Las 'bombillas' de Dendera que desconciertan a primera vista: qué representan realmente estos relieves egipcios
Los relieves del templo de Hathor han alimentado durante años teorías sobre una supuesta electricidad en el antiguo Egipto
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A primera vista, la escena resulta sorprendentemente familiar. En varios relieves del templo de Hathor, en Dendera, una serpiente aparece dentro de una estructura ovalada que recuerda a una enorme bombilla.
La semejanza ha servido para sostener que los antiguos egipcios conocían la electricidad. Sin embargo, esa interpretación choca con el contexto de las propias imágenes: las escenas representan a Harsomtus, una divinidad vinculada a Hathor y Horus, emergiendo de una flor de loto dentro de un relato religioso sobre el nacimiento del sol y la creación.
El detalle de Dendera que parece una lámpara moderna
Dendera se encuentra en el Alto Egipto y conserva uno de los grandes complejos religiosos dedicados a Hathor. El edificio que ha llegado hasta nuestros días pertenece principalmente al periodo ptolemaico y romano, aunque el lugar tuvo una historia religiosa mucho más antigua.
El conjunto conserva salas, capillas, corredores y criptas cubiertas de inscripciones y representaciones divinas.
Es precisamente en algunas de esas estancias donde aparecen los relieves popularmente conocidos como las “lámparas de Dendera”. La comparación moderna resulta sencilla: la forma ovalada puede recordar al vidrio de una bombilla; la serpiente de su interior, a un filamento, y el pilar djed situado junto a algunas escenas ha llegado a interpretarse como una suerte de aislante eléctrico.
Las teorías pseudohistóricas han llevado esa semejanza mucho más lejos y han presentado las imágenes como prueba de una tecnología desaparecida. El problema es que no se dispone de evidencias arqueológicas o textuales que demuestren la producción y utilización de electricidad mediante dispositivos de este tipo en el Egipto antiguo.
Harsomtus, la serpiente que cambia la interpretación
La lectura cambia cuando se observan los relieves como parte del programa religioso del templo. La serpiente no sería una descarga eléctrica, sino Harsomtus, nombre griego de Horsematauy, una divinidad cuyo nombre se traduce como “Horus que une las Dos Tierras”. Podía ser representada de distintas maneras, entre ellas como una serpiente que surge de una flor de loto.
Las inscripciones asociadas a las escenas permiten relacionarlas con el nacimiento diario del sol. La estructura ovalada ha sido interpretada en ese contexto como un elemento simbólico relacionado con el cielo y con Nut, mientras que el loto remite al surgimiento de la divinidad y a la creación.
Otros personajes de los relieves encajan también en ese universo religioso. Aparecen divinidades y símbolos perfectamente reconocibles dentro de la iconografía egipcia, incluido el pilar djed, asociado a conceptos como estabilidad y permanencia.
Sacarlos de ese contexto permite construir una imagen aparentemente tecnológica, pero obliga a prescindir de las inscripciones y del significado de los personajes que participan en ella.
Un templo que también conserva uno de los grandes símbolos de Dendera
La importancia del santuario va mucho más allá de estos polémicos relieves. En el complejo apareció también el célebre Zodiaco de Dendera, un bajorrelieve de arenisca procedente de una capilla de Osiris situada en el tejado del templo. La pieza está fechada hacia el 50 a. C. y actualmente se conserva en el Museo del Louvre, en París.
El propio Louvre explica que el zodiaco representa fenómenos astronómicos, incluidas las doce constelaciones zodiacales, cinco planetas conocidos entonces y eclipses solares y lunares.
Su descubrimiento durante la expedición francesa a Egipto despertó un enorme interés por la posibilidad de fechar mediante la astronomía determinados episodios de la civilización faraónica.
Las supuestas bombillas ofrecen un caso distinto. Lo que para una mirada contemporánea puede parecer un objeto tecnológico adquiere otro sentido cuando se recuperan las inscripciones, los dioses y los símbolos que lo rodean. En Dendera, la semejanza visual con una lámpara moderna existe; la evidencia de que funcionara como una, no.