
Denuncian que el Ayuntamiento impide continuar con la olla solidaria para las personas sin hogar en Cádiz
Nadie sin hogar lo califica de «verguenza» mientras la Policía Local sostiene que se actuó por motivos sanitarios en los repartos

El Ayuntamiento de Cádiz ha puesto fin a la olla solidaria que desde principios de agosto venían organizando varios vecinos en la calle María Arteaga. La iniciativa ofrecía cada día un plato caliente a alrededor de una veintena de personas sin hogar y se había convertido en una imagen de la solidaridad del vecindario durante el verano en el que los comedores sociales ofrecen bocadillos.
Durante una ronda habitual de vigilancia, la Policía Local acudió a la zona y ordenó suspender el reparto. “Nos han dicho que o nos marchamos o nos denuncian por atentado contra la salud pública”, relatan desde Nadie Sin Hogar. La orden ha supuesto el fin de la actividad, pese a que durante semanas había funcionado sin incidentes.
Desde el Movimiento Nadie Sin Hogar se señaló esta semana que habían tenido algunos "problemas" al comienzo de los repartos con la Policía Local y con las monjas del comedor social de la calle María Arteaga, pero que se habían solucionado.
Ahora denuncian que la Policía no les permite seguir con estos repartos en lo que califica la decisión de “una vergüenza”. “Lo que se estaba haciendo es algo que hace todo el mundo en la Caleta y en todas partes continuamente: compartir la comida que uno trae de casa con quien le da la gana. No entendemos que se criminalice a los vecinos por ayudar”, señalan.
El colectivo critica que el Ayuntamiento “cargue contra la solidaridad vecinal en lugar de poner soluciones para que las personas sin hogar reciban una dieta adecuada y nutritiva todos los días del año”. Su portavoz, Miki Carrera, recuerda además que “si el Ayuntamiento paga 65.000 euros de subvenciones para que se dé el servicio de comidas, es su responsabilidad asegurarse de que el servicio se presta todos los días y con la calidad nutritiva necesaria”.
La versión de la Policía Local
Fuentes de la Policía Local informan que el 21 de agosto, en su ronda de vigilancia, detectaron a varias personas repartiendo alimentos de una olla en la calle María Arteaga. Explican que informaron a los responsables de que el reparto de comida debe hacerse con unas condiciones sanitarias mínimas y con los permisos correspondientes. Señalan que el objetivo fue salvaguardar la salud de las personas que iban a ingerir los alimentos, advirtiendo de los requisitos que deben cumplirse para realizar esta labor.
Un mes de solidaridad vecinal
La olla vecinal surgió a comienzos de agosto, cuando el cierre por vacaciones de los comedores sociales dejó a las personas sin hogar con una bolsa de alimentos insuficiente: dos bocadillos, un yogur y agua, sin servicio los domingos. Durante semanas, los vecinos se organizaron para cocinar gazpacho, arroz con verduras, ensalada de pasta, papas aliñás o pollo guisado con patatas. Platos sencillos y caseros que devolvieron algo de dignidad a quienes más lo necesitaban.
Exigen que el alcalde se comprometa
Desde Nadie Sin Hogar insisten en que el alcalde de Cádiz debe dar explicaciones y comprometerse a que una situación así no se repita. “Esperamos que el alcalde dé la cara y se comprometa a solucionarlo”, reclama Carrera. El colectivo advierte que la responsabilidad última de que las personas sin hogar reciban una alimentación adecuada recae sobre el Ayuntamiento, independientemente de que el servicio esté externalizado.