Tarro con kéfir, es de color blanco.
Kéfir.

No todo el kéfir es igual: las 7 claves para saber si el que compras es auténtico según la Asociación Española de Consumidores

La popularidad del producto fermentado, del kéfir, obliga a prestar más atención al etiquetado y a los métodos de elaboración

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El kéfir se ha convertido en uno de los alimentos con mayor crecimiento en los lineales españoles durante los últimos años. Su vinculación con la salud digestiva, el equilibrio de la microbiota intestinal y los hábitos de alimentación saludable ha impulsado una demanda creciente entre consumidores de todas las edades.

Pero el auge comercial de este producto fermentado también ha generado un escenario más complejo, con referencias muy diferentes entre sí que se comercializan bajo una misma denominación.

Ante esta situación, la Asociación Española de Consumidores, Asescon, ha elaborado una guía práctica para ayudar a distinguir qué productos se aproximan más a la elaboración tradicional que ha dado fama internacional al kéfir.

La organización considera positiva la creciente incorporación de alimentos fermentados a la dieta cotidiana. A su juicio, el interés por este tipo de productos representa una recuperación de prácticas nutricionales con una larga tradición y una apuesta por opciones asociadas a procesos de elaboración más naturales.

Kéfir: un mercado cada vez más amplio y difícil de interpretar

La expansión del kéfir ha multiplicado la oferta disponible en supermercados, tiendas especializadas y plataformas de distribución. El consumidor se encuentra hoy ante envases con mensajes similares, pero elaborados mediante técnicas distintas y con composiciones que no siempre resultan fáciles de identificar.

Con el objetivo de aportar información útil y comprensible, la Asociación Española de Consumidores ha analizado diferentes referencias presentes en el mercado español.

El resultado es una guía basada en siete aspectos que pueden orientar la decisión de compra.

El primero es la presencia de fermentos propios del kéfir. La etiqueta debe indicar de forma clara qué cultivos específicos se han utilizado durante la elaboración.

Cuanta mayor información facilite el fabricante sobre los microorganismos empleados, más elementos tendrá el consumidor para valorar el producto.

Otro de los rasgos diferenciales es la presencia de levaduras. Tradicionalmente, este componente ha distinguido al kéfir de otros alimentos fermentados.

Cuando la marca especifica el tipo de fermento utilizado, especialmente si hace referencia a los gránulos de kéfir considerados originales, añade un plus de transparencia.

Ingredientes sencillos y procesos claros

La guía también recomienda fijarse en el método de fermentación. Los productos que explican cómo se elaboran y detallan su proceso productivo suelen ofrecer mayores garantías.

La asociación destaca especialmente aquellos que aseguran que no han sido sometidos a temperaturas superiores a los 35 grados, ya que este tratamiento puede afectar a la actividad de los microorganismos presentes.

La composición del producto constituye otro indicador relevante. Una lista de ingredientes breve y sencilla suele acercarse más a los modelos tradicionales. Leche, fermentos y pocos componentes adicionales son, en términos generales, una señal favorable.

En paralelo, conviene revisar si el producto incorpora espesantes, estabilizantes, proteínas añadidas u otros ingredientes destinados a modificar artificialmente su textura. La presencia de estos elementos no implica necesariamente una menor calidad, pero sí una mayor distancia respecto a la receta más clásica.

El origen de la leche y la transparencia del fabricante

La Asociación Española de Consumidores señala además que el origen de la leche puede aportar valor añadido. Las referencias elaboradas con leche de proximidad, ecológica, procedente de pastoreo o de explotaciones identificadas ofrecen información adicional sobre su trazabilidad.

Por último, la guía invita a observar el nivel de transparencia de las marcas. Las empresas que explican dónde producen, cómo elaboran sus productos y qué características diferencian a su kéfir del resto generan más confianza que aquellas cuya comunicación se limita a mensajes genéricos.

La entidad concluye que la diversidad y la innovación dentro de esta categoría son compatibles con una información clara y comprensible. Su recomendación final es sencilla: elegir productos que expliquen qué son, cómo se elaboran y qué fermentos contienen.

El consumo de kéfir puede formar parte de una alimentación equilibrada, pero el consumidor debe disponer de herramientas para reconocer cuándo está ante un kéfir elaborado conforme a las características que históricamente han definido a este alimento fermentado.