Fenómenos extraños e investigación en la ‘Hacienda de los Lamentos’

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Existen en nuestra geografía una gran cantidad de lugares tocados por el misterio, por lo imposible, hasta de ellos se dicen, por los hechos acaecidos, que están malditos. Desde inmuebles que permanecen cerrados a cal y canto hasta pueblos fantasmas míticos como Ochate o Belchite. Pero también hay en Andalucía, cortijales, haciendas y viejas casas que esconden en su interior secretos de un pasado cuya manifestación, en la actualidad, aterra a todo aquel que vive una experiencia inexplicable en primera persona.

Entre las sevillanas localidades de Brenes y Tocina existe uno de estos lugares, a escasos 30 kilómetros de la capital se alza aquejado ya del paso inexorable del tiempo,una viejo cortijo, de grandes proporciones y enclavado en medio de un páramo donde el fruto de la tierra es la baldía piedra. Hace años que dejaron de trabajarse aquellos terrenos y ahora, cual novela de Arthur Conan Doyle, sólo el pasado parece pasear por sus alrededores, aunque no sea de éste mundo.

Andrés Blanco y José David Flores hicieron un primer reconocimiento del lugar llamado como Hacienda de los Lamentos, una finca que es creada por una notable familia de la región en el siglo XVIII y que también es llamada bajo una deformación del apellido de aquellos. Hasta el siglo XIX se tiene constancia de la actividad  y vida de la familia en la finca, creando otras tres semejantes en la zona.

La principal actividad de la misma eran los cultivos de secano, olivar y, en determinadas circunstancias, de almendros. Se añadió a todo ello la ganadería con reses vacunas y ovinas. El tiempo pasaba y la familia dispone un traslado a un lugar con más actividad social, eligiendo para ello la cercana ciudad de Córdoba donde desarrollarían mayor relación y presencia. Nos obstante el cortijo seguiría siendo propiedad de la familia y su explotación pasaría a estar en manos de personal de su confianza.

Pero hay casas que parecen estar vivas, son los lugares llamados activos dentro de lo paranormal y aquella casa maldita iba a cobrarse su primera víctima en la persona del hijo menor del capataz de la finca, el chico es encontrado muerto en el interior de la alberca que había en la parte trasera, se había ahogado.

Aquel lugar servía para la recogida de agua para riegos y lo propio con un cercano huerto y arriate de flores, aunque también era aprovechada para, ocasionalmente, sofocar los calores del verano con un refrescante baño.

La vida en Córdoba y el ir descuidando cada vez más la finca hizo que la familia abandonara cualquier pretensión de regresar a ella hasta que en los albores del siglo XIX se acaba abandonando y el tiempo comenzó a hacer su labor de continuado, lento y paulatino desgaste.

Con la llegada del siglo XX llegan también otros sucesos negros que tiñen de sangre las paredes de la finca. La Guerra Civil iba a dejar una profunda huella cuando los muros de la misma sirven para congregar a aquellos que eran represaliados o ajusticiados por las diferencias ideológicas y, tristemente, por las venganzas personales y familiares que se cobraron tantas vidas al amparo de la guerra. Aun hoy en día puede verse en uno de los edificios las rejas que sirvieron de improvisada prisión para estos desdichados que fueron ajusticiados en la parte trasera del edificio.

En éste periodo las tierras circundantes a la hacienda e incluso, parcialmente, parte de la misma, siguieron siendo explotadas por otros terratenientes, hasta que quedaron solitarias y olvidadas con sus propios fantasmas.

Y comienza la historia de unos fenómenos paranormales descritos en ella pues son diversas las personas que han acudido al lugar llamados por la curiosidad del misterio y la investigación realizando allí sus propias experiencias paranormales o de tratar de captar lo extraño. Fruto de esa curiosidad nuestros dos primeros testigos, Daniel F.L. y Francisco J.B. nos decían: “vinimos porque mi padre nos dijo que aquí pasaban cosas extrañas y que se escuchaban gritos. Entre bromas dijimos ‘vamos a acercarnos’ y llegamos aquí una noche. Al principio no pasó nada pero luego comenzamos a escuchar como a una persona llorando o quejándose, nos asustamos, pensamos que era alguien en apuros, buscamos por todos lados y no encontramos a nadie. Aquello nos dio miedo, entonces en la zona de la entrada vimos como pasaba una especie de sombra de un lado a otro, alumbramos con la linterna y ya no estaba, lo pasamos muy mal, estábamos totalmente solos”.

Mauro A. y Cristina C. son nuestra próxima parada en la rueda de testimonios recabados: “Era una noche, a mi me llamaba la atención estas cosas porque las suelo escuchar en Milenio 3 y Cuarto Milenio, siempre me queda la duda si todo lo que cuentan es verdad o se exagera, pero decidimos comprobarlo por nosotros mismos y venir aquí, que ya había escuchado que pasaban cosas. Vinimos y aparcamos fuera. A Cristina le daba un poco de miedo. Yo me puse a tratar de grabar psicofonías, preguntando aquello de ‘¿Hay alguien aquí?’, entonces a ella le tocaron el tobillo, fue como si alguien la agarrara. Gritó y me dijo que la habían tocado. Pensé que era sugestión o tenía miedo, pero al minuto me tocaron a mi, no le dije nada, sólo que nos íbamos. Al ir camino del portón sentimos tras nosotros a alguien que gritaba pidiendo ayuda, nos giramos y fuimos hacia la parte trasera pero no encontramos a nadie salvo un frío anormal, entonces volvimos a escuchar esa voz, más cercana, de un niño, fue escalofriante“.

Igualmente se han visto extrañas luminarias que podrían ser identificadas con una suerte de orbes o fenómenos luminosos de origen -hasta el momento- desconocido, al igual que siluetas o formas de luz que éstas si podrían entrar más dentro de lo explicable. Los investigadores José David Flores o Jesús García han podido vivir también episodios extraños en el interior de la hacienda llegando incluso a escuchar, en presencia de otras personas, fuertes detonaciones que recordaban a disparos y que nada tiene que ver con temporada de caza en la zona. Disparos que eran acompañados de lamentos de personas.

Son esos lamentos lo que más se pueden, y suelen, escuchar, parafonías muy perceptibles que todo aquel que se involucra en la investigación de los fenómenos desconocidos que tienen lugar en su interior, han captado y les ha sobrecogido; fenómenos acústicos de difícil explicación y que de ahí derive el nombre con el que popularmente se conoce a este cortijo, un cortijo maldito donde resuenan los ecos del pasado, ecos más allá de la vida en la Hacienda de los Lamentos.