La OCU lanza una alerta por 60 bebidas energéticas que superan el límite de cafeína para menores
Consumo estudia prohibir su venta a menores de 16 años y endurecer las restricciones cuando superen determinados niveles de cafeína
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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha identificado 60 bebidas energéticas en formato de 500 mililitros con cantidades de cafeína superiores a los 150 miligramos, el límite diario recomendado para un menor de hasta 50 kilos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
El dato ha reabierto el debate sobre el acceso de adolescentes a este tipo de productos y ha reforzado la intención del Ministerio de Consumo de impulsar nuevas restricciones en España.
La propuesta que estudia el departamento de Consumo plantea prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años y elevar esa limitación hasta los 18 años en el caso de productos con más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.
La OCU respalda la iniciativa, aunque considera que la regulación debería ser todavía más estricta para reducir el impacto entre adolescentes.
La OCU propone envases más pequeños y advertencias visibles
La organización de consumidores plantea reducir el tamaño máximo de las bebidas energéticas a 250 mililitros para evitar ingestas elevadas en una sola toma. Además, pide que el etiquetado incorpore advertencias sanitarias visibles similares a las del tabaco y que ocupen al menos el 65% de la superficie del envase.
Entre los mensajes que propone incluir figuran avisos como “No consumir combinado con alcohol” o “Puede interrumpir el sueño, causar ansiedad y alteraciones en el comportamiento”.
La OCU sostiene que buena parte de los riesgos asociados a estas bebidas siguen siendo poco conocidos entre menores y familias, pese al aumento de su consumo en los últimos años.
Según la Encuesta Estudes 2025 del Ministerio de Sanidad, el 38,4% de los estudiantes de entre 14 y 18 años consumió bebidas energéticas durante el último mes.
La organización considera que estos datos reflejan una normalización del producto entre adolescentes, especialmente en contextos de ocio, deporte o estudio.
La cafeína puede aumentar temporalmente el estado de alerta y reducir la sensación de cansancio, pero los expertos recuerdan que un consumo elevado puede provocar problemas de sueño, nerviosismo, ansiedad o alteraciones del comportamiento. A largo plazo, también se relaciona con riesgos cardiovasculares y problemas asociados al descanso.
El consumo mezclado con alcohol preocupa a las autoridades sanitarias
Otro de los puntos que más preocupa a organizaciones sanitarias y asociaciones de consumidores es la mezcla de bebidas energéticas con alcohol. Según los datos citados por la OCU, el 15% de los adolescentes reconoce consumirlas de forma combinada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años alertando sobre esta práctica porque la cafeína puede reducir la sensación de somnolencia asociada al alcohol y favorecer un consumo más prolongado.
Esa combinación incrementa el riesgo de intoxicaciones, accidentes y conductas peligrosas, especialmente entre jóvenes.
Además de cafeína, muchas bebidas energéticas incorporan otros estimulantes como guaraná, ginseng o taurina. La OCU recuerda que un consumo excesivo de estos compuestos también puede provocar efectos adversos, entre ellos temblores, también la aceleración del ritmo cardíaco o dolor en el pecho, algo que es preocupante y que se debe a los componentes que contiene.
El debate sobre la regulación de estas bebidas se ha intensificado en varios países europeos durante los últimos años. Algunas comunidades autónomas españolas ya habían reclamado medidas para limitar su venta a menores, mientras asociaciones médicas y pediátricas llevan tiempo pidiendo campañas de información específicas para familias y centros educativos.
El Ministerio de Consumo todavía trabaja en el desarrollo de la futura normativa, que deberá concretar los límites exactos y el sistema de control para impedir la venta a menores.
La OCU insiste en que la reducción del tamaño de los envases y un etiquetado más visible serían medidas inmediatas para disminuir el consumo excesivo entre adolescentes y advertir de los riesgos asociados a estas bebidas.