown.

Sin embargo, el lugar presentaba problemas que pronto se hicieron evidentes. La zona estaba rodeada de pantanos, abundaban los mosquitos y el acceso al agua potable era limitado.

Igualmente la tierra resultaba poco adecuada para la agricultura y la región atravesaba un periodo de sequía. Las condiciones dificultaban cualquier intento de autosuficiencia.

Enfermedades, escasez y una mortalidad creciente en Jamestown

Las dificultades se multiplicaron desde los primeros meses. Muchos de los recién llegados no tenían experiencia en labores agrícolas ni estaban preparados para las exigencias de una colonia de frontera.

Buena parte confiaba en encontrar metales preciosos antes que en desarrollar actividades productivas capaces de garantizar el abastecimiento.

Los colonos dependían de los suministros enviados desde Inglaterra y de la posibilidad de obtener alimentos de los pueblos indígenas de la región. Ninguna de las dos expectativas se cumplió como habían previsto.

Los envíos resultaron insuficientes y la nación powhatan no estaba dispuesta a sostener de forma permanente a un grupo de extranjeros que reclamaba comida en una época marcada por las malas cosechas.

Las consecuencias fueron devastadoras. De los 104 colonos presentes en Jamestown en 1607, apenas 38 seguían con vida al año siguiente. Las enfermedades, la desnutrición y las dificultades para obtener recursos convirtieron la supervivencia en una lucha diaria.

El “Tiempo del Hambre” y las pruebas del canibalismo en Jamestown

La situación alcanzó su punto más crítico durante los meses posteriores. Los relatos de los supervivientes describen cómo los habitantes de Jamestown agotaron primero las reservas disponibles y después recurrieron a cualquier animal que pudiera servir de alimento. Cerdos, caballos, perros, gatos e incluso ratas desaparecieron de la dieta forzada por la escasez.

Cuando ya no quedaban recursos, algunos colonos acudieron a medidas extremas. Los testimonios recogidos en la época hablan de la exhumación de cadáveres para consumirlos. También mencionan casos de violencia vinculados a la desesperación provocada por el hambre.

Durante mucho tiempo estas historias fueron consideradas exageraciones o intentos de justificar el abandono de la colonia. Sin embargo, el descubrimiento en 2012 de restos humanos con señales de corte compatibles con prácticas de canibalismo reforzó la credibilidad de aquellos relatos.

Jamestown logró sobrevivir y terminó convirtiéndose en el primer asentamiento inglés permanente en Norteamérica. Pero los episodios ocurridos durante sus primeros años muestran hasta qué punto el proyecto estuvo cerca del colapso.

Lejos de la imagen de riqueza que impulsó la expedición, la colonia quedó marcada por una crisis de supervivencia que terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más duros de la historia colonial inglesa.