Fenómenos extraños y apariciones fantasmales

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La forma de entender el misterio y el terror por parte de las diferentes culturas en el mundo no es siempre el mismo, en muchas ocasiones son comunes las analogías que encontramos en occidente de este mismo fenómeno pero en culturas como la mesoamericana, por ejemplo, no existe el miedo a la muerte donde, incluso, se califica como la “Santa Muerte”, o en la cultura china o japonesa el mundo de los espectros y seres fallecidos tiene un concepto diferente a cómo lo podemos entender en Europa.

Las apariciones espectrales del túnel Kiyotaki

Japón es un país, una isla, con una particular forma de vivir el misterio y el miedo, un territorio cargado de leyendas y espectros que puede resultar pintoresco pero que es igualmente inquietante. Uno de esos misterios lo encontramos en la llamada “red subterránea” de Tokio, en su subsuelo, donde existe un misterioso túnel que “cambia” sus características como puede ser su dimensión o la luz, nadie parece ser capaz de explicar este enigmático suceso que muchos ponen en duda que sea real más allá de la mitificación que algunos amantes de lo desconocido quieran hacer de él.

Es el llamado túnel de Kiyotaki que se realizó en el año 1927 empleando esclavos, todo se plegaba a la voluntad del emperador y esto había que hacerlo por orden imperial. En la construcción del túnel murieron muchas personas y se dice que una terrible maldición cayó sobre él al jurar venganza. Lo que sí se pudo demostrar es que las personas que trabajaban en él lo hacían en condiciones infrahumanas y contratos que era para pagar deudas, en muchos casos inexistentes donde no se disponían de descansos adecuados o una alimentación apta.

El túnel mide 444 metros y en Japón es un número que da “mala suerte” cómo lo pudiera ser el 13 o el 15 en Occidente. Se dice que en su interior se manifiestan los fantasmas de las personas que murieron en el mismo, víctimas del trabajo o la explotación, que dentro se ven fantasmas y criaturas que podrían tildarse de sombras errantes y dónde también se han registrado accidentes entre los conductores que pierden el control de sus automóviles cuando se les aparece el fantasma.

Especialmente destacado es el un fantasma que se aparecen en un espejo del túnel, su reflejo es mortal y aquel quien lo viere está condenado a caer bajo la guadaña de la parca, en la muerte. Así los conductores tratan de evitar este túnel y los que lo hacen lo hacen a toda velocidad -lo cual no es recomendable- o miran a otro lugar para no ver este reflejo de la muerte propia.
Una historia tan propia como las que suelen tener cómo origen el país del Sol Naciente, aquel país donde los espectros blanquecinos y de ojeras marcadas provocan el susto, el miedo o el terror entre aquellos que escuchan o viven una situación donde el fantasma, más propios de la leyenda que de la realidad, hace acto de aparición para consternación de todos los que la viven.

El lugar que pisoteó el Diablo

Viajamos a Estados Unidos… ¿Cree en el Diablo? ¿Cree en el demonio y en las fuerzas del mal? ¿Cree que hay una lucha eterna entre el Bien y el Mal? Si es así este caso le va a resultar particularmente extraordinario y nos va a llevar a un caso que es denominado cómo “Devil’s Tramping Ground” o traducido “el lugar que pisoteó el diablo”, un terreno donde nada crece.

Se cuenta a modo de leyenda pero no son pocos los aldeanos de la zona que atestiguan que es verídico y te llevan a ese mismo lugar a comprobar, con tus propios ojos, como en aquel paraje hasta la Naturaleza le ha dado la espalda. Se trata de un historia que tiene sus raíces en 1882 en Carolina del Norte (Estados Unidos) y donde se dice que el propio diablo es el que camina por este terreno todas las noches, sería una suerte de lugar donde el mismísimo diablo caminaría todas las noches, un lugar donde se construyó el Diablo una guarida, un hogar y puerta para la ascensión desde el Infierno hasta el mundo de los vivos para atrapar almas y expandir el mal entre los seres humanos.

Todo esto no dejaría de ser una leyenda, una historia extraña con más visos de imaginación que de realidad sino fuera por qué son muchas las personas que dicen haber visto al demonio o haberlo oído y esto lo dota de un punto especial de interés recordando a las historias del famoso demonio de Dover en Inglaterra y sus singulares pisadas. El único vestigio que se tiene es el del terreno donde nada crece, una anomalía que, seguramente, tenga una explicación racional. Lo curioso es que todo lo que se acerca a este lugar o trata de crecer en el mismo muere irremediablemente.

Los animales tampoco le tienen un excesivo apego a la zona donde también se alejan del mismo y evitan su presencia en el lugar, incluso llegando a morir si se les obliga a permanecer en él.

Otros vecinos del entorno afirman que si se coloca algo entre el círculo será apartado violentamente, da igual el peso de lo que se coloque. El movimiento se produce porque no se dejaría bailar al demonio en ese lugar por él elegido. Pero todas estas historias había que comprobarlas, como lo hizo un redactor del periódico Greensboro que decidió pasar la noche allí y se volvió loco, perdió la cordura para siempre, incluso sus perros se pusieron muy nerviosos ante la manifestación de lo que se dijo que era el Diablo mismo.

Esta es, sin dudas, otra de esas historias que siempre estará entre la leyenda y la realidad, entre lo terrenal y lo extraordinario, entre el bien y el mal, lo real y lo imaginario. Puede que el Diablo no exista pero aquellos que han estado en este lugar o pernoctado en el mismo afirman que la leyenda es muy real y que será responsabilidad de cada uno el permanecer allí o no, todo es cuestión de tiempo y de suerte.