Experiencia Cercana a la Muerte (ECM) en el hospital ‘Puerta del Mar’

/Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) son vivencias tan importantes y trascendentes para la persona que las sufre que su “realidad” -sea del origen que sea- es incuestionable. Para unos se trata de un fenómeno relacionado con los fármacos para sostener la vida de la persona en trance de muerte, para otros tienen un “carácter sobrenatural” pero, sea como fuere, no deja de ser un interesante misterio que es investigado por la Ciencia, entre otros por el prestigioso médico dr. Pim van Lommel.

La última experiencia de este tipo la encontramos en Cádiz, en un hospital que tiene una gran tradición de misterios como es el “Puerta del Mar”, allí nuestro “testigo” quiere hacernos partícipes de una situación sorprendente.

Cariacontecido, Carlos Ruiz, superado el difícil momento familiar nos narraba: “mi familiar no creía mucho en estos temas. Cada vez que, a lo mejor, salía algo de estas cosas –se refiere a temas de ECM– siempre lo trataba con el escepticismo. Un día jugando al baloncesto con los amigos le empezó a doler el pecho y lo dejó, se lo comentó a mi tía y ella lo llevó, directamente, a urgencias, allí lo dejaron ingresado”.

La situación era complicada, así los médicos dictaminaron que se trataba de un infarto según el cuadro clínico: “Tenía un infarto que lo pudieron controlar evitando el quirófano de urgencias. Lo tuvieron dos o tres días hasta hacerle el catéter. Cuando el salió de quirófano y estaba mi tía con él, le comentó que él se había muerto… Mi tía no le hizo caso ya que creía que era de la anestesia y su cardiólogo le había dicho que salió todo bien aunque habían tenido una complicación no esperada”.

Sin dar mayor importancia al asunto y con el buen resultado: “la cosa se quedó ahí, pero le volvió a repetir eso mismo a su mujer varias veces. Ella se lo comentó al médico lo que él decía y este le dijo que llevaba parte de razón pues se complicó algo más de la cuenta y tuvieron que reanimarle. Pero ese médico tampoco le dio importancia”

Consultado por su experiencia explicó: “Él dijo que no sabía el motivo ni el la razón pero sabía que se había muerto, que había visto como una película de toda su vida pero que pasa muy rápido y, a la vez muy lenta, veía que su vida pasaba muy rápido pero, a la vez, esas imágenes las volvía a sentir igual que cuando pasaron… Recordando sobre todo la que vivió del chiquitito -cito textualmente- en los brazos de su madre. A partir de ahí empezó a ver una luz muy fuerte, como un túnel, pero cuando se iba acercando fue cuando ya le pasó algo que no recuerda y despertó”, el testigo añadía: “Cuando despertó si me dijo que tenía una sensación muy agradable, llena de paz, que no se puede explicar con palabras y no le hubiera importado quedarse allí”.

Cuando se sufre una experiencia cercana a la muerte hay casos, sólo algunos, en los que la persona sufre un cambio, un cambio en la forma de pensar, en su actitud ante la vida… Puede que todo se deba a un complejo proceso mental o farmacológico, puede que esa sea la explicación más racional, pero para la persona que la sufre es real y extraordinaria.

El inquietante y misterioso fenómeno de las ECM o experiencias cercanas a la muerte

vida despues de la muerte

El fenómeno de las Experiencias Cercanas a la Muerte, ECM, es uno de los enigmas que nuestra Ciencia y nuestra Medicina actual trata de resolver para desvelar si lo que se vive es real o si, por el contrario se debe a una conjugación de medicamentos y estado mental en un momento cercano a la muerte.

Fue el doctor Raymond Moody el que más y mejor investigó este tipo de fenómeno siendo seguido por otros investigadores que se afanaron en desvelar este misterio. Obras como “Vida después de la Vida” o “En el momento de la muerte” se convirtieron en éxito de venta ya que abría la posibilidad que la muerte sólo fuera un paso más en nuestra existencia. La doctora Elisabeth Kubbler Ross (“Sobre la muerte y el morir”) o el doctor Enrique Vila (“Yo vi la luz”) investigaron científicamente este fenómeno con gran repercusión del mismo.

Una ECM es la experiencia que tiene una persona que ha sido declarada clínicamente muerta y que en ese estado de muerte visiona y escucha lo que le rodea aportando detalles extraordinarios tales como conversaciones en pasillos, indumentaria, actitudes, todo lo que hay más allá de la sala donde se encuentra su cuerpo y que, de alguna forma, ha podido “ver”.

Una de esas Experiencias Cercanas a la Muerte que me impactó fue la ocurrida con un buen amigo, Emilio Carrillo, economista y subdirector de área en la Diputación de Sevilla a la vez que un extraordinario escritor.

Emilio, compañero en Canal Sur Radio, vivió una de estas situaciones que le marcó al igual que al resto de las persona que lo conocemos por el grando indiscutible de veracidad que aporta su relato. Emilio Carrillo vivió lo siguiente: “Mi experiencia tuvo lugar en la tarde del 29 de noviembre de 2010 en la UCI de un hospital de Sevilla. Tenía en ese momento 52 años. Una caída bajando un monte me provocó una fractura de peroné; esta, a su vez, una trombosis, y ésta, por fin, un infarto pulmonar. Y a ello se sumó un erróneo diagnóstico inicial del infarto como simple neumonía. A las 24 horas ingresé en la UCI en situación límite.

Lo que sentí de manera clara y diáfana duró casi dos horas de nuestro tiempo. Sería muy extenso compartir en palabras la vivencia, pero puede sintetizarse así:

Para empezar me vi fuera de mi cuerpo, tendido en la cama boca arriba, mientras que yo “flotaba” sobre él y observaba todo lo que ocurría a mí alrededor.

De inmediato, vi con todo lujo de detalles la vida entera que dejaba atrás. Todos y cada uno de los hechos y circunstancias vividos durante mis 52 años, sin excepción y no de manera parcial o resumida, sino ordenada y pormenorizada. No como una película o sucesión de fotogramas que se proyectaran ante mí, sino íntegramente y de forma simultánea.

Esta visión instantánea de la vida que ha terminado, para mí, proporciona la constatación de que todo tuvo su porqué y todo encaja de manera armónica. No hay ninguna pieza suelta o fuera de lugar en el puzzle de la vida.

Seguidamente, pude ver y sentir que estaba acompañado de seres de luz. Pronto tomaron un aspecto reconocible como mi padre, mi madre y varios hermanos de ésta, todos fallecido años atrás. Fue mi madre la que tomó la iniciativa de comunicarse conmigo, preguntándome si me encontraba tranquilo y en paz.

No fue una comunicación verbal, pero si percibí su mensaje y también yo pude comunicarme con ellos. Como cosa curiosa, entre los seres de luz estaba una hermana de mi madre que no había fallecido, o al menos eso creí en ese momento. Posteriormente me informaron de que esa persona había muerto estando yo ingresado en la UCI.

Por fin, tras verme tan bien acompañado, advertí a escasos metros un soberbio túnel de luz resplandeciente en posición horizontal, sin pendiente alguna. Era refulgente y casi deslumbrante. Supe que era la entrada hacia el “más allá”. Casi al final del túnel tuve un contacto con una forma energética que sólo desprendía armonía y un amor inmenso. Y esa forma tomo el cuerpo de Jesucristo. Me tendió sus manos de luz y las entrelazó con las mías, generando en mi ser una experiencia de gozo inenarrable.

¿Por qué volví yo a mi cuerpo físico? Fue consecuencia de este encuentro con Cristo y de la comunicación que ahí se estableció. Me confirmó que volvería a la vida física recién dejada, para hacer “algo” que sólo sabría una vez trascurrido cierto tiempo tras retornar a ella».

A día de hoy se cree que los fármacos que de introducen en el cuerpo del paciente, para salvar su vida, con otros factores psicológicos, podrían dar lugar a la ECM, sin embargo no se puede explicar otra serie de hechos relacionados con la misma que escapa de las manos de la Ciencia constituyendo todo un misterio y, tal vez, albergando la esperanza que al morir aguarda algo más