Fenómenos paranormales y psiquiátrico Verge del Toro en Mahón

Los psiquiátricos de todo el mundo guardan en su interior terribles historias por las que muchas de esas personas, los pacientes internados, han dado con sus huesos en los mal llamados «sanatorios mentales». Historias que hay que conocer para comprender las razones por las que en un determinado punto hospitalario, en activo o abandonado, se producen hechos desconcertantes.

Los sanatorios tuvieron -en una determinada época en España- la vitola de ser lugares donde se apartaba a aquellos que estaban desahuciados, bien por sus estado físico -como el caso de los tuberculosos- o bien por su estado mental -los mal llamados, nuevamente, locos-. Y eso hace que sean lugares que tengan una fortísima carga psíquica, emocional, las leyes de la impregnación, de la que hablan los parapsicólogos y que no dejan de ser el vestigio de todo ese dolor, rabia, ira, demencia, desesperación -y mucho más- contenidas entre sus paredes.

Hospital Verge del Toro

Uno de esos lugares encantados lo encontramos en el llamado «Hospital Verge del Toro», un punto donde hay un informe de acción de la Guardia Civil y en el que tuvieron que intervenir debido a hechos que de «denunciaron». En su interior se han descrito fenómenos extraños, voces que surgen de la nada y alaridos de desesperación. En sus fríos pasillos se escucha el resonar de unos pasos invisibles y más allá de donde nuestra mirada alcanza se intuye como se dibuja una forma en la nada.

Un guardia civil, llamado Daniel, describe a la aparición fantasmal de este sitio como una mujer que se pasea en camisón blanco por sus pasillos, es una mujer alta y no se le ve la cara, el pelo largo hasta los hombros y de gélida presencia. Es el relato de alguien que vivió en sus carnes este hecho y donde hubo otros agentes como testigos (hasta seis) sin que se sepa explicar la razón de tal aparición aunque en el pasado del edificio se esconden las claves de los hechos que se viven en el presente.

Pero la intervención de los agentes de la Guardia Civil en el edificio tiene su explicación pues fue una noche del año 2007 cuando un vigilante de la empresa de seguridad Trablisa alerta de «ruidos extraños» en el interior del hospital, parecen provenir de uno de los pisos superiores y teme que pudieran ser ladrones desvalijando el mismo.

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Con esa información se persona hasta el lugar una patrulla de la Guardia Civil que entra en el interior del abandonado lugar sin encontrar a nadie, cuando se disponen a salir, ya regresando por aquellos pasillos, comienzan a sucederse los fenómenos inexplicables tales como ruidos, susurros y risitas que parecen venir de un piso superior, al ir a inspeccionar de nuevo comprueban como las luces se encienden y se apagan solas o de como se ven sombras, «nadie en su sano juicio se hubiera atrevido a «jugar» con dos agentes armados en el interior de aquel sitio, o se está loco o no es de este mundo y yo apostaría por lo segundo» me decía uno de ellos cuando reinvestigué este caso en 2009.

Servicio de cinológica de la Guardia Civil

Al salir del edificio comprueba cómo, efectivamente, las luces se apagan y se encienden solas provocando la incredulidad de los agentes que piden otra patrulla, la de la unidad fiscal. Así sumaban ya cuatro agentes y otros dos de la Policía Nacional que llegaron al estar en la zona y a los que se le pidió la ayuda dado lo inexplicable de la situación. Entraron en el edificio y la segunda inspección fue negativa. Piensan los policías que es un ladrón «mañoso» que se ha escondido y se requiere el servicio de cinológica de la Guardia Civil (unidad canina, con perro).

Cuando llega el agente con el compañero y el perro comienzan una tercera inspección en la que se delata algo extraño en el interior, el agente decía: «Entonces nos dimos cuenta de que en la quinta planta habían cambiado de sitio algunas camas durante el tiempo transcurrido entre la primera y la tercera inspección. También las lámparas de los quirófanos estaban movidas así como algunos armarios abiertos», lo cual resultaba totalmente imposible, tal y como recoge el diario El Mundo.

Deciden subir al perro hasta aquella planta y comprueban como los muebles son muy pesados para estar cambiándolos de lugar por «jugar» con la Policía.

Otro hecho desconcertante fue que al subir con el perro en el ascensor este se puso a llorar y a negarse a salir del ascensor, no quería salir, ni jugando con él, era como si intuyera que allí, en la más absoluta soledad había algo.

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Entonces, en una de las inspecciones es cuando se ve a aquella «mujer que se ocultaba en una esquina, una mujer definida -ocularmente- como «rara y temerosa». Los agentes le piden que se identifique y que saliera con las manos visibles pero no responde, desenfundan las armas pero tampoco obtienen respuesta en un momento de una gran tensión, es cuando aquella mujer, delante de los agentes, desaparece ante ellos. «Aquella mujer se esfumó, desapareció» y no tenía forma de hacerlo pues todas las posibles salidas estaban cerradas o selladas.

Tras salir en televisión este caso el vigilante de seguridad decía: «La difusión del reportaje en televisión me ha quitado un peso de encima. Hasta ahora había callado para que no me dieran por loco, pero realmente sé que no lo estoy» y «optó por cubrir la guardia metida en el coche. Las chicas cubrían el turno de tarde, pero ninguna de las que tuvieron que realizarlo quiso volver».

Recordaba: «Apagaba la luz de una planta a las dos de la madrugada y una hora después ya volvía a estar encendida. El ascensor bajaba solo desde la quinta planta sin que yo pudiera adivinar el motivo, las puertas de los quirófanos -que carecen de ventanas- se abrían de par en par y hasta sonaban los timbres de las camas en algunas habitaciones«.

Sobre el informa de la Guardia Civil de este suceso del 1 de noviembre de 2007 dijo el director insular del Estado, Antoni Juaneda que «no existe ninguna constancia documental» de lo sucedido no negando ni desmintiendo la información sabiendo que había diligencias con el membrete de la Guardia Civil.

Al concluir aquella jornada no sabían ni como redactar el informe sin recurrir a términos como «misterio» o «paranormal», nadie supo explicar aquel suceso, nadie supo poner un punto racional a lo sucedido. Curiosamente se habla de fantasmas en este hospital de Mahón, de hechos desconcertantes en una planta, la quinta, donde antaño estuvo el antiguo ala psiquiátrica, ¿casualidad?