El fantasma de la fortaleza de Almodóvar del Río

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La fortaleza de Almodóvar del Río es un lugar es que nos llama la atención en la provincia de Córdoba: Se trata de un bastión amurallado el cual no deja de sorprender porque en él se respira un tenso ambiente, cargado, único.

Hace siglos fue un lugar de durísimos enfrentamientos entre moros y cristianos en la etapa de la Reconquista, pero los vestigios de aquel pasado toman cuerpo en el presente. Son los miedos del pasado, aquel mismo pasado que hoy recorre sus murallas y su torre.

En la fortaleza (o castillo) de Almodóvar del Río, cuentan los testigos, que se pasea una dama muy especial, una dama que murió en el recinto y que hoy se manifiesta también en otras dependencias de este bello lugar.

Los visitantes cuando pasean y admiran sus habitaciones, corredores y mazmorras afirman haber tenido extrañas sensaciones, notar cambios bruscos de temperatura, sentir inquietud o percibir olores hasta que al final de un pasillo ven una figura humana, natural, que recuerda extrañamente a una persona y que pasa por un estrecho conducto de escalera hasta una estancia desconocida y allí desaparece en la oscuridad.

Todos la describen como una señora de ropajes blancos, como si fuera una túnica, pelo largo y bello rostro. La descripción nos hace ver que ha sido vista con detalle y, además, los testigos no han sentido miedo los testigos, si inquietud, tampoco la sensación de encontrarse ante un fantasma y si ante persona física que trabaja en el lugar.

Cuando los visitantes han abandonado el recinto y han preguntado al personal de seguridad por aquella mujer simplemente indican que “allí no hay nadie y allí no queda nadie”. A través de los monitores y cámaras de televisión no han visto a ningún grupo o a ninguna dama que se haya quedado atrás, que se haya quedado rezagado.

Hay un número de maniquíes que recrean de alguna forma la época en la que musulmanes y cristianos lucharon por este importante en clave pero cuando se visitan las mazmorras también se tiene esas extrañas sensaciones como si algo estuviera acechando.

Muchas personas han preguntado a María Teresa Moreno sobre el realismo de los sonidos y las proyecciones que hay en la zona de la mazmorra indicando esta amable empleada que “allí no hay ni sonidos ni proyecciones”.

Son algunos de los fenómenos que ocurren en la fortaleza de Almodóvar del Río, un lugar que debe su nombre a la fortaleza, al propio castillo erigido en el siglo VIII y que recibía el nombre de Al-Mudawwar y se agregó “del Río” dada su proximidad al Guadalquivir. Está construido en un lugar estratégicamente ubicado a 22 kilómetros de Córdoba y a 252 metros de altura dominando el amplio páramo que está a su alrededor, fue un bastión de vigilancia importante en su época tanto para musulmanes como para cristianos.

De los gobernadores destaca Abderramán I, en el año 759, pero sería con el paso del tiempo cuando las guerras comenzaron atenazar a toda aquella zona y se sucede el cambio de su posesión a diferentes reyes pasando a ser dependiente del Reino de Carmona, de Toledo y después parte de los reyes sevillanos.

Hay una leyenda que nos habla de la triste historia de la princesa Zaira, en el siglo XIII, durante el periodo de la reconquista de Fernando III “El Santo”. Aunque existen diferentes versiones sobre ella es curioso aquella que nos habla que Zaira era princesa y esposa del rey musulmán que un mal día salió a convertir a combatir a las huestes cristianas. Las tropas católicas vencieron y tomaron el castillo siendo encerrada en la mazmorra pero permitiéndosele pasear por la Torre del Homenaje.

La princesa no perdía la esperanza y perdía su mirada en el horizonte esperando a ver el regreso de su marido para salvarla. Una mañana sus sueños se frustraron al contemplar el regreso del caballo de su esposo sin jinete por aquella campiña. Zaira comprendió lo sucedido y se recogió en su mazmorra de la que no volvió a salir. Apenas comía o dormía y estaba sumida en una profunda tristeza. Aunque viva ya sólo era un alma en pena que vagaba por aquel castillo. Cuentan que una tarde se tiró por la Torre del Homenaje y, desde entonces, su espectro vaga por el lugar, quizás esperando a su marido que jamás regresó.

La moderna historia de estos fenómenos paranormales nos hablan de extrañas apariciones en la fortaleza o de como se ve una figura de blanco que se arroja desde lo más alto de la fortaleza. Habría que remontarse al año 1907 para encontrar el más moderno relato de la aparición en aquella misma zona. Posteriormente, en los años 60 y tras un período de tranquilidad sin mayores sucesos anómalos, tras una reforma en la fortaleza se comienzan a manifestar extrañas apariciones en mitad de la noche, voces insólitas, puertas o ventanas que se abrían y se cerraban y, sin embargo; los trabajadores no creían que fuera el producto de su imaginación.

Curiosamente, el 28 de marzo, Zaira hizo acto de presencia en aquella Torre del Homenaje, uno de los puntos más activos a nivel paranormal. Desde entonces ha sido vista por muchos testigos que no salían de su asombro y que hoy visitan o pasean por sus galerías y pasadizos escondidos esperando ver a la princesa triste cuyos vestigios permanecen como el amor que acabó con su vida.