La posesión y exorcismo de Rosa e Isabella Rossi

En ocasiones lo que sólo es un simple entretenimiento, un acto de diversión, puede llegar a convertirse en un auténtico calvario, un suplicio que nos llena de pavor e inquietud por la crudeza de lo que nos muestra. Es el caso de la película “Devil Inside”. Un docu-reality cargado de dramatismo y el horror de un exorcismo y los fenómenos que se producen en él, hasta muertes.

El problema surge cuando dentro del largometraje se afirma que la historia que narra es igual y que sus imágenes son reales pues forman parte de las grabaciones de video que hizo su protagonista y que luego, tras la tragedia, se han editado en formato cinematográfico.

Pero comencemos por el principio, la película o cuenta el caso de María Rossi e Isabella Rossi (su hija) habiendo que retroceder en el tiempo hasta el año 1989, hasta un 30 de octubre, para ser partícipes del tripe asesinato que se produce cuando se le estaba practicando un exorcismo a María. Según las imágenes que proyectan esto fue todo un escándalo pues salpicó directamente a la Iglesia que trató de silenciar el caso e incluso se llega a internar en una institución psiquiátrica en Roma a la asesina.

Veinte años después, en 2009, su hija Isabella comienza a grabar un documental sobre exorcismos para tratar de esclarecer las circunstancias del triple asesinato cometido por su madre. Así, en plena tarea de documentación, visita una escuela donde conoce a los sacerdotes romanos, Ben y David quienes invitan a la joven a formar parte de un exorcismo, que acuda en calidad de observadora.

Rosalita

Así, esta truculenta historia, se desplazan a conocer a la presunta posesa, una señora llamada Rosalita, en un centro médico donde están tratando de separar el “grano de la paja” y descubrir si está enferma mentalmente o, por el contrario, si realmente está poseída. Es durante la visita donde se produce un incidente en el que Rosalita sufre una crisis de posesión y ataca a aquel grupo mostrando el repertorio de un poseso: insultos, contorsiones imposibles, don de lenguas –hablaba diferentes idiomas desconocidos para ella-, todo en un clima de tensión brutal que sobrecoge. Hasta que Isabella la llama por su nombre y esta se calma.

Tras la impactante experiencial la chica va a visitar a su madre al centro donde está recluida y nota como hay características comunes en su comportamiento con el añadido que ha escrito en las paredes de su habitación y tiene cruces y marcas invertidas en brazos y labio inferior.

A estas alturas de la historia el espectador está pegado a su butaca dando por cierto que todo lo que le están narrando es real, ¿pero es verdad o es sólo una ficción bien argumentada?

En aquella visita que tiene María a su madre esta le dice que asesinar a un niño va contra la voluntad divina. Isabella vuelve a reunirse con los sacerdotes y les dice que ella se sometió a un aborto hacía unos años y que su madre no sabía nada pero que, sin embargo, en la visita se lo refirió dejándola muy sorprendida. María tenía conocimiento de hechos que desconocía. Era increíble.

El equipo de sacerdotes comienza los preparativos de un exorcismo analítico, con la salvedad que van a realizarlo sin la aprobación de las autoridades superiores de la Iglesia. Durante el mismo María habla con Ben, el primero de los sacerdotes, les cuenta el secreto del aborto de su hija, entra en pánico y agrede a los asistentes a aquella sala. Todo está siendo grabado en video –tal y como cuenta la historia grabada como real en la película- y en ella destaca un fragmento en la que la posesa dice: “se lo que hiciste”, encontrando cuatro demonios diferentes que hablan al unísono en la cinta.

A partir de ahí se producen una serie de incidentes en el que uno de los sacerdotes –David- tiene síntomas de posesión. Debido a estrés extremo del sacerdote y no saber qué hacer llaman a la policía que se persona en aquel domicilio; el sacerdote poseso le quita el arma a uno de los agentes y se la coloca en la boca disparándose ante todos los presentes mientras recita un Padre Nuestro.

Isabella impresionada comienza a tener convulsiones y muestra claros síntomas de estar poseída, el sacerdote llega a la conclusión que hay que practicarle un exorcismo. En el interior del automóvil forcejea con el sacerdote, otro religiosos que conducía tiene problemas pues la chica le ha soplado en la boca y muestra síntomas de posesión y entonces su vehículo choca con otro provocando un accidente… En ese momento la cámara deja de grabar y finaliza la película dejando al espectador sobrecogido ante la “historia real” que acaba de presenciar en este docu-reality.

Pero ¿es real o no?

La respuesta a la pregunta es un NO rotundo, es un guion cinematográfico dirigido por William Brent Bell, y escrito por Bell y Matthew Peterman, bajo el formato de falso documental para dar mayor credibilidad a la historia.

Se realizó una campaña viral para dotar de “cuerpo” a esta historia con páginas web con falsa información, noticias, falsos recortes de prensa. Todo muy buen montado para parecer real siendo todo falso.

Ni se está tan oportunamente con una cámara en un sitio, ni se tiene cambios de planos cinematográficos, ni los curas actúan de esta forma en un exorcismo ni un exorcismo se hace de la forma que muestra la película. Ante el revuelo organizado William Brent Bell y Matthew Peterman salieron al paso de las informaciones y comunicaron que todo era una ficción cinematográfica.

Los hechos no son reales salvo por una macabra coincidencia producida el 11 de marzo de 1993 cuando dos chicas de 14 y 15 años asesinan estrangulado y, posteriormente, asestando 86 puñaladas a una anciana. Una de las chicas se llamaba María Rossi, fue la inductora, estaban ambas drogadas en el momento del asesinato. Pero ello no es más que fruto del azar.

Quién se haya sobrecogido con esta película, con mala crítica, debe saber que aunque los exorcismos se producen y que tienen unos síntomas claros, lo que muestra la “grabación” es todo producto de una elaborada estrategia de marketing viral y, por supuesto, fruto de un guion ficticio de cine aunque a veces la realidad supera a la ficción.