Cuarenta años del accidente que dejó tres trabajadores muertos en Astilleros de Cádiz
Cuatro operarios de una empresa auxiliar cayeron desde veinte metros en el dique 4 al romperse el cable de la grúa que sostenía su canastilla
Tres trabajadores murieron y un cuarto resultó herido grave al caer desde veinte metros en Astilleros Españoles, en Cádiz, el 31 de octubre de 1986. Este sábado se cumplen cuarenta años del accidente de los operarios de Imarsa.
Los cuatro trabajadores pertenecían a esa empresa auxiliar y pintaban el casco de un buque argentino en el dique 4. Se rompió el cable que sostenía la canastilla donde trabajaban.
La plataforma se precipitó con los cuatro operarios y la factoría suspendió la actividad laboral hasta el lunes siguiente. La información publicada en aquel momento por Diario de Cádiz recoge que el juzgado y la Delegación de Trabajo comenzaron a investigar las causas del siniestro.
Tres fallecidos y un compañero herido grave
La noticia de Diario de Cádiz identificaba a los fallecidos como Juan Mesa, Francisco López y Juan Vázquez, todos ellos vecinos de Cádiz. El cuarto trabajador era José Moreno, que sufrió heridas graves y fue ingresado en la Clínica de la Salud.
Hay una discrepancia sobre el nombre del primero: el mismo diario lo identificó como José Mesa Alarcón en una información del 12 de agosto de 2009. Esa publicación recoge los nombres completos de los otros dos fallecidos: Francisco López Aragón y Juan Vázquez Rodríguez.
Las conclusiones provisionales de la Delegación Provincial de Trabajo señalaron posibles infracciones de seguridad, según recogió El País el 7 de noviembre de 1986. Entre ellas figuraban deficiencias en la revisión del cable y en la comunicación entre los trabajadores y el gruista.
Aquellas conclusiones estaban pendientes del análisis del cable. La información también recogía que la investigación afectaba a Astilleros Españoles, Grúas Gil Cádiz y la contrata Imarsa.
El fotógrafo gaditano Kiki, que cubrió el entierro, ha compartido en redes varias fotografías de aquella despedida con motivo del cuarenta aniversario. Las imágenes forman parte de su serie "Memoria de un fotógrafo".

El cortejo fúnebre avanza por el Campo del Sur, a la altura de los antiguos talleres de Vigorito, bajo los que se descubrió el Teatro Romano de Cádiz. Foto: Kiki.
"Cádiz acompañó los tres féretros desde el Hospital de Mora hasta el cementerio de San José", recuerda en su publicación. Una de las fotografías que tomó durante aquella jornada acompaña esta información.
La protección frente a las caídas ya estaba regulada
En 1986 estaba vigente la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo, aprobada por la Orden de 9 de marzo de 1971. Su artículo 151 exigía cinturón de seguridad en los trabajos en altura con peligro de caída y vigilancia de la seguridad del anclaje.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales se aprobó en noviembre de 1995, nueve años después del accidente. Según consta en el BOE, entró en vigor el 10 de febrero de 1996.
El recorrido judicial de este caso recoge el reconocimiento posterior de deficiencias de seguridad. Según la sentencia 437/2012 del Tribunal Supremo, el INSS acordó en 1991 un recargo del 40% en las prestaciones derivadas del accidente.
La resolución del Supremo, fechada el 28 de junio de 2012, explica que las demandas indemnizatorias civiles y laborales fueron rechazadas por prescripción. Dos familias reclamaron después contra el abogado que había dirigido aquellos procedimientos, al haber perdido la posibilidad de que sus peticiones fueran examinadas.
El Supremo confirmó una indemnización por negligencia profesional de 255.000 euros para dos viudas y sus nueve hijos. Las cuantías fueron de 60.000 euros para cada viuda y 15.000 euros para cada hijo.