El Vesubio en el momento de la erupción, a sus faldas la ciudad de Pompeya.
Pompeya en el momento de la erupción del Vesubio.

Vivieron entre la ceniza, revelan que Pompeya fue una ‘favela’ romana durante siglos

La segunda vida de Pompeya: descubren una comunidad oculta bajo las ruinas del Vesubio

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Un hallazgo ha cambiado para siempre la Historia de Pompeya, la ciudad romana símbolo del desastre volcánico.

Nuevas investigaciones del Parque Arqueológico de Pompeya, publicadas en el E-Journal degli Scavi di Pompei, revelan que el lugar no quedó totalmente abandonado tras la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., sino que fue reocupado y habitado por varios siglos, hasta bien entrado el siglo V.

Durante más de doscientos años, Pompeya ha sido presentada como una cápsula del tiempo, un lugar detenido en el instante de la enorme tragedia.

No obstante los recientes estudios arqueológicos muestran un panorama muy distinto puesto que entre los escombros surgió una comunidad improvisada, una ciudad gris y precaria que sobrevivió a la sombra del desastre.

En el momento de la erupción, Pompeya contaba con unos 20.000 habitantes -aproximadamente-. De ellos, se han identificado alrededor de 1.300 víctimas, aunque los investigadores creen que muchas personas murieron fuera del núcleo urbano, cuando trataban huir de la catástrofe.

Aquellos que lograron sobrevivir se enfrentaron a una realidad devastadora: hogares destruidos, familias dispersas y una economía colapsada.

Algunos decidieron volver aunque sin medios ni refugios seguros, los supervivientes —junto a forasteros que buscaban un lugar en el que poder instalarse— regresaron a las ruinas para reconstruir sus vidas entre los restos calcinados.

Los hallazgos recientes en la Insula Meridionalis, excavada en el marco del nuevo proyecto de restauración del Parque Arqueológico, enseñan cómo los ocupantes adaptaron lo que quedaba de las viviendas romanas.

Las plantas superiores se transformaron en espacios habitables, mientras que los niveles inferiores, cubiertos por ceniza, se convirtieron en los sombríos sótanos, almacenes o talleres improvisados con hornos y molinos rudimentarios.

Fotografías difundidas por el Parque Arqueológico el pasado 6 de agosto de 2025 muestran estructuras reutilizadas y objetos de uso cotidiano que confirman esta ocupación posterior.

Estos testimonios visuales ofrecen una imagen inédita y es que Pompeya no como una ciudad congelada, sino como un organismo que intentó recomponerse después del desastre.

"Nueva Pompeya", una ciudad marginal del Imperio

Los investigadores insisten en que esta “segunda Pompeya” no fue una refundación de forma oficial ni un proyecto promovido por Roma. Se trató de un asentamiento espontáneo y desordenado, carente de foros, templos o de cualquiera infraestructura pública.

Sin mercados ni administración, sus habitantes vivían al margen de las normas imperiales, en una suerte de comunidad de tipo fantasma donde la supervivencia era el único orden posible.

Fuentes históricas indican que el emperador Tito envió a dos cónsules a fin de poder reorganizar la zona afectada por la erupción y redistribuir las propiedades de los fallecidos.

Pero el intento de recuperación fracasó. Pompeya jamás volvería a ser el próspero centro urbano de antes. Los arqueólogos creen que su decadencia definitiva coincidió con otra erupción del Vesubio, la de Pollena, en el siglo V.

Entre los objetos descubiertos en los últimos años destacan restos óseos, herramientas de hierro y monedas de oro, testigos silenciosos de una vida que persistía debajo de toda aquella ceniza. Estos hallazgos apuntan a un modo de existencia humilde, en el que los habitantes se limitaban a aprovechar lo poco que la antigua ciudad ofrecía.

Durante décadas, la arqueología oficial ignoró las evidencias de esta reocupación, aunque cabe destacar que en la búsqueda de los niveles del año 79 —con sus sorprendentes frescos, mosaicos y objetos intactos—, muchos excavadores destruyeron sin saberlo -y sin querer- los rastros más frágiles de la vida posterior.

La Pompeya habitada tras el desastre quedó así sepultada no bajo ceniza, quedó olvidada bajo "algo" peor: el olvido académico.

Hoy, gracias a las nuevas técnicas de excavación y al cambio de enfoque en la investigación, los arqueólogos han podido reconstruir la Historia de quienes regresaron a vivir entre los muertos. Un relato de resistencia, pobreza y esperanza.

La Pompeya que emerge ahora no es la de los manuales de Historia, sino una ciudad improvisada, de casas reconstruidas a base de restos y calles cubiertas de maleza. Una favela antigua, donde la vida persistía pese a todo.