Material escolar, lápices de colores, libros, maleta.
Llegan los gastos de la "Vuelta al cole".

Si tienes hijos en edad escolar, la OCU recomienda hacer estas compras antes de septiembre

Revisar lo que ya hay en casa, recurrir a libros usados y comparar precios en ordenadores y tabletas son algunas de las medidas que pueden reducir una factura inicial que supera los 500 euros por alumno

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La vuelta al cole vuelve a colocar el presupuesto familiar bajo presión a pocas semanas del comienzo de las clases. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que el desembolso en vestuario y material escolar puede superar los 500 euros por hijo, pero sostiene que una parte de esa factura puede reducirse con planificación.

Entre sus principales recomendaciones aparecen adelantar determinadas compras a agosto, aprovechar los programas de libros de texto en préstamo y evitar adquirir material que los alumnos ya tienen en casa.

Agosto puede ser un buen momento, según la OCU, para preparar la vuelta al cole

Esperar hasta los últimos días antes del comienzo de las clases no siempre juega a favor del bolsillo. La OCU aconseja anticipar algunas adquisiciones a agosto, un mes en el que existe mayor disponibilidad de productos y comienzan a aparecer ofertas de ropa y papelería.

La organización recomienda, sin embargo, no empezar por las tiendas, sino por los armarios y cajones de casa. Elaborar un inventario de cuadernos, carpetas, bolígrafos, mochilas o prendas que todavía puedan utilizarse permite saber qué hace realmente falta y evita compras duplicadas.

La misma cautela debe aplicarse a las promociones. Comprar un lote grande únicamente porque tiene descuento puede terminar elevando el gasto cuando solo se necesita una pequeña parte de su contenido. La recomendación es ajustar cada adquisición a las necesidades reales del alumno.

Para determinados productos, la OCU también considera útil acudir a establecimientos físicos. Poder comprobar directamente una mochila, el calzado o una prenda reduce el riesgo de equivocarse con el tamaño o las características del artículo.

Los libros usados y los programas de préstamo pueden marcar la diferencia

Los libros de texto constituyen otra de las partidas en las que las familias disponen de alternativas. La OCU recuerda que las comunidades autónomas cuentan con programas para facilitar el acceso gratuito a libros y aconseja consultar en los propios centros educativos las condiciones para participar. Algunos sistemas requieren realizar la solicitud con meses de antelación, por lo que conviene informarse antes de que arranque el curso.

También pueden existir iniciativas de intercambio entre familias y asociaciones escolares. Ropa, material y manuales utilizados durante el curso anterior pueden tener una segunda vida si continúan en buenas condiciones.

Una opción similar aparece con las lecturas recomendadas durante el año. Antes de comprarlas nuevas, las familias pueden comprobar su disponibilidad en bibliotecas o preguntar a la AMPA del centro si dispone de algún sistema de préstamo o venta de ejemplares utilizados por otros estudiantes.

La diferencia puede ser relevante dentro del presupuesto anual. Como referencia, la última encuesta detallada publicada por la OCU para el curso 2025/2026 situó el gasto en libros en 157 euros anuales en centros públicos, 253 en concertados y 315 en privados.

Hasta 150 euros de diferencia al comprar un mismo dispositivo

La tecnología merece una comparación especialmente cuidadosa. Cuando el colegio exige una tableta u ordenador portátil, la OCU recomienda revisar varios modelos y establecimientos antes de pagar.

Según la organización, un mismo producto de la misma marca puede presentar diferencias de precio de hasta 150 euros dependiendo del comercio.

El gasto tecnológico tampoco es marginal. En la encuesta de la OCU correspondiente al curso 2025/2026, uno de cada cinco menores disponía de una tableta u ordenador para uso escolar y, en esos casos, el desembolso anual medio asociado alcanzaba los 297 euros.

La organización añade otra recomendación para contener las compras impulsivas: acudir sin los niños cuando no sea necesario que estén presentes, con la excepción lógica de prendas que deban probarse.

Los artículos vinculados a marcas o personajes populares suelen resultar más caros y pueden alterar una lista de compra previamente definida.

La planificación cobra especial importancia porque el desembolso de septiembre es solo una parte del coste educativo. A lo largo del curso se añaden conceptos como comedor, actividades extraescolares, excursiones o cuotas, de modo que reducir gastos evitables antes de empezar las clases permite aliviar uno de los momentos de mayor concentración de compras para las familias.