Experiencias sobrecogedoras y fenómenos paranormales en el viejo sanatorio

El sanatorio de La Atalaya de Ciudad Real es el tipo de edificios en el que todas las personas de esta ciudad prefieren evitar, un enclave lleno de trágicas historias.

Su primer destino era hacer funciones de un hospital para enfermos de tuberculosis, de ahí, que este edificio se encuentre en un cerro orientado al sol. Ya cuando terminó su construcción, se dio por erradicada la tuberculosis, de ahí que pasara a ser un psiquiátrico infantil para más tarde convertirse en un hospital para todo tipo de enfermos.

Abandono y fenómenos paranormales

En los años 80 el edificio queda completamente abandonado, siendo objetivo de éste para toda clase de persona como por ejemplo pandillas, drogadictos, parejas que buscaban intimidad en un lugar que ya parecía estar tocado por algún tipo de hecho extraño. Ya en los años 80 se hablaba de diferentes presencias, por ejemplo, algunas visiones de niños espectrales y de fenómenos inexplicables.

Muy pronto se extendería entre los habitantes de Ciudad Real las experiencias de personas que decían haberse topado con lo desconocido dentro de este enorme edificio. Gritos desgarradores son también una de las experiencias vividas por algunas personas allí, que decían escuchar voces de niños, pero como si esos niños tuvieran algún tipo de problema psiquiátrico.

Antonio H. trabajó en el edificio y guarda vivencias que son reveladoras: «recuerdo como una noche sentí un ruido en uno de los pasillos, aquello era imposible, era cuando el hospital se estaba desmontando y había que tener cuidado no fuera a entrar gente a desvalijar. La cosa es que me puse a ver que podía ser y no había nadie. Estando en el pasillo sentí el ruido pero en la parte contraria, de donde yo veía y fui a ver y nada, entonces el mismo ruido en el sitio del que venía, era como si estuviera jugando conmigo» relataba.

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«Lo pero, sin dudas, fue una noche que sentí como se habría una puerta y salía una silueta, una especie de sombra y se quedaba en el pasillo, pensé que aquello era la misma muerte que venía por mi» decía Antonio con el corazón en un puño sobrecogido por el recuerdo.

Un crimen atroz

El crimen más trágico conocido en la ciudad fue el ocurrido el 21 de abril de 1987, a la misma sombra de la Atalaya. Un crimen qué a pesar de todo el tiempo transcurrido, no quedó jamás aclarado y que ha incrementado el misterio del lugar. Aquella madrugada, los jóvenes Alfredo Lozano y Mª del Mar Perales, de veinte años cada uno, eran asesinados a sangre fría en su propio vehículo. El culpable, el policía nacional Isidro Mejías, el cual, se suicida momentos después envuelto en una extraña locura.

También se dice que se aparece una «dama de blanco». Conocida por todos como la “dama de la Atalaya”. De unos cuarenta años y con un camisón blanco siempre efectuando el mismo recorrido. Hay quién habla de apariciones de figuras similares a antiguos enfermos, dentro del hospital o en las inmediaciones, justo en la carretera de entrada al edificio.

Muchos son los investigadores que han pasado por el lugar, recogiendo incluso terroríficas psicofonías. Incluso han visto muchos de ellos espectros, concretamente uno de una niña, a lo lejos, que parecía estar colgada de una cuerda, como si se hubiese suicidado. También parece que dentro del lugar se hacen rituales extraños. Centenas de Palomas se han hallado decapitadas dentro de este antiguo lugar.

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Todo el mundo coincide en lo mismo: detrás de este edificio y cada noche, parece renacer lo que antaño habitaba allí. Quién sabe si los fantasmas de los que allí estuvieron ingresados, vuelven a este mundo para decirnos que algo extraño y sobrenatural, se esconde entre las semiderruidas paredes del edificio maldito de Ciudad Real.

 

*Más información en «Guía misteriosa de la España Encantada» (Samarcanda, 2022; Jose Manuel García Bautista).