Persona con una maleta tipo equipaje de mano dispuesta a embarcar en un avión.
El equipaje en el avión puede salir más caro.

La nueva reforma aérea desata la crítica de la OCU por el equipaje de cabina

La OCU carga contra la reforma europea que permitirá seguir cobrando por el equipaje de cabina

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La reforma de los derechos de los pasajeros aéreos impulsada por las instituciones europeas ha abierto un nuevo frente entre las organizaciones de consumidores y el sector aéreo.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha mostrado su rechazo a varios puntos del preacuerdo alcanzado entre el Consejo de la Unión Europea y la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo, especialmente a la posibilidad de que las aerolíneas continúen cobrando por el equipaje de cabina.

La organización considera que el texto incorpora avances relevantes para los viajeros, pero advierte de que algunas medidas consolidan prácticas que llevan años siendo objeto de controversia.

La reforma todavía debe superar los últimos trámites parlamentarios antes de entrar en vigor, por lo que el debate sigue abierto en Bruselas.

El equipaje de cabina, principal motivo de discrepancia

La crítica más contundente de la OCU se dirige al tratamiento del equipaje de cabina. El acuerdo prevé que los pasajeros puedan llevar gratuitamente un objeto personal pequeño que quepa bajo el asiento, pero deja margen para que las compañías sigan cobrando por la maleta de cabina de mayores dimensiones.

Igualmente las aerolíneas podrán ofrecer tarifas más económicas a quienes renuncien a ese equipaje durante la compra del billete.

Según la organización de consumidores, esta fórmula supone legitimar un modelo comercial que ha generado conflictos durante años.

La OCU sostiene que el equipaje de cabina forma parte del servicio básico de transporte y recuerda que el cobro de estos suplementos ha provocado sanciones y procedimientos administrativos en España.

El debate no es nuevo. Mientras las compañías aéreas defienden la libertad para configurar diferentes tarifas y servicios, las asociaciones de consumidores mantienen que el transporte de una maleta razonable en cabina debería estar incluido en el precio del billete.

La reforma europea intenta fijar criterios comunes para todos los Estados miembros, pero no ha conseguido cerrar la discusión.

Indemnizaciones sin cambios pese a más de una década de negociación

Otro de los aspectos cuestionados por la OCU es el mantenimiento de las cuantías de compensación por retrasos y cancelaciones. El preacuerdo conserva las indemnizaciones actuales, situadas entre 250 y 600 euros según la distancia del vuelo y las circunstancias del incidente.

La organización considera que resulta difícil justificar la ausencia de actualización después de más de diez años de negociaciones sobre la reforma.

A su juicio, la evolución de los precios y la inflación registrada en la eurozona durante este periodo deberían haberse reflejado en una revisión de las cantidades reconocidas a los pasajeros afectados.

Pese a ello, la OCU sí valora que finalmente se haya mantenido el derecho a recibir compensaciones a partir de las tres horas de retraso, una cuestión que generó preocupación durante las negociaciones europeas. El acuerdo preserva ese umbral, considerado uno de los pilares de la protección de los viajeros en la Unión Europea.

OCU: mejoras reconocidas y cuestiones pendientes

La organización también destaca algunos avances incorporados al texto. Entre ellos figura una definición más precisa de las circunstancias extraordinarias que permiten a las aerolíneas quedar exentas del pago de compensaciones, así como nuevas garantías para familias con menores, pasajeros con discapacidad y personas con necesidades especiales.

Otro cambio valorado positivamente es la prohibición de determinadas cláusulas comerciales que podían perjudicar a los viajeros, como las conocidas como “no show”, que permitían invalidar un vuelo de regreso cuando el pasajero no había utilizado el trayecto de ida.

Sin embargo, la OCU lamenta que el texto no obligue a las compañías a facilitar procedimientos más sencillos para reclamar compensaciones.

La creación de formularios automáticos o sistemas simplificados para tramitar reclamaciones era una de las propuestas defendidas por las asociaciones de consumidores y finalmente no ha sido incorporada al acuerdo.

La reforma se encuentra ahora pendiente de aprobación definitiva por parte del Parlamento Europeo. Hasta que concluya ese proceso legislativo, el futuro del equipaje de cabina, las indemnizaciones y otros derechos de los pasajeros seguirá siendo objeto de negociación política y de debate entre consumidores, gobiernos y aerolíneas.