Mujer con bikini y pamela tomando el sol en la orilla de la playa.
Mujer tomando el sol a la orilla de la playa.

El error que miles de andaluces siguen cometiendo en la playa y que dispara las quemaduras cada verano

El verano andaluz dispara el riesgo de quemaduras: cómo protegerse del sol en la playa sin dejar de disfrutar del mar

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La llegada del calor intenso a la costa andaluza vuelve a poner el foco en un problema habitual cada verano: la exposición prolongada al sol en las horas de máxima radiación.

Las autoridades sanitarias y los especialistas en dermatología insisten en evitar la playa entre las 12:00 y las 16:00 horas, la franja en la que el índice ultravioleta alcanza niveles extremos en buena parte de Andalucía.

Las altas temperaturas, el reflejo de la arena y factores como el viento de Levante aumentan el riesgo de quemaduras, deshidratación y golpes de calor incluso en jornadas aparentemente soportables.

Las playas de Cádiz, Málaga, Huelva o Almería registran durante julio y agosto algunos de los valores de radiación solar más elevados de España. La sensación térmica no siempre refleja el peligro real, especialmente en zonas ventosas donde el aire reduce la percepción de calor mientras la piel sigue recibiendo radiación ultravioleta de forma continuada.

Por ese motivo, los expertos recuerdan que el bronceado seguro solo es posible con medidas estrictas de fotoprotección y hábitos adaptados al clima del sur peninsular.

La protección solar ya no es opcional en las playas andaluzas

El uso de crema solar de alta protección se ha convertido en una recomendación básica para cualquier jornada de playa en Andalucía. Los dermatólogos aconsejan un factor SPF 50+ como referencia habitual durante el verano, especialmente en personas de piel clara, niños o usuarios que permanezcan varias horas al aire libre.

La aplicación correcta también resulta clave. Los especialistas recuerdan que el protector debe extenderse sobre la piel completamente seca al menos media hora antes de la exposición al sol.

Además, la eficacia disminuye con el agua, el sudor y el roce de la toalla, por lo que es necesario reaplicarlo cada dos horas y después de cada baño prolongado.

Las zonas que más suelen olvidarse concentran buena parte de las quemaduras leves atendidas cada verano. Orejas, empeines, labios, cuello o cuero cabelludo en personas con calvicie quedan frecuentemente desprotegidos pese a ser áreas especialmente sensibles a la radiación ultravioleta.

Otro aspecto importante es la falsa sensación de seguridad bajo la sombrilla. La arena clara de muchas playas andaluzas refleja parte de la radiación solar y mantiene la exposición incluso en espacios de sombra.

En puntos de la costa de Huelva o Málaga, este efecto aumenta durante las horas centrales del día y obliga a mantener la protección solar aunque no exista exposición directa.

Sombrillas, gafas y ropa ligera: el equipamiento que recomiendan los expertos

El equipamiento adecuado marca diferencias importantes durante los episodios de calor intenso. Las sombrillas homologadas con protección UV ofrecen una barrera más eficaz frente a la radiación que los modelos convencionales y ayudan a reducir la temperatura en la zona de descanso.

Las gafas de sol también forman parte de la prevención básica. Los ópticos recomiendan utilizar lentes con filtro ultravioleta certificado y marcado CE para evitar daños acumulativos en la retina y otras lesiones asociadas a la exposición prolongada.

En cuanto a la ropa, los tejidos ligeros y transpirables son la principal recomendación para caminar por el paseo marítimo o permanecer tiempo fuera del agua. Los colores claros ayudan a reducir la absorción térmica y los sombreros de ala ancha continúan siendo la opción más eficaz para proteger rostro, cuello y orejas.

El viento de Levante, habitual en Cádiz y especialmente en municipios como Tarifa o Conil, merece una atención específica. Aunque refresca el ambiente, no reduce la intensidad de la radiación solar. Muchos bañistas prolongan su exposición creyendo que el calor es menor y terminan sufriendo quemaduras importantes al final de la jornada.

Hidratación constante para evitar golpes de calor y deshidratación

La hidratación es otro de los puntos críticos durante el verano andaluz. Los médicos recuerdan que la sensación de sed aparece cuando el organismo ya ha empezado a perder líquidos, por lo que recomiendan beber agua de forma continua incluso sin notar cansancio o sequedad.

Las frutas frescas con alto contenido en agua, como la sandía o el melón, ayudan a mantener el equilibrio hídrico y aportan nutrientes útiles para la piel durante la exposición solar.

También se recomienda evitar el consumo de alcohol en las horas de mayor calor, ya que favorece la deshidratación y altera la capacidad del cuerpo para regular la temperatura.

Los baños frecuentes en el mar permiten reducir la temperatura corporal de forma progresiva y aliviar la sensación térmica, aunque no eliminan el riesgo asociado al sol.

Los especialistas insisten en que las medidas preventivas deben mantenerse durante toda la jornada para evitar incidencias que cada verano provocan cientos de asistencias sanitarias en las playas andaluzas.